| San
Martín, grande y sereno, alto y de tez obscura; de
soberanos, penetrantes ojos; de selvoso y negrísimo
cabello; la nariz prominente y aguileña; los labios
finos, llenos siempre de enérgicas y vívidas
palabras; y en su levita azul con charreteras y pantalones
de galón de oro, militar imperante, austero y culto,
de tan visibles dotes, que con oírle hablar aparecía
su superioridad considerable entre, sus contemporáneos,
y tan tierno y profundo en sus afectos, que, de ver tan
grande hombre, se consolaban los demás de serlo.
(
)Triunfó sin obstáculo, por el imperio
de lo real aquel hombre que se hacía el desayuno
por sus propias manos, se sentaba al lado del trabajador,
veía porque herrasen la mula con piedad, daba audiencia
a las muchas gentes que a verle venían en la cocina
- entre puchero y el cigarro negro -, dormía al aire,
en un cuero tendido. (fragmentos de la semblanza trazada
por José Martí)
Nació el 25 de febrero
de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a orillas
del río Uruguay, dentro del Virreinato del Río
de la Plata. Su padre, don Juan de San Marín, había
nacido en España y se desempeñaba como teniente
gobernador del departamento. Su madre, doña Gregoria
Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco. Cuando
contaba 16 años José viaja a España
con su familia.
Ingresa al Seminario de Nobles
de Madrid y en 1789 comienza su carrera militar en el regimiento
de Murcia. Lucha en la campaña de África combatiendo
en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente
por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos.
En Cádiz se vincula
con el grupo de americanos que conspiraba en favor de la
independencia Hispanoamericana. En 1811 renuncia al ejército
español y viaja a Londres donde entra en relación
con los venezolanos Luis López Méndez y Andrés
Bello, el mexicano Servando Teresa Mier, los argentinos
Carlos Alvear y Matías Zapiola. Estos le acompañan
en su regreso embarcandose desde Inglaterra hacia la tierra
que lo vio nacer.
El 9 de marzo de 1812, José
arriba a Buenos Aires con el propósito de servir
a su país en la guerra por la independencia.
Le fue reconocido el grado
de teniente coronel y el Triunvirato le encomendó
la creación de un escuadrón, que luego fue
el célebre regimiento de Granaderos a Caballo. Crea
una sociedad secreta que se denominó la Logia de
Lautaro para: "trabajar con sistema y plan en la independencia
de la América y su felicidad". Sus miembros
principales, además de San Martín eran: Alvear,
Zapiola, Bernardo Monteagudo, Juan Martín de Pueyrredón.
El 12 de septiembre de 1812
contrae matrimonio con María de los Remedios de Escalada,
perteneciente a una familia distinguida. En octubre de ese
mismo año, llega la noticia de la victoria del ejército
de Belgrano en Tucumán, y se produce en Buenos Aires
un movimiento preparado por la Logia con el objeto de imponer
a sus candidatos en el Triunvirato. Se nombra el Segundo
Triunvirato constituido por: Juan José Paso, Nicolás
Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte.
Las primeras decisiones del Triunvirato son las de reforzar
el ejército y mandar una expedición para que
ponga sitio a Montevideo, ocupada por los realistas.
En enero de 1813 José
Rondeau estrecha el sitio de Montevideo mientras en Buenos
Aires, el domingo 31 de enero se reúne la Asamblea
General Constituyente, conocida en la historia con el nombre
de Asamblea del año 13. Se deciden reformas como:
El nombre del rey de España desaparece de los documentos
públicos; la Asamblea se declara soberana; se eliminan
los escudos de armas y los títulos de nobleza; Se
aprueban los colores de la bandera de Belgrano, el escudo
nacional, el himno; se elimina la Inquisición. El
Triunvirato ordena a San Martín la protección
de las costas del Paraná ante el desembarco de los
realistas.
En el combate de San Lorenzo
(3 de Febrero de 1813), trabado cerca del monasterio de
este nombre, situado en la orilla izquierda del Paraná,
el caballo de San Martín fue derribado trabando una
de sus piernas. El granadero Baigorria traspasa con una
lanza a un soldado español que intentaba herir a
San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echa
pie a tierra y levanta el caballo permitiendo a su jefe
incorporarse, entonces es herido de muerte. A las pocas
horas del combate, ya conociendo el resultado, pronunció
las famosas palabras: "¡Muero contento! ¡Hemos
batido al enemigo!"
La victoria había sido
obtenida en pocos minutos. Los realistas escaparon por la
barranca abandonando sus armas, cañones y estandartes.
Adjuntamos la marcha alusiva
al suceso, con letra de Carlos J. Benielli y música
de Cayetano A. Silva, la marcha de San Lorenzo es una de
las canciones más queridas y populares entre grandes
y chicos.
San Lorenzo
(marcha)
Febo asoma; ya sus rayos
iluminan el histórico convento;
tras los muros, sordo ruido,
oír se deja de corceles y de acero.
Son las huestes que prepara
San Martín para luchar en San Lorenzo;
el clarín estridente sonó
y la voz del gran jefe
a la carga ordenó.
Avanza el enemigo
a paso redoblado,
al viento desplegado
su rojo pabellón.
Y nuestros granaderos,
aliados de la gloria,
inscriben en la historia
su página mejor.
Cabral, soldado heroico,
cubriéndose de gloria,
cual precio a la victoria,
su vida rinde, haciéndose inmortal;
y allí, salvó su arrojo
la libertad naciente
de medio continente,
¡Honor, honor al gran Cabral!
Poco tiempo después
se sabía del triunfo del General Belgrano frente
a los realistas en la batalla de Salta. Nombrado jefe del
Ejército del Norte, propugnó su plan de libertar
a Chile y utilizar la vía del Pacífico para
llegar al Perú, base del poder realista.
Don José, como señala
Ballesteros y Beretta: Era sobrio, metódico,
paciente, sereno, lleno de calma y ecuanimidad. La austeridad,
la nobleza de intenciones, la pureza de los principios,
el desinterés, la abnegación, y otras mil
más pequeñas cualidades completan la figura
eminente de este caudillo de la Revolución americana.
Organizador por excelencia, no descuida los detalles, siquiera
los más pequeños; minucioso y precavido, fraguaba
los proyectos lentamente, preparaba los medios con tenacidad
y sin desmayo, y preveía los efectos a larga fecha
(Historia de España Salvat Editores).
Nombrado Coronel Mayor, en
premio a la batalla, San Martín es destinado al mando
del ejército del Alto Perú. Es una tarea titánica;
el país es vastísimo; el ejército todavía
pequeño e inconexo, un tanto indisciplinado; las
comunicaciones difíciles, cuando no imposibles.
Ante la evidencia de que la
ruta del Alto Perú es impracticable, San Martín
concibe la idea de atravesar la Cordillera de los Andes,
libertar a Chile e invadir el Perú por vía
marítima. No se trata ya de emancipar a una sola
nación, sino a todo el continente.
Es preciso adoptar tácticas
nuevas, distintas y más vastas. San Martín
escribe a su amigo, Nicolás Rodríguez Peña:
La patria no hará camino por este lado del
Norte, como no sea en una guerra puramente defensiva. Ya
le he dicho a usted mi secreto. Un ejército pequeño
y bien disciplinado en Mendoza para pasar a Chile y acabar
allí con los godos, apoyando un gobierno de amigos
sólidos para acabar con la anarquía que en
todo el país reina. Aliando las fuerzas pasaremos
por el mar a tomar Lima. Ese es el camino y no este que
ahora se sigue, mi amigo. Convénzase usted de que,
hasta que no estemos sobre Lima, la guerra no acabará.
(Tucumán, 12 de Abril de 1814).
La situación del país
es verdaderamente crítica. Nombrado Gobernador intendente
de la provincia de Cuyo (agosto de 1814), se instala San
Martín en Mendoza, donde empieza a reunir a los llaneros,
al objeto de formar ese ejército autóctono
de liberación con el que sueña. Mejora la
administración civil de la provincia, se hace querer
de cuantos le rodean; la gentes del llano, al conjuro de
su influencia, aportan a la causa de la libertad hombres,
ganados y tesoros. ¿Es posible que, ni aun con todo
esto, llegue a realizarse esa loca empresa de cruzar los
Andes? Los políticos de Buenos Aires -para variar-
se asustan o escandalizan ante la magnitud de la tarea.
Cuando Alvear destituye a San Martín de su cargo
de Gobernador, el Cabildo y su pueblo se niegan resueltamente
a recibir al substituto y San Martín es confirmado
en su cargo.
A pesar de las opiniones contrarias
organizó el Ejército de los Andes, con el
que cruzó la cordillera en una operación que
le permitió dar una victoriosa batalla en la cuesta
de Chacabuco (1817). Ocupó seguidamente la capital,
donde rechazó el cargo de director supremo de Chile.
En 1818 venció a los realistas en Maipú, consolidando
la libertad de Chile. El gobierno de Buenos Aires lo llamó
para que participara con su ejército en la guerra
civil que se había encendido en el litoral argentino,
pero prefirió desobedecer esta orden y en 1820 desembarcó
con una expedición en la costa del Perú. Después
de casi un año de movimientos tácticos ocupó
Lima y el 28 de julio de 1821 proclamó la independencia
del Perú, cuyo gobierno ocupó con el cargo
de Protector. En julio de 1822 celebró en Guayaquil
su entrevista con Bolívar, en la cual se trató
la situación de América. Después regresó
a Lima, donde declinó el mando. Retirado a la vida
privada, regresó a Buenos Aires y en 1824 se embarcó
para Europa. Regresó en el año 1829, pero
no quiso desembarcar por no tomar parte en las luchas civiles
que desgarraban a su país. De vuelta en Europa se
estableció definitivamente en la ciudad puerto francesa
de Boulogne-sur-Mer. Donde falleció el 17 de agosto
de 1850 a las 3 de la tarde.
Breve
croquis de los acontecimientos que hicieron de San Martín
el Libertador de América
1812
San Martín recién
llegado de España se presenta ante el Primer Triunvirato,
ofrece sus servicios en favor de la independencia
y es autorizado a formar el Cuerpo de Granaderos a Caballo.
1813
San Martín a cargo de la protección
de las costas del río Paraná, se enfrenta
con las tropas españolas en el combate de San Lorenzo,
obteniendo así su primer triunfo. En esa oportunidad,
el sargento Juan Bautista Cabral, salva la vida del general
San Martín perdiendo la propia.
1814
San Martín reemplazó al general
Manuel Belgrano en la jefatura del Ejército del Norte.
En agosto de este año es nombrado
gobernador intendente de Cuyo por expreso pedido suyo a
fin de lograr lo que él llamaba su secreto: "
...un ejército pequeño y bien disciplinado
para pasar a Chile y acabar allí con los godos...
aliando las fuerzas, pasaremos al mar a tomar Lima, ese
es el camino "
Todo Cuyo participó en la concreción
de los planes de San Martín. Además contó
con grandes colaboradores entre los que se cuentan Fray
Luis Beltrán, encargado de la fabricación
de armas en el Plumerillo y el ingeniero José Alvarez
Condarco cuya tarea consistía entre otras, en trazar
los planos de la Cordillera de Los Andes.
1816
San Martín escribe a Tomás
Godoy Cruz, diputado por Mendoza en el Congreso de Tucumán...
"¿hasta cuándo esperamos para declarar
nuestra Independencia?
1817
La Nuestra Señora del Carmen de Cuyo
es proclamada por San Martín como Protectora del
Ejército de los Andes.
El 24 de enero de 1817, San Martín
se dispone a iniciar la gran epopeya, el cruce de Los Andes.
Y tras lo cual pone en práctica su estrategia: simular
un ataque frontal para atacar por los costados y encerrar
a los españoles por la retaguardia evitándoles
la retirada, obtiene así el primer triunfo en tierra
chilena: la batalla de Chacabuco.
1818
El 19 de marzo de este año El ejército
libertador es derrotado por los realistas en la batalla
de Cancha Rayada.
"Los señores jefes del ejército
deben estar persuadidos de que esta batalla va a decidir
la suerte de toda América... Yo estoy seguro de la
victoria..." decía San Martín en franca
alusión a la próxima batalla de Maipú,
la cual efectivamente fue un notable triunfo que consolidó
la independencia de Chile.
1820
El 20 de agosto de 1820, San
Martín parte del puerto de Valparaíso como
general en jefe del Ejército Libertador del Perú.
Instalado en su campamento
de Huaura , se propone no dar batallas decisivas sino debilitar
poco a poco a los españoles... "Quiero que Lima
caiga en mis manos como una espiga madura..."
1821
Finalmente los españoles debilitados
se repliegan, dando lugar a que el 28 de julio de 1821,
se proclame la independencia del Perú y San Martín
sea nombrado Protector del Perú. Luego crearía
la bandera y El escudo de ese país.
1822
José de San Martín y Simón
Bolívar sostienen reuniones secretas los días
26 y 27 de junio en Guayaquil, al cabo de las cuales San
Martín decide apartarse y dejar en manos del militar
venezolano la consolidación de la Independencia de
América del Sur.
San Martín regresa a Perú,
reúne un Congreso Constituyente y renuncia a su cargo
de Protector. Inmediatamente parte hacia Chile.
1824
El 10 de febrero de 1824, San Martín
emprende un viaje a Europa en compañía de
su hija Mercedes dado que su esposa, Remedios Escalada,
había muerto el año anterior.
Habiéndose retirado San Martín,
el Regimiento de Granaderos a Caballo, sigue bajo la jefatura
de otros militares, entre ellos, Bolívar y Sucre.
Finalmente consolidan la independencia de América
del Sur el 6 de agosto en Sucre y el 9 de diciembre en Ayacucho.
1826
Llega a Buenos Aires el Regimiento de Granaderos
a Caballo tras trece años de intensa lucha por la
independencia americana. De los setenta y ocho soldados
que llegaron, sólo seis habían cumplido toda
la campaña libertadora.
1829
San Martín decide regresar a su patria.
Parte bajo el nombre de José Matorras. Sin embargo,
no llega a desembarcar pues en Buenos Aires sus compatriotas
se hallan encarnizados en una guerra civil que él
no comparte en absoluto. Emprende entonces el regreso a
Europa y se instala en París, Francia
1850
Falleció en la ciudad puerto francesa
de Boulogne-sur-Mer a las tres de la tarde del 17 de agosto
Pensamiento
de San Martín
"He mirado a todos los estados americanos
en que las fuerzas de mi mundo penetraron, como estados
hermanos interesados todos en un santo y mismo fin."
_ "Me considero sobradamente recompensado
por haber merecido la apobación por el servicio que
he hecho." (José de San Martín, rechazando
el ofrecimiento de Brigadier General del ejército
de Chile, luego del triunfo de Chacabuco. )
_ "La buena fe del que preside una
nación es el principio vital de su prosperidad."
_ "Poner a los pueblos en el ejercicio
de sus derechos es es el objeto de la expedición
libertadora."
_ "... Tiene maneras distinguidas y
cultas y la réplica tan vivaz como el pensamiento.
Es valiente, desprendido en cuestiones de dinero, sobrio
en el comer y en el beber; quizá esto último
lo considere necesario para conservar su salud, especialmente
la sobriedad en el beber. Es sencillo, enemigo de la ostentación
en el vestir, decididamente retraído, no le tienta
la pompa ni el fausto. Aunque un tanto receloso y suspicaz,
creo que esta personalidad sobrepasa las circunstancias
del tiempo en que le ha tocado actuar y las personalidades
con quienes colabora... Confía mucho, según
creo, en sus cualidades de estratego como militar y en su
sagacidad y fineza en materia de partidos y política..."
(De un informe del agente norteamericano Worthington a su
gobierno, escrito en Chile en vísperas de la batalla
de Maipú en 1818.)
_ "... Es sumamente cortés y
sencillo, sin afectación en sus maneras, excesivamente
cordial e insinuante y poseído evidentemente de gran
bondad de carácter... " (Comentario del marino
inglés Basil Hall, que en 1821 conoció a San
Martín en el Perú.)
_ "...Me llamó la atención
el metal de su voz, notablemente gruesa y varonil. Habla
con toda la llaneza de un hombre común. Al ver el
modo cómo se considera él mismo, se diría
que este hombre no hizo nada de notable en el mundo, porque
parece que es el primero en creerlo así."(Comentario
de Juan Bautista Alberdi, que visitó a San Martín
en su residencia de París en 1843.)
Máximas a su hija
Merceditas
La síntesis que manifiesta
la integridad moral del General San Martín la constituyen
las "MÁXIMAS" que escribiera para su hija
Mercedes.
Humanizar el carácter
y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican.
Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana
para que saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado
grande para nosotros dos.
Inspirarla amor a la
verdad, y odio a la mentira.
Inspirarla gran confianza
y amistad pero uniendo el respeto.
Estimular en Mercedes
la caridad con los pobres.
Respeto sobre la propiedad
ajena.
Acostumbrarla a guardar
un secreto.
Inspirarla sentimientos
de indulgencia hacia todas las religiones.
Dulzura con los criados,
pobres y viejos.
Que hable poco y lo
preciso.
Acostumbrarla a estar
formal en la mesa.
Amor al aseo y desprecio
al lujo.
Inspirarla amor por
la Patria y por la Libertad
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