Crisis en la pareja por desconocimiento
de los roles
Por: Lic. Silvina Mazzei
Este es un tema muy importante ¿saben
por qué? Porque es la base de lo que nosotros conocemos
como "familia". Para que se conforme una familia,
no sólo bastan dos seres que elijan estar juntos,
sino que debe haber fundamentalmente claridad en el papel
y el lugar que cada uno de ellos va a ocupar dentro de ese
futuro hogar.
El objetivo de esta conferencia es que Uds.
puedan reconocer cuáles son los posibles factores
que llevan a una pareja a no entenderse y a estar mal. En
general esto se produce por el desconocimiento de sus diferentes
naturalezas, de sus tiempos y del rol que cada uno de ellos
debe cumplimentar. Los seres humanos no vivimos solos, formamos
parte de un nÒcleo social, donde existen normas y
conductas preestablecidas. Desde que nacemos nos enseñan
el lugar que se supone debemos ocupar dentro de esa trama.
Por ejemplo, en nuestra sociedad se espera que el hombre
sea el que sostenga a su familia, que llore muy pocas veces
o que se dedique a la política con más asiduidad
que la mujer; mientras que en otras sociedades estos atributos
han sido característicos del papel femenino.
Cada cultura, a través de un sistema
de matriarcado o de patriarcado, tiñe las naturalezas
y conductas de sus habitantes, marcando posiciones en relación
al poder y al dominio. Según el tipo de sociedad
los niños y las niñas son socializados de
manera distinta, en función de las diferentes expectativas,
roles y tareas que se espera, posteriormente, desarrollen
cuando sean adultos.
Hemos visto a través de la historia
e incluso lo vivimos en nuestro propio país el hecho
de que sea el hombre el que ocupe el lugar principal, pero
no siempre ha sido así, también han existido
sociedades matriarcales, o sea, donde la mujer era el jefe
de la familia, mientras el hombre sólo una persona
secundaria que no transmií…a a sus hijos su
nombre, ni sus bienes, ni su rango. Esos esquemas o estructuras
se conocen como "posición", "rol"
o "clase social".
¿A qué nos referimos cuando
hablamos de la posición social? A la función
que uno cumple dentro de la sociedad; por ejemplo ser carpintero,
ama de casa, colectivero o empresario; ser hermano, madre
o hija, o ambas cosas a la vez. Estas posiciones entonces
van tener que ver con la tarea que se realiza y con el lugar
que uno ocupa dentro de un sistema familiar. Mientras que
al hablar del rol, nos referimos al comportamiento que se
espera que uno tenga en esa posición social determinada,
que va a depender del sexo al que pertenezcamos. Por ejemplo:
¿Cuál es la posición social que yo
ocupo en el mundo? Soy hija, hermana, tía, novia,
amiga, docente, psicóloga, etc. Cada uno de estos
lugares me implican a mi un tipo de comportamiento que deberí
ser acorde con el rol al que pertenezco, en este caso al
femenino.
No es necesario que yo les diga a Uds. que
entre un hombre y una mujer hay diferencias, porque eso
salta a la vista. El tema es que estas van más allá
de lo físico. Este es un punto principal donde debemos
detenernos. Pues tenemos que considerar que el hombre y
la mujer son seres humanos que no sólo poseen un
cuerpo físico diferente, sino también energías,
emociones y pensamientos distintos, producto no sólo
de sus naturalezas, sino tambiÊn de la educación
recibida desde los primeros años. Esto va a marca
códigos de comunicación absolutamente disímiles.
La psicología femenina ha sido un
interrogante para los hombres desde siempre, ya que no es
fácil para una naturaleza masculina, aparentemente
más pensante y menos emocional, comprender los cambios
emocionales del sexo opuesto. De igual forma, a las mujeres
nos resulta compleja la tarea de esclarecer la psicología
masculina, poder entender a seres que se muestran tan distantes
y fríos, aunque en el fondo no lo sean. Vemos el
mundo, interpretamos o valoramos a los seres o a las cosas,
generalmente desde un punto de vista diametralmente opuesto.
Por ejemplo = Pidámosle a un hombre y a una mujer
que describan mi vestido o que cada uno de ellos nos cuente
cómo fue el partido de fútbol de anoche, ¿lo
harían igual? Obviamente que no. En el primer caso,
la mujer no sólo describií…a el vestido
sino que también me contaría sobre las polleras
hermosas y baratas que vio por la calle Paso o por Castelli,
mientras que el hombre lo resumiría todo en decir
que es lindo o que me queda bien, fin del tema. En el segundo
caso él narraría cada detalle del encuentro
futbolístico, lo que hizo bien o mal el árbitro,
si fue merecido o no el empate, etc.; mientras que ella
me preguntaría ¿qué, hubo partido anoche?.
Y así vivimos, aparentemente en dos esferas totalmente
distintas, que debemos aprender a integrar para alcanzar
la felicidad.
Vayamos concretamente a ver por qué
nos cuesta entendernos: Si observamos este tema desde el
punto de vista de la educación recibida, lo vamos
a entender mejor: Desde los primeros años a las mujeres
nos enseñan a permanecer ligadas al mundo de la madre,
al mundo de los afectos, pues una de las principales tareas
que se nos van a exigir luego es la de ser "cuidadoras
emocionales" de nuestro núcleo familiar. En
el caso del hombre es todo lo contrario, el proceso de separación
de la madre (su individuación) está íntimamente
relacionado con el desarrollo de la masculinidad. A ellos
se los estimula en la independencia y la autonomía.
Se los anima a explorar el mundo, a salir. Desde niños
se los potencia para que sean capaces de actuar y dominar
el mundo exterior a la familia, a costa de reprimir sus
afectos y sentimientos. A nosotras nos enseñan que,
lo que consigamos, no va a ser tanto por mérito propio,
sino como consecuencia de desarrollar nuestras capacidades
por el camino de los afectos, la seducción y de lograr
la mediación entre los seres queridos. Nuestra tarea
es unir.
Otra diferencia bien marcada es que el hombre
existe en tanto consiga cosas de ese mundo social y externo
al ámbito familiar. Pero es mal visto que la mujer
haga lo mismo, pues su tarea es permanecer dentro del hogar
para cumplir con el mandato de ser cuidadora emocional de
los demás. Podríamos decir entonces que el
"y"î de las mujeres es un "yo en relación".
En cambio el "yo" masculino se configura como
una identidad que va a estar basada en el logro. Ellos son
en la medida en que triunfen, en la medida en que consigan
cosas.
En un decálogo sobre el rol femenino
y el masculino dice: A través de ella hablan los
intereses de la raza y del grupo social, mientras que los
intereses individuales dan su grito estrictamente por boca
del varón. La función de la mujer es servir
a la especie, la función del hombre es servir a la
mujer y a los hijos. De ahíque la actividad natural
del hombre sea protectora, adquisitiva y aventurera. Le
corresponde dejar el hogar en busca de alimentos; es el
agente vital de la nutrición, como la mujer es de
la reproducción. En los instintos individuales la
superioridad del hombre es manifiesta y natural; pero en
los que tienden a la conservación del grupo social,
la mujer supera al hombre. En los hombres el proceso de
socialización lleva consigo el reprimir la expresión
de los afectos. Esto ocurre en todos los ámbitos
menos en el de la sexualidad. Para los hombres la sexualidad
suele ser una fuente de autoafirmación personal.
Es una de las escasas posibilidades que tienen (socialmente
aceptadas) de demostrar sus emociones, sus sentimientos,
su ternura y su amor. En la mujer la socialización
implica su desarrollo en todo menos en el aspecto sexual.
La sexualidad es a veces en ella un terreno contradictorio,
mezcla de temores y placeres, de seguridades y miedos. A
la mujer se la educa para que exprese sus sentimientos,
que juegue con sus movimientos, que atraiga con su sensualidad;
no ocurre lo mismo con el hombre, al que no se le permite
mostrar sus estados o emociones. Si hablamos sobre el amor:
El deseo es menos intenso que en el hombre y no llega a
oscurecer demasiado su razón. Lo que ella busca no
es tanto el deleite físico como la admiración
más absoluta y la atención pródiga
de sus necesidades. Parece que en muchas ocasiones el mero
placer de sentirse deseada la satisface suficientemente.
Muchas veces ese amor tiene más de maternal que de
sexual. En algunas mujeres, es de carácter secundario
en relación a la maternidad. Por ejemplo una vez
que se alcanza esta estado muchas cosas en su vida cambian.
Dicen algunos autores que la mujer se ata al hombre, no
como consecuencia de un impulso sexual, sino de instintos
de subordinación y entrega adquiridos por adaptación,
debido a un condicionamiento cultural. Aunque menos intenso
que en el hombre, el amor en la mujer es más extenso
y ocupa hasta los últimos rincones de la vida. En
cambio para el hombre, el amor, es una cosa aparte, aparentemente
menos importante que sus amigos, su coche o su cuadro de
fútbol, pero no nos confundamos, ellos también
tienen su corazoncito, si esto fuera realmente asíno
se pondrían tan mal cuando la mujer que aman los
deja, ni les costaría tanto recuperarse y aceptar
esa realidad. Ella soporta menos la soledad que el varón
y sufre mucho en silencio o a gritos porque no tiene a quien
prodigar ese cúmulo de afectos, sentimientos y caricias
que surgen de ella. El sentido de la posesión es
más fuerte en el varón y constituye la mitad
de su amor, porque implica muchas veces un triunfo de su
yo, una conquista. En el caso de los celos, los de ella
son más extensos, los tendrá no sólo
del resto de las mujeres que se acerquen a él sino
también de su auto, sus amigos, sus libros, o sea,
de todo aquello que atraiga demasiado su atención.
Si bien aparentemente el hombre tiene más valor para
enfrentar las crisis de la vida, la mujer, en los hechos,
las resiste mejor, porque puede manejarse en el estado de
la emoción dado que no la rechaza y se identifica
con ella. También soporta más la enfermedad,
ya que por su condición de procreadora, esta preparada
para enfrentar el dolor. El cuerpo femenino, por una cuestión
glandular entre otras cosas, está totalmente acondicionado
para la función de la gestación, por eso,
desde sus órganos hasta su psiquis están preparados
no sólo para cobijar interiormente a ese nuevo ser
sino también para volcar en él todo el caudal
de sentimiento amoroso que será el alimento principal
para su crecimiento. Para alcanzar el estado de la maternidad,
desde los inicios de la pubertad, es entrenada para enfrentarse
con sus cambios de humor todos los meses. Es decir, la maternidad
y el sentir las emociones son producto de un largo proceso
donde la química corporal no está ausente.
Es importante tener esto en cuenta dado que el hombre carece
de esta experiencia. Si bien es cierto que muchos de ellos
nos tratan de locas o de brujas, también hay otros,
más comprensivos, que saben que esos son tiempos
de inestabilidad y dolor. Por eso están atentos para
no engancharse en esa maraña de conflictos y angustias,
que unos días después no van a tener ningún
sentido ni valor. Para la mujer el sentir es el motor de
su vida, no imagina otra forma de vivir; en cambio el hombre,
teme expresar sus sentimientos. ¿Saben por qué?
Porque le han enseñado que hacer eso es un signo
de debilidad. Si es sensible, se lo tilda de maricón.
Estas diferencias en las que se educa a los hombres y a
las mujeres no siempre suelen ser garantía de bienestar,
de felicidad, ni siquiera de salud mental sino, que por
el contrario, muchas veces favorecen todo tipo de crisis
y angustias innecesarias. Si nuestro objetivo es alcanzar
correctas relaciones humanas debemos:
1ro) desacreditar pensamientos que han quedado
grabados y han generado muchísimo dolor. Como, por
ejemplo: "está mal que el hombre sea sensible",
pues esto se interpreta como un signo de debilidad. "El
macho se la aguanta". Para entender bien este tema
es importante que marquemos la diferencia entre un hombre
y un macho. Durante toda esta conferencia le he hablado
a los "hombres" presentes. ¿Saben por qué?
Porque a ningún macho se le ocurriría "perder
el tiempo" escuchando una conferencia donde se hable
del sexo opuesto. ¿Cuáles son las características
de un macho?
1) Jamás expresa sus sentimientos
(salvo el enojo y la ira).
2) Siempre ordena.
3) Se las sabe todas (no puede permitirse un error).
4) Debe poder con todo.
5) Piensa que la responsabilidad de la casa es sólo
de la mujer, darle una mano con los hijos o las tareas es
rebajarse.
6) Lo único importante es que él alcance la
satisfacción.
7) La mujer sólo está para servirlo. No debe
hablar ni pensar (porque no sabe hacer esto).
El "hombre"en cambio es un ser
que sufre, siente, se angustia, ama, se deprime, al igual
que la mujer, la única diferencia es que le han enseñado
a no registrar esos estados o a callarlos. La realidad es
que ni la insensibilidad ni la brutalidad tiene que ver
con la hombría. Que el campo emocional sea un espacio
muy experimentado por las mujeres no implica que el hombre
no apoye sus pies sobre esos pastos. Piensen ustedes ¡Qué
difícil debe ser sentir miedos o angustias y no poder
expresarlas! Las mujeres no podemos ignorar esto y debemos
aprender a comprenderlos. Fundamentalmente en este tiempo
donde el hombre se encuentra tan presionado por las circunstancias.
Aquellos que asumen la responsabilidad de formar una familia,
conviven con temores como: a perder el trabajo, a no poder
responder económicamente, a tener alguna discapacidad.
La anestesia emocional, en la que muchos sujetos se encuentran,
genera silencios con demasiado ruido que terminan, con el
tiempo, separando, dejando su huella de dolor y frustración.
Por eso es importante que nosotras generemos un puente de
comunicación lo suficientemente firme para que nuestra
pareja sepa que hay alguien dispuesto a escucharlo sin juzgar
ni condicionar su pensamiento o conducta. Otro pensamiento
que debemos desacreditar nosotras las mujeres es "él
es así pero cuando este conmigo va a cambiar"
o "con mi amor lo voy a transformar". Esa es una
gran mentira. Porque en este caso nos sería una transformación
sino una manipulación.
Si el hombre con el que estamos no cumple
nuestras expectativas no pensemos en transformarlo, aceptémoslo
como es o dejemos de salir con él.
2do) Evitar la competencia: Debemos comprender
que una relación no es un carrera de formula Uno
dónde hay que pelear por el primer puesto. Cada experiencia
debe ser tomada como un nuevo aprendizaje, un nuevo desafío
"a vencer juntos"(esa es la clave).
3er) Evitar fundamentalmente la descalificación
mutua: los problemas no se solucionan marcando constantemente
el error del compañero. Debemos cuidar nuestras palabras
y conductas. Aprender a ver en la ira, la indiferencia o
el rencor, claras manifestaciones de odio que nos alejan
del otro e interrumpen cualquier tipo de comunicación
normal. Cuando esto ocurre se generan relaciones enfermizas,
donde la descalificación, la competencia, el paso
de facturas, son moneda corriente en el diario vivir. Lo
peor que le puede pasar a un ser humano, sea del sexo que
sea, es no tener con quien compartir sus inquietudes, sus
dolores, miedos, anhelos e ideales. Esta falta de diálogo
trae aparejado la soledad en la pareja, que nos va tornando
extraños uno de otro. Sin darnos cuenta llega un
día en que ya no sabemos cómo piensa, quésiente
o quédesea aquel que duerme a nuestro lado. Se habre
entonces una brecha de enojo o indiferencia donde ya no
tiene cabida el "nosotros". Esto afecta directamente
a los hijos. Cuando se desata una ola de odio entre marido
y esposa aparece la dureza, la crueldad y la opresión
en todas las relaciones humanas. Esto genera a su vez emociones
de venganza y temor en las partes involucradas. Para mantener
la armon…a, que es una condición imprescindible
para la convivencia familiar, debe efectuarse la transmutación
de las emociones a partir del conocimiento de los diferentes
estados psicológicos que conforman nuestra conducta,
que evidentemente influyen en nuestras relaciones humanas.
Los términos Hombre - Mujer, desde
el punto de vista sexual o femenino - masculino, desde el
punto de vista del rol, pueden convertirse en opuestos irreconciliables
o ser dos polos diferentes y complementarios, que sólo
con su unión, conforman un todo y sientan las bases
para una futura familia. (ejemplo de las manos). El rol
define. Somos los seres humanos los que condicionamos, es
la interpretación que hacemos de las cosas la que
genera el conflicto.
Si tuviéramos que definir sintéticamente
cada rol diríamos que: En el caso del hombre:
El de conducir a su familia. (Fíjense
el término que he utilizado, dije "conducir",
no dominar o someter) Establecer la disciplina, marcar la
ley y el orden. (No por medio del temor ni del castigo,
sino por medio del amor porque sólo a través
del amor puede haber justicia en las decisiones)
Mostrar al niño el camino hacia el
futuro y guiarlo en la solución de los problemas
que plantea la sociedad. (Pero, cómo ese hombre le
va a mostrar un camino que no ve? O cómo le puede
dar soluciones que él no encuentra?. De ahíque
sea tan importante trabajar en el autoconocimiento, porque
de esta forma va a poder determinar lo que es justo y correcto
más allá de que la sociedad lo viva o no).
Trabajar para proveer a su familia del techo
y del alimento cubriendo así todas sus necesidades
básicas.
Proteger a sus seres queridos.
En el caso de la mujer:
Debe dar calidez. (La calidez es ese toque
especial y bien femenino que hace que una casa se transforme
en un hogar).
Preocuparse por la educación intelectual
y espiritual de sus hijos. (Debe comprender que cada instante
es un tiempo de aprendizaje. Que debe mantener sus SI y
en su NO, cueste lo que cueste)
Proveer a su familia de atención
y cuidados. (Y esto implica siempre una renuncia a sus tiempos
y necesidades, por lo menos los 7 primeros años)
Realizar las tareas de la casa con el mayor
amor posible. (Siendo muy agradecida con la Divinidad por
permitirle tener una familia y no estar sola)
Preservar la armonía y unión
en el hogar y en su pareja. (No poner a unos contra otros
ni hacer diferencias)
Realzar los buenos modales y conservar las
costumbres. Las palabras claves del hombre son: PRESENCIA
Y SEGURIDAD. Las palabras claves de la mujer son: COMPRENSIÓN
Y AMOR. ¿Qué une la "presencia y seguridad"
con la "comprensión y el amor"? El diálogo
y la complementación. Complementarnos es buscar puntos
de coincidencia con el otro que vayan más allá
del plano físico y emocional (en los que todos nos
manejamos); debemos buscar esa unión en los planos
mental y espiritual. Dialogar es conversar con el otro,
aprender a escuchar sus palabras y fundamentalmente a entender
sus silencios, e incluso llegar a conocerlo sólo
observando sus conductas o movimientos. Esta es una tarea
apasionante, porque nos permite saber por ejemplo cuándo
es el tiempo de hablar y cuándo no. En el caso de
las mujeres: es saber cuándo él está
mal y es tiempo de contenerlo, aunque no halla emitido ni
una palabra. En el caso del hombre: es saber cuándo
una caricia desinflará un enojo o cuándo es
tiempo de apagar un rato la tele para escuchar lo que ella
quiere decir. ¿Cómo hacer para que permanezcan
el diálogo y complementación? Con proyectos
de vida que van más allá de las formas, con
intereses intelectuales o espirituales. ¿Qué
separa y hace de esos roles complementarios estados antagónicos?
La comparación, la envidia y la competencia. No podemos
pasar por alto el problema de la sociedad actual, en relación
al intercambio de los roles, que se ha producido como consecuencia
de cambios sociales y económicos. Hoy la mujer pasa
muchas horas trabajando fuera de su hogar, mientras que
el hombre, como le cuesta más conseguir trabajo,
permanece muchas horas dentro de este. Ante estos casos
pueden producirse dos situaciones bien claras:
* Si cada miembro tiene claro su rol, vivirán
esto como una situación momentánea que molesta
pero que cuanto antes será resuelta.
* Pero si no están claros los lugares
se producirán graves conflictos. ¿Por qué?
Porque el hombre al estar poco acostumbrado a permanecer
en el hogar se sentirá raro, entrará en un
estado de inercia, de depresión o en otros casos
de algo peor, de comodidad. Entonces la mujer al verse obligada
a salir de su casa para hacer frente "sola" a
las dificultades que se presenten, comenzará a generar
un gran enojo contra ese hombre. Otras en cambio aprovecharán
para liberarse de las tareas que nunca quisieron asumir
y también para comenzar a mandar dentro del hogar
ya que traen la plata. Se produce entonces la famosa "guerra
de los sexos"donde siempre existe un "reduccionismo"de
uno u otro. Por eso es necesario crear códigos comunes,
que nos permitan conocer los pensamientos del otro, para
así comprender sus conductas. Sino siempre vamos
a estar midiendo o evaluando las cosas bajo un único
patrón: el propio. Y esto nos llevará a juzgar
el comportamiento de los demás en forma equivocada.
En este mundo manifiesto, que busca afanosamente la perfección,
cada uno de nosotros es una pieza única, irrepetible.
Si pudiésemos internalizar esto no nos pasaríamos
la vida tratando de hacer del otro un ser semejante a nosotros.
Por ejemplo: el hombre en forma natural cumple la función
de proteger y brindar seguridad. Cuando por su ausencia
física o mental esta tarea la debe cumplir la mujer,
esta se desgasta. Vemos claramente que cada uno tiene su
lugar por eso no deben disputarse los espacios.
En conclusión: cada uno debe cumplir
su rol en plenitud. Ser hombre o ser mujer con todas las
letras. ¿Qué quiero decir con esto? Esto significa
ser física, emocional y mentalmente mujeres; física,
emocional y mentalmente hombres. Actualmente existe un gran
desfasaje. Hay cuerpos muy femeninos pero con psiquis frías,
competitivas, separatistas, individualistas, que solo aspiran
a alcanzar un prestigio personal. Hay cuerpos masculinos
con psiquis frágiles, susceptibles, temerosas de
enfrentar el mundo, inertes. La tarea que deben realizar
unos y otros es:
1) Conocer cuáles son las características
de su rol.
2) Aceptarlo.
3) Afianzarse en él para poder así
complementarse con el opuesto.
Debo primeramente conocer y amar lo que
soy, para luego buscar en el otro lo que me falta. El amor,
es la fuerza que impulsa a todos los seres a llegar a esa
completura. Tenemos como costumbre en esta escuela hablar
siempre en positivo. Es el momento de enumerar cuál
es el camino que se puede utilizar para mejorar una relación
de pareja.
* Tener claro el lugar que cada uno ocupa
dentro de la familia.
* Definir cuál es nuestra naturaleza
emocional
* Reconocer toda situación que desestabiliza
produciendo enojo o indiferencia.
* Permitirse sentir.
*Aprender a decir.
*Aprender a pedir y dar afecto.
* Comprender que por sobre el deseo y la
emoción se encuentra el "diálogo",
hilo invisible y eterno que une a las personas más
allá de las formas.
* Ser sinceros con el otro pero también
con nosotros mismos.
* Jamás suponer nada. Acostumbrémonos
a preguntarle al otro lo que quiere y a decir nosotros lo
que necesitamos. Cuando una pareja decide ir a realizar
una terapia porque se encuentra en crisis, siempre trato
que ambos entiendan dos cosas: primero que allí nos
encontramos frente a dos individuos sumergidos cada uno
en su conflicto y que no se puede entrar a resolver el tema
de la pareja sin ver antes lo particular. Y también,
que de la decisión que tomen, ya sea de comunicarse
y compartir sus penas, miedos o incertidumbres con el otro
o de pasar por ese período totalmente en soledad,
dependerá que exista o no entre ellos un futuro.
Desde el punto de vista psicológico:
*La mujer debe aprender a dominar su ansiedad.
*El hombre debe aprender a superar la inercia
física y a no anular sus emociones.
Siempre debemos buscar el equilibrio: es
tan importante tener un tiempo de reflexión personal
(el cual debe ser rigurosamente respetado), como tener un
espacio de apertura y diálogo. No es bueno depender
del otro ni tampoco querer ser autosuficiente. Alcanzar
el punto medio debe ser nuestra meta. Si realmente amamos
a la persona que elegimos por pareja, cualquier intento
que hagamos por mejorar la relación valdrá
la pena. Y ahora para terminar, dada mi naturaleza femenina
tan adicta al romanticismo y a las frases bellas voy a leerles
un poema que se titula:
"El hombre y la
mujer
El hombre es la más
elevada de la creaturas.
La mujer el más sublime de los ideales.
El hombre tiene la supremacía.
La mujer la preferencia.
La supremacía significa fuerza,
la preferencia representa el derecho.
El hombre es un código.
La mujer un evangelio.
El código corrige,
el evangelio perfecciona.
El hombre es un templo.
La mujer es el sagrario.
Ante el templo nos descubrimos,
ante el sagrario nos arrodillamos.
El hombre es el águila
que vuela.
La mujer el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio,
cantar es conquistar el alma.
El hombre tiene un farol...
la conciencia.
La mujer tiene una estrella... la esperanza.
El farol guía,
la esperanza salva.
El hombre está colocado
donde termina la tierra.
La mujer donde comienza el cielo.
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