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Nacido
en Oaxaca, México, el 28 de febrero de 1882, Vasconcelos
cursó estudios de derecho en la ciudad de México.
Tras pasar algunos años en el exilio en 1920, a su
regreso fue nombrado Rector de la Universidad de México
por el Presidente de la Huerta en 1920, cargo que incluía
la atención de la Instrucción Pública,
que ocupó por poco tiempo y que le otorga nuevamente
el Gral. Obregón en su mandato de 1921 a 1924.
Vasconcelos tenía un concepto muy
claro de lo que debiera ser la organización y las
principales directrices de la educación nacional,
por lo cual al frente de la Universidad Nacional y del Ministerio
de Instrucción Pública, se entregó
con entusiasmo a perseguir dos grandes objetivos:
* El proyecto de ley y las reformas constitucionales
que fundamentaran el Ministerio de Educación Pública
* El proyecto del edificio
que cobijaría al Ministerio
Vasconcelos deseaba abandonar la ruindad
de la arquitectura porfirista. Pensaba en puertas señoriales,
vastos corredores, altos arcos y anchas galerías,
construidas con amplitud y solidez, techos elevados para
que las ideas pudieran expresarse sin trabas."
¡Sólo las razas que no piensan ponen los techos
a la altura de sus cabezas! " decía.
El 27 de abril de 1921, el Consejo de Educación
resuelve que el Escudo de la Universidad Nacional consistirá
en un mapa de América Latina con la leyenda “Por
mi raza hablará el espíritu". <<Se
significa, en este lema, la convicción de que nuestra
raza elaborará una cultura de tendencia nueva,
de esencia espiritual y libérrima. Sostendrá
el escudo una águila y un cóndor, apoyado
todo en una alegoría de los volcanes y el nopal
azteca.>> La reforma constitucional fue aprobada y
promulgada el 20 de julio de l921. El decreto de creación
de la Secretaría de Educación Pública
data del día 29 de septiembre del mismo año.
Había seleccionado como constructor
del edificio de la nueva Secretaría al Arquitecto
Federico Méndez Rivas, quien inició la obra
el 15 de junio de 1921, obra que fue concluida en un año.
Vasconcelos impulsó la educación
general de una forma extraordinaria. Entre sus méritos
se encuentran la difunsión del conocimiento, la Organización
de la educación de los indígenas. También
promovió la Enseñanza Técnica, realizó
una labor editorial admirable; creó una extensa red
de bibliotecas e instituyó los desayunos escolares.
Durante esta etapa de su vida cultivó
de forma especial el ensayo histórico y filosófico,
y si en El monismo estético (1918)
y La revolución de la energía (1924)
ofreció una imagen espiritualista y dinámica
del universo, en La raza cósmica
(1925) e Indología (1926) se centró
en la exaltación de los valores autóctonos
iberoamericanos, inspirados en la tradición indígena
y el mestizaje, "puente de razas futuras".
A raíz de su derrota en las elecciones
presidenciales de 1929, Vasconcelos abandonó nuevamente
su país y se estableció en los Estados Unidos.
Allí inició la redacción de su obra
más conocida, la crónica autobiográfica
en cuatro volúmenes compuesta por Ulises
criollo (1935), La tormenta (1936),
El desastre (1938) y El proconsulado
(1939) y completada años más tarde con La
flama (1959), cuyo penetrante estudio sociocultural
del México moderno reflejó la paulatina evolución
del autor hacia posiciones conservadoras.
Vasconcelos, que después de su regreso
a México fue designado en 1940 director de la Biblioteca
Nacional, cultivó con maestría diversos géneros,
desde el teatro y la narrativa -La sonata mágica
(1933)- a la crónica literaria e histórica
-Desde la conquista hasta la revolución
(1943)-, y en sus últimos escritos filosóficos,
Lógica orgánica (1945) y
Todología (1952), depuró
su visión del "monismo estético"
como reflejo de la continua evolución de la energía
cósmica hacia su transformación en belleza.
Murió en la ciudad de México
el 30 de junio de 1959.
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