¡Ah! Lo maravilloso de una casa
no es que ella nos abrigue, que nos caliente, ni que uno sea dueño
de sus muros. Sino más bien que haya depositado lentamente
en nosotros estas provisiones de dulzura. Que ella forme, en el
fondo del corazón, ese macizo oscuro del cual nacen los sueños
como aguas de manantial"
BLOG | SUSCRIPCIÓN | CONTACTO | CURSOS Y TALLERES
Estás dentro del sitio antiguo de TuRemanso (2000-2007) Se permite y agradece la difusión total o parcial del contenido, citando la fuente
+ Hecha en una I Mac +