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José Hernández:
De periodista a poeta
A pesar del decaimiento en la calidad educativa
argentina existe aún un buen síntoma: el Martín
Fierro sigue siendo de lectura obligatoria en los planes
de estudio de la escuela media.
En la obra que retrata la problemática
del gaucho argentino, ilustrada por Juan Lamela en 1968,
el historiador Fermín Chávez sostiene que
“el Martín Fierro no puede ser explicado satisfactoriamente
si aislamos al poema y a su autor en compartimientos puramente
literarios”. Pero así como Chávez entiende
que la vida del autor es concomitante a la del poema, aquí
entendemos que el José Hernández “político”
es concomitante el José Hernández “periodista”.
El futuro autor del Martín Fierro
hace su aparición en la vida política de Buenos
Aires en 1855, como hombre del Partido Federal Reformista
(...). Baste citar los nombres de Carlos Guido Spano, Miguel
Navarro Viola, Rafael Hernández, Juan José
Soto, Andrés González del Solar y de los generales
Guido e Iriarte para advertir la representatividad política
de los “chupandinos”, como se los llamó
en su tiempo.
Eran antirrosistas y sostenían la
necesidad de superar el viejo dilema unitarismo-federalismo.
Pero las persecuciones desatadas por el Partido Liberal,
gobernante desde el 11 de septiembre de 1852, no permitieron
la armazón de los cuadros “chupandinos”,
la mayor parte de los cuales acabó huyendo de las
violencias realizadas por los liberales o “pandilleros”.
Así fue como José Hernández
(al igual que su hermano Rafael, escribiente del doctor
Calvo) tuvo que emigrar de Buenos Aires y radicarse en la
ciudad de Paraná, capital por entonces de la Confederación
Argentina, reconstruida por el Acuerdo de San Nicolás.
Cepeda, Pavón y Cañada de
Gómez lo vieron de capitán de caballería,
y los “hombres del Paraná”, como combativo
periodista en las columnas de “El Nacional Argentino”
y “El Argentino”. En las planas de este último
diario (por él fundado y redactado) publicó
el histórico alegato sobre el Chacho, reivindicatorio
del caudillo riojano, en seguida de su martirio, a fines
de 1863.
En 1867, Hernández aparece en Corrientes,
como fiscal de Estado del gobernador Evaristo López,
hombre del Partido Federal; como secretario de la Legislatura
y como periodista, y a mediados del año siguiente,
cuando López fue derrocado por el Club de la Libertad,
siguió a don Evaristo y al Ejército Constitucional,
que derrotaría a los liberales en Arroyo Garay.
Y habiéndose jugado por la candidatura
de Urquiza a la presidencia, desde las columnas de “El
Eco de Corrientes”, se sentiría meses después
defraudado por don Justo, que protagonizó una nueva
Pavón para los federales correntinos.
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del periodismo: Desde la colonia hasta el centenario de
la República"
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