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Cuando
comienzo a recordar épocas pasadas, a veces me gusta
ascender por la escalera de la imaginación, para
tomar ubicación preferencial en esos lugares desde
donde se puede observar la Historia con cierta perspectiva.
Y cuando se logra eso, también me gusta, a veces,
ir deshilvanando los hechos hacia atrás. Es lo que
le llaman la historia retrospectiva.
Así, un día me puse a mirar
a la Europa de 1960, y desde allí comencé
mi viaje hacia atrás. Vale aclarar aquí, que
mi visión canina de las circunstancias, no es igual
que la humana. Mi posición es de alguna manera, cómoda,
pues nadie interfiere en mi observación (por lo general
nadie echa a un perro pacífico y que no pide comida).
Sólo busco la comida que alimenta el alma... el conocimiento.
Como les contaba, la Europa de esa época
se hallaba inmersa en una especie de combate silencioso.
No se oía el trueno del cañón ni las
ráfagas de la metralla, pero la guerra estaba ahí..
latente.
Era una época donde parecían
competir por alcanzar algo, en una carrera desenfrenada.
Como mi instinto investigador está
siempre alerta, me puse a indagar qué motivos habían
originado esto y con ese propósito me introduje en
una taberna, lugar predilecto para oír y sacar conclusiones.
Me acurruqué en un rincón,
cerca de una mesa donde varios ancianos dialogaban frente
a sendos vasos de rubia cerveza y me dispuse a oír
atentamente.
Uno de ellos, llamado Iván, hablaba
acerca de lo dura que era la vida para su familia, que apenas
lograba subsistir, pero confiaba en que el próximo
plan del Estado, lograría mejorar su situación.
Era un convencido de que el gobierno lograría también
manejar el discutido asunto de los salarios de la fábrica
donde trabajaba su hijo.
Otro, al que llamaban Petrovich le contestó
que no, que él conocía un amigo que vivía
en otro país, donde el Estado se desentendía
de todas esas cosas y el mercado, era el regulador natural
de precios y salarios.
El primero no lo podía creer. Sostenía
que ese sistema económico era propio de países
retrógrados, hasta que un tercero, terció
en la conversación diciendo que él había
leído que en ese país que mencionaba Petrovich,
se aplicaba una teoría basada en una especie de círculo
o rueda, donde el Estado era sólo el encargado de
dar el envión original, y luego controlar ciertos
aspectos, y el mercado se encargaba de seguir produciendo
la energía para que la mencionada rueda girara permanentemente.
- Claro, dijo el primero, ese país
tuvo la ventaja de tener una gran ayuda económica
hace muchos años atrás. Muchos dólares
entraron y eso les permitió reanimar la economía
que tan duramente había sido castigada.
- ¿Cómo castigada? Preguntó
otro....
- Claro, respondió Iván, no
te olvides que la destrucción de ciudades por los
bombardeos, la ocupación y los gastos enormes de
esa época, arruinaron muchas economías de
este continente.
Un tercero, que hasta ese momento no había
hablado, comentó que el sistema que su país
tenía, había sido copiado hasta en China,
donde un señor había logrado imponerlo por
la fuerza, luchando contra opositores internos, pero finalmente
había podido fundar una República.
Otro intervino diciendo que el país
donde vivía su hijo, no seguía ninguna de
esas dos formas económicas, pero que también
era pobre y la gente no vivía bien.
- Sí dijo Iván, es como que
el mundo estuviera dividido en dos sectores, y cada bando
tratara de conquistar nuevos partidarios...
- Es una réplica de lo que ocurre
aquí cerquita, en el país vecino, dijo Petrovich.
Fíjate en la división del país y en
la misma capital, amurallada para evitar la mezcla de los
sectores...
Desde mi lugar, en la penumbra del rincón,
yo escuchaba silenciosamente y relacionaba nombres y acontecimientos.
Las palabras de los parroquianos me hicieron
recordar una frase oída mucho antes, acerca de un
telón que dividiría al continente... Lamentablemente
mi memoria suele fallarme en lo mejor y no pude recordar
quien la había pronunciado ni exactamente qué
quiso decir.
Los parroquianos ya habían vaciado
sus vasos y se disponían a partir, cuando Iván
dijo como al descuido:
- ¿Alguien se acuerda cómo
comenzó todo esto?.. . Sería bueno que para
la próxima reunión, uno de nosotros explicara
donde se originó esta dualidad que hoy nos tiene
tan divididos.
Y así partieron, envueltos en sus
pesados capotes invernales, rumbo al calor de sus hogares.
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