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Cuando uno piensa en la tensión constante
en la que estaban Rusia y EE.UU., y en la amenaza de una
catástrofe nuclear, le parece algo muy lejano. Recordemos
que hace diez años este peligro estaba latente.
Actualmente, esto no da lugar a ningún
desastre, pero las discrepancias y tensiones entre estas
dos potencias, pone alerta al mundo. Más aun, cuando
existe una acusación oficial de colaboración
con el enemigo en una guerra tan cruenta.
La formación de los bloques
En 1947, finalizada ya la Guerra, tomó
estado oficial el enfrentamiento entre los dos bloques.
Las crisis de posguerra, tanto inglesas
como francesas, pusieron a EE.UU. en el papel de líder
de uno de los bloques.
Washington basó su estrategia en
lo siguiente: 1) El sostenimiento de un gran potencial militar
y tecnológico. 2) La ayuda económica para
la reconstrucción de los países afectados
a cambio de amplias facilidades para la penetración
económica y política en esos países.
3) El apoyo a las dictaduras anticomunistas en todo el mundo.
4) la creación de un sistema de pactos internacionales.
5) El establecimiento de bases en puntos estratégicos.
6) La propagación de la ideología anticomunista.
Moscú apostaba a lo siguiente: 1)
Se basaba en la firme creencia de que el capitalismo occidental
no podría superar el caos que siguió a la
Segunda Guerra. 2) El continuo aumento del poderío
militar (En 1952 era del 80% del gasto público) y
tecnológico. 3) La formación de un bloque
militar con los países de Europa Oriental. 4) El
establecimiento de un sistema económico integrado,
con el control de las economías de sus aliados-satélite.
4) El apoyo a los movimientos de liberación en todo
el mundo.
Las alianzas
Las dos potencias líderes se preparaban
para el combate, tanto militar como ideológico, tecnológico,
económico y para captar mas y mejores aliados. El
más importante para occidente fue la OTAN. Para el
comunismo fue el Pacto de Varsovia, que nació seis
años después como contrapartida de aquel.
La revolución popular china hizo que el territorio
socialista sea muy compacto territorialmente. Iba desde
la línea divisoria de Europa pasando por la extensísima
Unión Soviética hasta internarse en Asia con
China, Corea del Norte y Viet Nam.
En cambio, EE.UU. no recurrieron a un pacto
global, pues esto era impensable, dada la diferencia cultural
que existía en su campo de dominación. Por
lo tanto hicieron cuatro pactos regionales:
Ya desde 1823, con la doctrina Monroe los
norteamericanos habían considerado a Latinoamérica
como zona de expansión imperial. En 1890, la Unión
Panamericana fue creada para la integración política
y económica del continente. Pero, recién en
1947 fue cuando EE.UU. inició una influencia más
acentuada sobre la región, al firmar diversos tratados
que permitían la intervención en otro país
en caso de que se instale el comunismo. Una de las alianzas
más importantes fue la creación de la OEA,
que sustituyó a la Unión Panamericana.
Europa Occidental fue la región de
mayor importancia, para EE.UU., en su confrontación
con la URSS., tanto por su valor estratégico como
por la extensión de sus dominios coloniales. El plan
Marshall consistió en invitar a todos los países
europeos a ser parte del bloque occidental, prestándoles
una ayuda económica que los sacaría de la
crisis de posguerra a cambio de la intervención norteamericana
en su política y economía. Al principio, Polonia
y Checoslovaquia aceptaron este ofrecimiento, pero la URSS
se negó a sumarse al plan e instó a Polonia
y Checoslovaquia a retirarse alegando que éste era
una maniobra que hipotecaría la independencia de
los miembros. En 1949, se creó la OTAN, que fue el
tratado más importante para combatir a la URSS.
En Medio Oriente se fue gestando el nacionalismo
árabe. Esto conllevó un retraso en
la incorporación de aliados para
EE.UU. pero no para la URSS, que aprovechó este nacionalismo
para extender su influencia. En 1955, el bloque occidental
se reunió en Bagdad para crear el pacto de Bagdad.
Pero, en 1958 Irak estrechó sus lazos con el bloque
soviético, lo que provocó la perdida de los
yacimientos petrolíferos controlados por Gran Bretaña.
En 1963, Siria y Egipto se sumaron a la cooperación
con la URSS.
En Asia, la influencia japonesa durante
la Guerra, fue perjudicial para los colonialistas. El regreso
de éstos después de 1945, provocó reacciones
violentas a favor del nacionalismo. Estas manifestaciones
fueron aprovechadas por los soviéticos. La revolución
china de 1949 hizo que se inclinara la balanza asiática
hacia el bloque de la URSS. En 1948, Vietnam del Norte se
incorporó a este bando. Estos hechos contribuyeron
primero a la creación del movimiento de los No Alineados
en la conferencia de Bandung (Indonesia), en 1955 y después
a la firma del tratado OTSEA, por parte de EE.UU. con los
países del Sudeste Asiático, que los obligaba
a intervenir en otros países en caso de una amenaza
exterior. Luego, EE.UU. consolidó su presencia en
el Extremo Oriente al pactar con Japón, Taiwán
y Filipinas.
El bloque socialista salió enormemente
engrandecido de la Guerra Mundial, ya que incorporó
a su territorio 684.000 km2. Sin embargo, los desastres
de la Guerra provocaron una gran crisis económica,
que no pudo ser subsanada con la ayuda norteamericana. Entonces,
Moscú lanzó el plan Molotov, que establecía
las bases para un organismo de cooperación económica
en la Europa oriental. En 1949, se creó en Moscú
el Consejo de Ayuda Mutua Económica, que además
de Europa oriental estaba conformado por Mongolia, Cuba
Y Vietnam. La entrada de la República Federal Alemana
a la OTAN en 1955, provocó que se firmara el Pacto
de Varsovia entre la URSS y sus aliados-satélites.
El pacto estipulaba la mutua ayuda entre sus miembros en
caso de una agresión armada en Europa. En sus primeros
años, el Pacto de Varsovia no fue muy fructífero,
puesto que, los conflictos en Polonia y en Hungría
retrasaron su consolidación, sin embargo, fue muy
importante en la política soviética de disuasión.
La relación entre la URSS y China
fue muy contradictoria. Stalin apoyó al gobierno
nacionalista de Chiang Kai Chek hasta que asumió
Mao. Entonces, rompió con los nacionalistas y apoyó
al nuevo gobierno. A partir de 1956, con la muerte de Stalin,
las relaciones ruso-chinas se deterioraron hasta romperse
en 1959.
Los primeros enfrentamientos
El primer conflicto entre EE.UU. y la URSS
fue en plena cooperación de postguerra. El lugar
fue Irán. El motivo, por supuesto, fue el petróleo.
En 1941, Inglaterra y la URSS ocuparon militarmente Irán.
La firma de un acuerdo entre compañías norteamericanas
e inglesas produjeron la repartición del petróleo
iraní entre ellas, en 1944. En 1945, un partido nacionalista
azerbaijano se fusionó con el Tudeh, el partido comunista
persa. Stalin, mas fuerte en la región, exigió
a Teherán la creación de una empresa irano-soviética
para explotar los yacimientos. Las presiones occidentales
hicieron que Irán rechazara la propuesta. Entonces
hubo levantamientos en todo el país y la URSS volvió
a exigir sus derechos petrolíferos además
del reconocimiento de la soberanía de Azerbaiján
y el mantenimiento en Irán del Ejército Rojo.
A esto se le sumó que los kurdos, apoyados por la
URSS, proclamaron su Repú blica Popular. EE.UU. llevó
el problema al Consejo de Seguridad. Para evitar una condena
internacional, los rusos retiraron su ejército del
país. Pero dejaron tres ministros en el gobierno,
que luego cayeron por la debilidad de los soviéticos
al presentarse la posibilidad de una guerra con EE.UU.
El segundo conflicto surgió en Grecia.
El triunfo también fue angloamericano, ya que brindaron
apoyo al gobierno central en contra de la guerrilla comunista.
Los comunistan fueron derrotados, en parte por la ruptura
de relaciones entre Tito, líder Yugoslavo, y Stalin.
Por lo tanto, los guerrilleros griegos dejaron de recibir
suministros.
El primer conflicto que conformó
el telón de acero fue el problema alemán.
Alemania fue dividida en cuatro zonas por los aliados. Los
norteamericanos e ingleses decidieron unir las economías
de las regiones de ocupación. Los soviéticos
se opusieron, ya que no coincidían en que forma de
iba a gobernar. Entonces se unieron las zonas estadounidenses,
inglesas y francesas. Pero, luego los franceses se opusieron
al progreso económico alemán, porque Francia
fue invadida dos veces en treinta años. Francia no
estaba en condiciones de exigir nada. Por eso, acató
la decisión norteamericana de crear la República
Federal Alemana en 1948. Los rusos reaccionaron cerrando
las fronteras entre ambas Alemanias y entre los dos Berlines.
Los norteamericanos e ingleses respondieron creando un puente
aéreo desde la Alemania Occidental hasta Berlín
Occidental, al abastecer a éste de provisiones.
La guerra de Corea puso a prueba la fuerza
estratégica y militar de ambos bloques. Corea fue
arrebatada a los japoneses en 1945 y dividida por el paralelo
38 entre la URSS y EE.UU. En 1950 se retiraron las tropas
de los ocupantes y en lugar de llamar a elecciones el sector
del norte invadió el sur. Los motivos se desconocen.
Muchos especialistas afirman que actuaron alentados por
Moscú al probar su primera bomba atómica en
1949. Los cierto es que intervino la ONU mandando tropas
y liberando Corea del Sur. Las tropas de la ONU lideradas
por MacArthur llegaron hasta la frontera con China, al norte.
La URSS no quiso intervenir. Pero, los chinos tenían
menos escrúpulos y no toleraron la invasión
imperialista en el país vecino enviando sus tropas
y estableciendo el límite entre las dos Coreas otra
vez en el paralelo 38.
Luego de esta cruenta guerra sobrevino un
deshielo. En Europa se redujo el peligro de un enfrentamiento.
El foco de confontación se trasladó a Asia.
El cambio de política de los sucesores de Stalin
contribuyó a esta distensión. Sin embargo,
la lucha continuó. En América con las guerrillas
pro soviéticas. También en Africa. Pero, el
ápice de esta guerra se puede situar entre 1947 y
1956. Finalizó totalmente en 1992 con el desmembramiento
de la URSS. Actualmente, los enfrentamientos entre rusos
y norteamericanos no tienen nada que ver con la guerra fría.
Artículo de
la Revista Virtual Panorama Mundial nš 4.
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