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Tenzin Gyatso, Su Santidad el 14vo. Dalai
Lama, es el líder espiritual y temporal de seis millones
de tibetanos. Nació el 6 de Julio de 1935 en una
pequeña villa campesina, y a los dos años
fue reconocido -de acuerdo a la tradición de su país-
como la reencarnación del anterior Lama, y por consiguiente
la encarnación de Avalokitesvara, el Buda de la Compasión.
En 1950, a los quince años, recayó
sobre él la responsabilidad política de ser
Jefe de Estado, cuando el Tíbet fue amenazado por
la poderosa China. A pesar de sus esfuerzos por encontrar
una solución pacífica al conflicto, Pekín
continuó su despiadada política en el Tíbet
occidental, dando origen a levantamientos populares en pro
de la independencia. En 1959, Su Santidad se dirigió
a la India en busca de asilo, seguido por 80.000 refugiados,
y a partir de 1960 presidió, en Dharamsala, India,
el gobierno tibetano en el exilio.
El Dalai Lama se abocó a la inmediata
y urgente tarea de preservar la cultura tibetana. Fundó
asentamientos agrícolas para que los refugiados viviesen
en ellos, un sistema autónomo de educación
y otros institutos culturales para preservar las artes y
la ciencia, sin descuidar la fundación de más
de 200 monasterios para mantener la tradición budista,
esencial al espíritu tibetano.
En 1963, promulgó una constitución
democrática, basada en el budismo y en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, como el modelo para un
Tíbet libre. Desde entonces, ha sido el más
vigoroso defensor de este experimento democrático,
presentando permanentemente propuestas para resolver la
situación de la independencia. La oposición
de las autoridades chinas, sin embargo, ha impedido toda
solución.
Defensor ardiente de la paz y la pluralidad
ideológica, el Dalai Lama ha recibido numerosos premios
internacionales, incluido el Nobel de la Paz en 1989. Al
otorgárselo, el Comité Nobel enfatizó:
"El Dalai Lama ha desarrollado su filosofía
de Paz a partir de un enorme respeto por todos los seres
vivos, y basado en el concepto de la responsabilidad universal
que compete a toda la humanidad, así como a la naturaleza...
se ha destacado proponiendo soluciones constructivas para
resolver los conflictos internacionales, los temas de derechos
humanos y los problemas ambientales del planeta."
El Dalai, en sus viajes, no trata de convertir
a los occidentales al budismo, si no más bien inspirar
en su interior un compromiso con los valores espirituales
universales del amor, la compasión y la sabiduría.
Él dijo en cierta ocasión:
mi religión es el amor y la compasión,
porque estas son cualidades que todos los seres conscientes
necesitan. Independientemente de si sigue o no una tradición
religiosa, el amor y la compasión son apreciados
por todos.
En muchas ocasiones se han acercado monjes
cristianos para pedirle que le dieran la ordenación
budista, pero él rehusó, diciendo que con
ser buenos monjes cristianos era suficiente, y que si estaban
interesados en el budismo solo tenían que estudiar
y practicar cualquiera de los aspectos de la doctrina budista
que les resultara de utilidad, e incorporarlos a su adiestramiento
cristiano habitual a modo de elementos complementarios.
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