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TuRemanso Psicológico

Crisis en la pareja por desconocimiento de los roles

 

Por: Lic. Silvina Mazzei

 

Este es un tema muy importante ¿saben por qué? Porque es la base de lo que nosotros conocemos como "familia". Para que se conforme una familia, no sólo bastan dos seres que elijan estar juntos, sino que debe haber fundamentalmente claridad en el papel y el lugar que cada uno de ellos va a ocupar dentro de ese futuro hogar.

El objetivo de esta conferencia es que Uds. puedan reconocer cuáles son los posibles factores que llevan a una pareja a no entenderse y a estar mal. En general esto se produce por el desconocimiento de sus diferentes naturalezas, de sus tiempos y del rol que cada uno de ellos debe cumplimentar. Los seres humanos no vivimos solos, formamos parte de un nÒcleo social, donde existen normas y conductas preestablecidas. Desde que nacemos nos enseñan el lugar que se supone debemos ocupar dentro de esa trama. Por ejemplo, en nuestra sociedad se espera que el hombre sea el que sostenga a su familia, que llore muy pocas veces o que se dedique a la política con más asiduidad que la mujer; mientras que en otras sociedades estos atributos han sido característicos del papel femenino.

Cada cultura, a través de un sistema de matriarcado o de patriarcado, tiñe las naturalezas y conductas de sus habitantes, marcando posiciones en relación al poder y al dominio. Según el tipo de sociedad los niños y las niñas son socializados de manera distinta, en función de las diferentes expectativas, roles y tareas que se espera, posteriormente, desarrollen cuando sean adultos.

Hemos visto a través de la historia e incluso lo vivimos en nuestro propio país el hecho de que sea el hombre el que ocupe el lugar principal, pero no siempre ha sido así, también han existido sociedades matriarcales, o sea, donde la mujer era el jefe de la familia, mientras el hombre sólo una persona secundaria que no transmií…a a sus hijos su nombre, ni sus bienes, ni su rango. Esos esquemas o estructuras se conocen como "posición", "rol" o "clase social".

¿A qué nos referimos cuando hablamos de la posición social? A la función que uno cumple dentro de la sociedad; por ejemplo ser carpintero, ama de casa, colectivero o empresario; ser hermano, madre o hija, o ambas cosas a la vez. Estas posiciones entonces van tener que ver con la tarea que se realiza y con el lugar que uno ocupa dentro de un sistema familiar. Mientras que al hablar del rol, nos referimos al comportamiento que se espera que uno tenga en esa posición social determinada, que va a depender del sexo al que pertenezcamos. Por ejemplo: ¿Cuál es la posición social que yo ocupo en el mundo? Soy hija, hermana, tía, novia, amiga, docente, psicóloga, etc. Cada uno de estos lugares me implican a mi un tipo de comportamiento que deberí ser acorde con el rol al que pertenezco, en este caso al femenino.

No es necesario que yo les diga a Uds. que entre un hombre y una mujer hay diferencias, porque eso salta a la vista. El tema es que estas van más allá de lo físico. Este es un punto principal donde debemos detenernos. Pues tenemos que considerar que el hombre y la mujer son seres humanos que no sólo poseen un cuerpo físico diferente, sino también energías, emociones y pensamientos distintos, producto no sólo de sus naturalezas, sino tambiÊn de la educación recibida desde los primeros años. Esto va a marca códigos de comunicación absolutamente disímiles.

La psicología femenina ha sido un interrogante para los hombres desde siempre, ya que no es fácil para una naturaleza masculina, aparentemente más pensante y menos emocional, comprender los cambios emocionales del sexo opuesto. De igual forma, a las mujeres nos resulta compleja la tarea de esclarecer la psicología masculina, poder entender a seres que se muestran tan distantes y fríos, aunque en el fondo no lo sean. Vemos el mundo, interpretamos o valoramos a los seres o a las cosas, generalmente desde un punto de vista diametralmente opuesto. Por ejemplo = Pidámosle a un hombre y a una mujer que describan mi vestido o que cada uno de ellos nos cuente cómo fue el partido de fútbol de anoche, ¿lo harían igual? Obviamente que no. En el primer caso, la mujer no sólo describií…a el vestido sino que también me contaría sobre las polleras hermosas y baratas que vio por la calle Paso o por Castelli, mientras que el hombre lo resumiría todo en decir que es lindo o que me queda bien, fin del tema. En el segundo caso él narraría cada detalle del encuentro futbolístico, lo que hizo bien o mal el árbitro, si fue merecido o no el empate, etc.; mientras que ella me preguntaría ¿qué, hubo partido anoche?. Y así vivimos, aparentemente en dos esferas totalmente distintas, que debemos aprender a integrar para alcanzar la felicidad.

Vayamos concretamente a ver por qué nos cuesta entendernos: Si observamos este tema desde el punto de vista de la educación recibida, lo vamos a entender mejor: Desde los primeros años a las mujeres nos enseñan a permanecer ligadas al mundo de la madre, al mundo de los afectos, pues una de las principales tareas que se nos van a exigir luego es la de ser "cuidadoras emocionales" de nuestro núcleo familiar. En el caso del hombre es todo lo contrario, el proceso de separación de la madre (su individuación) está íntimamente relacionado con el desarrollo de la masculinidad. A ellos se los estimula en la independencia y la autonomía. Se los anima a explorar el mundo, a salir. Desde niños se los potencia para que sean capaces de actuar y dominar el mundo exterior a la familia, a costa de reprimir sus afectos y sentimientos. A nosotras nos enseñan que, lo que consigamos, no va a ser tanto por mérito propio, sino como consecuencia de desarrollar nuestras capacidades por el camino de los afectos, la seducción y de lograr la mediación entre los seres queridos. Nuestra tarea es unir.

Otra diferencia bien marcada es que el hombre existe en tanto consiga cosas de ese mundo social y externo al ámbito familiar. Pero es mal visto que la mujer haga lo mismo, pues su tarea es permanecer dentro del hogar para cumplir con el mandato de ser cuidadora emocional de los demás. Podríamos decir entonces que el "y"î de las mujeres es un "yo en relación". En cambio el "yo" masculino se configura como una identidad que va a estar basada en el logro. Ellos son en la medida en que triunfen, en la medida en que consigan cosas.

En un decálogo sobre el rol femenino y el masculino dice: A través de ella hablan los intereses de la raza y del grupo social, mientras que los intereses individuales dan su grito estrictamente por boca del varón. La función de la mujer es servir a la especie, la función del hombre es servir a la mujer y a los hijos. De ahíque la actividad natural del hombre sea protectora, adquisitiva y aventurera. Le corresponde dejar el hogar en busca de alimentos; es el agente vital de la nutrición, como la mujer es de la reproducción. En los instintos individuales la superioridad del hombre es manifiesta y natural; pero en los que tienden a la conservación del grupo social, la mujer supera al hombre. En los hombres el proceso de socialización lleva consigo el reprimir la expresión de los afectos. Esto ocurre en todos los ámbitos menos en el de la sexualidad. Para los hombres la sexualidad suele ser una fuente de autoafirmación personal. Es una de las escasas posibilidades que tienen (socialmente aceptadas) de demostrar sus emociones, sus sentimientos, su ternura y su amor. En la mujer la socialización implica su desarrollo en todo menos en el aspecto sexual. La sexualidad es a veces en ella un terreno contradictorio, mezcla de temores y placeres, de seguridades y miedos. A la mujer se la educa para que exprese sus sentimientos, que juegue con sus movimientos, que atraiga con su sensualidad; no ocurre lo mismo con el hombre, al que no se le permite mostrar sus estados o emociones. Si hablamos sobre el amor: El deseo es menos intenso que en el hombre y no llega a oscurecer demasiado su razón. Lo que ella busca no es tanto el deleite físico como la admiración más absoluta y la atención pródiga de sus necesidades. Parece que en muchas ocasiones el mero placer de sentirse deseada la satisface suficientemente. Muchas veces ese amor tiene más de maternal que de sexual. En algunas mujeres, es de carácter secundario en relación a la maternidad. Por ejemplo una vez que se alcanza esta estado muchas cosas en su vida cambian. Dicen algunos autores que la mujer se ata al hombre, no como consecuencia de un impulso sexual, sino de instintos de subordinación y entrega adquiridos por adaptación, debido a un condicionamiento cultural. Aunque menos intenso que en el hombre, el amor en la mujer es más extenso y ocupa hasta los últimos rincones de la vida. En cambio para el hombre, el amor, es una cosa aparte, aparentemente menos importante que sus amigos, su coche o su cuadro de fútbol, pero no nos confundamos, ellos también tienen su corazoncito, si esto fuera realmente asíno se pondrían tan mal cuando la mujer que aman los deja, ni les costaría tanto recuperarse y aceptar esa realidad. Ella soporta menos la soledad que el varón y sufre mucho en silencio o a gritos porque no tiene a quien prodigar ese cúmulo de afectos, sentimientos y caricias que surgen de ella. El sentido de la posesión es más fuerte en el varón y constituye la mitad de su amor, porque implica muchas veces un triunfo de su yo, una conquista. En el caso de los celos, los de ella son más extensos, los tendrá no sólo del resto de las mujeres que se acerquen a él sino también de su auto, sus amigos, sus libros, o sea, de todo aquello que atraiga demasiado su atención. Si bien aparentemente el hombre tiene más valor para enfrentar las crisis de la vida, la mujer, en los hechos, las resiste mejor, porque puede manejarse en el estado de la emoción dado que no la rechaza y se identifica con ella. También soporta más la enfermedad, ya que por su condición de procreadora, esta preparada para enfrentar el dolor. El cuerpo femenino, por una cuestión glandular entre otras cosas, está totalmente acondicionado para la función de la gestación, por eso, desde sus órganos hasta su psiquis están preparados no sólo para cobijar interiormente a ese nuevo ser sino también para volcar en él todo el caudal de sentimiento amoroso que será el alimento principal para su crecimiento. Para alcanzar el estado de la maternidad, desde los inicios de la pubertad, es entrenada para enfrentarse con sus cambios de humor todos los meses. Es decir, la maternidad y el sentir las emociones son producto de un largo proceso donde la química corporal no está ausente. Es importante tener esto en cuenta dado que el hombre carece de esta experiencia. Si bien es cierto que muchos de ellos nos tratan de locas o de brujas, también hay otros, más comprensivos, que saben que esos son tiempos de inestabilidad y dolor. Por eso están atentos para no engancharse en esa maraña de conflictos y angustias, que unos días después no van a tener ningún sentido ni valor. Para la mujer el sentir es el motor de su vida, no imagina otra forma de vivir; en cambio el hombre, teme expresar sus sentimientos. ¿Saben por qué? Porque le han enseñado que hacer eso es un signo de debilidad. Si es sensible, se lo tilda de maricón. Estas diferencias en las que se educa a los hombres y a las mujeres no siempre suelen ser garantía de bienestar, de felicidad, ni siquiera de salud mental sino, que por el contrario, muchas veces favorecen todo tipo de crisis y angustias innecesarias. Si nuestro objetivo es alcanzar correctas relaciones humanas debemos:

1ro) desacreditar pensamientos que han quedado grabados y han generado muchísimo dolor. Como, por ejemplo: "está mal que el hombre sea sensible", pues esto se interpreta como un signo de debilidad. "El macho se la aguanta". Para entender bien este tema es importante que marquemos la diferencia entre un hombre y un macho. Durante toda esta conferencia le he hablado a los "hombres" presentes. ¿Saben por qué? Porque a ningún macho se le ocurriría "perder el tiempo" escuchando una conferencia donde se hable del sexo opuesto. ¿Cuáles son las características de un macho?

1) Jamás expresa sus sentimientos (salvo el enojo y la ira).
2) Siempre ordena.
3) Se las sabe todas (no puede permitirse un error).
4) Debe poder con todo.
5) Piensa que la responsabilidad de la casa es sólo de la mujer, darle una mano con los hijos o las tareas es rebajarse.
6) Lo único importante es que él alcance la satisfacción.
7) La mujer sólo está para servirlo. No debe hablar ni pensar (porque no sabe hacer esto).

El "hombre"en cambio es un ser que sufre, siente, se angustia, ama, se deprime, al igual que la mujer, la única diferencia es que le han enseñado a no registrar esos estados o a callarlos. La realidad es que ni la insensibilidad ni la brutalidad tiene que ver con la hombría. Que el campo emocional sea un espacio muy experimentado por las mujeres no implica que el hombre no apoye sus pies sobre esos pastos. Piensen ustedes ¡Qué difícil debe ser sentir miedos o angustias y no poder expresarlas! Las mujeres no podemos ignorar esto y debemos aprender a comprenderlos. Fundamentalmente en este tiempo donde el hombre se encuentra tan presionado por las circunstancias. Aquellos que asumen la responsabilidad de formar una familia, conviven con temores como: a perder el trabajo, a no poder responder económicamente, a tener alguna discapacidad. La anestesia emocional, en la que muchos sujetos se encuentran, genera silencios con demasiado ruido que terminan, con el tiempo, separando, dejando su huella de dolor y frustración. Por eso es importante que nosotras generemos un puente de comunicación lo suficientemente firme para que nuestra pareja sepa que hay alguien dispuesto a escucharlo sin juzgar ni condicionar su pensamiento o conducta. Otro pensamiento que debemos desacreditar nosotras las mujeres es "él es así pero cuando este conmigo va a cambiar" o "con mi amor lo voy a transformar". Esa es una gran mentira. Porque en este caso nos sería una transformación sino una manipulación.

Si el hombre con el que estamos no cumple nuestras expectativas no pensemos en transformarlo, aceptémoslo como es o dejemos de salir con él.

2do) Evitar la competencia: Debemos comprender que una relación no es un carrera de formula Uno dónde hay que pelear por el primer puesto. Cada experiencia debe ser tomada como un nuevo aprendizaje, un nuevo desafío "a vencer juntos"(esa es la clave).

3er) Evitar fundamentalmente la descalificación mutua: los problemas no se solucionan marcando constantemente el error del compañero. Debemos cuidar nuestras palabras y conductas. Aprender a ver en la ira, la indiferencia o el rencor, claras manifestaciones de odio que nos alejan del otro e interrumpen cualquier tipo de comunicación normal. Cuando esto ocurre se generan relaciones enfermizas, donde la descalificación, la competencia, el paso de facturas, son moneda corriente en el diario vivir. Lo peor que le puede pasar a un ser humano, sea del sexo que sea, es no tener con quien compartir sus inquietudes, sus dolores, miedos, anhelos e ideales. Esta falta de diálogo trae aparejado la soledad en la pareja, que nos va tornando extraños uno de otro. Sin darnos cuenta llega un día en que ya no sabemos cómo piensa, quésiente o quédesea aquel que duerme a nuestro lado. Se habre entonces una brecha de enojo o indiferencia donde ya no tiene cabida el "nosotros". Esto afecta directamente a los hijos. Cuando se desata una ola de odio entre marido y esposa aparece la dureza, la crueldad y la opresión en todas las relaciones humanas. Esto genera a su vez emociones de venganza y temor en las partes involucradas. Para mantener la armon…a, que es una condición imprescindible para la convivencia familiar, debe efectuarse la transmutación de las emociones a partir del conocimiento de los diferentes estados psicológicos que conforman nuestra conducta, que evidentemente influyen en nuestras relaciones humanas.

Los términos Hombre - Mujer, desde el punto de vista sexual o femenino - masculino, desde el punto de vista del rol, pueden convertirse en opuestos irreconciliables o ser dos polos diferentes y complementarios, que sólo con su unión, conforman un todo y sientan las bases para una futura familia. (ejemplo de las manos). El rol define. Somos los seres humanos los que condicionamos, es la interpretación que hacemos de las cosas la que genera el conflicto.

Si tuviéramos que definir sintéticamente cada rol diríamos que: En el caso del hombre:

El de conducir a su familia. (Fíjense el término que he utilizado, dije "conducir", no dominar o someter) Establecer la disciplina, marcar la ley y el orden. (No por medio del temor ni del castigo, sino por medio del amor porque sólo a través del amor puede haber justicia en las decisiones)

Mostrar al niño el camino hacia el futuro y guiarlo en la solución de los problemas que plantea la sociedad. (Pero, cómo ese hombre le va a mostrar un camino que no ve? O cómo le puede dar soluciones que él no encuentra?. De ahíque sea tan importante trabajar en el autoconocimiento, porque de esta forma va a poder determinar lo que es justo y correcto más allá de que la sociedad lo viva o no).

Trabajar para proveer a su familia del techo y del alimento cubriendo así todas sus necesidades básicas.

Proteger a sus seres queridos.

En el caso de la mujer:

Debe dar calidez. (La calidez es ese toque especial y bien femenino que hace que una casa se transforme en un hogar).

Preocuparse por la educación intelectual y espiritual de sus hijos. (Debe comprender que cada instante es un tiempo de aprendizaje. Que debe mantener sus SI y en su NO, cueste lo que cueste)

Proveer a su familia de atención y cuidados. (Y esto implica siempre una renuncia a sus tiempos y necesidades, por lo menos los 7 primeros años)

Realizar las tareas de la casa con el mayor amor posible. (Siendo muy agradecida con la Divinidad por permitirle tener una familia y no estar sola)

Preservar la armonía y unión en el hogar y en su pareja. (No poner a unos contra otros ni hacer diferencias)

Realzar los buenos modales y conservar las costumbres. Las palabras claves del hombre son: PRESENCIA Y SEGURIDAD. Las palabras claves de la mujer son: COMPRENSIÓN Y AMOR. ¿Qué une la "presencia y seguridad" con la "comprensión y el amor"? El diálogo y la complementación. Complementarnos es buscar puntos de coincidencia con el otro que vayan más allá del plano físico y emocional (en los que todos nos manejamos); debemos buscar esa unión en los planos mental y espiritual. Dialogar es conversar con el otro, aprender a escuchar sus palabras y fundamentalmente a entender sus silencios, e incluso llegar a conocerlo sólo observando sus conductas o movimientos. Esta es una tarea apasionante, porque nos permite saber por ejemplo cuándo es el tiempo de hablar y cuándo no. En el caso de las mujeres: es saber cuándo él está mal y es tiempo de contenerlo, aunque no halla emitido ni una palabra. En el caso del hombre: es saber cuándo una caricia desinflará un enojo o cuándo es tiempo de apagar un rato la tele para escuchar lo que ella quiere decir. ¿Cómo hacer para que permanezcan el diálogo y complementación? Con proyectos de vida que van más allá de las formas, con intereses intelectuales o espirituales. ¿Qué separa y hace de esos roles complementarios estados antagónicos? La comparación, la envidia y la competencia. No podemos pasar por alto el problema de la sociedad actual, en relación al intercambio de los roles, que se ha producido como consecuencia de cambios sociales y económicos. Hoy la mujer pasa muchas horas trabajando fuera de su hogar, mientras que el hombre, como le cuesta más conseguir trabajo, permanece muchas horas dentro de este. Ante estos casos pueden producirse dos situaciones bien claras:

* Si cada miembro tiene claro su rol, vivirán esto como una situación momentánea que molesta pero que cuanto antes será resuelta.

* Pero si no están claros los lugares se producirán graves conflictos. ¿Por qué? Porque el hombre al estar poco acostumbrado a permanecer en el hogar se sentirá raro, entrará en un estado de inercia, de depresión o en otros casos de algo peor, de comodidad. Entonces la mujer al verse obligada a salir de su casa para hacer frente "sola" a las dificultades que se presenten, comenzará a generar un gran enojo contra ese hombre. Otras en cambio aprovecharán para liberarse de las tareas que nunca quisieron asumir y también para comenzar a mandar dentro del hogar ya que traen la plata. Se produce entonces la famosa "guerra de los sexos"donde siempre existe un "reduccionismo"de uno u otro. Por eso es necesario crear códigos comunes, que nos permitan conocer los pensamientos del otro, para así comprender sus conductas. Sino siempre vamos a estar midiendo o evaluando las cosas bajo un único patrón: el propio. Y esto nos llevará a juzgar el comportamiento de los demás en forma equivocada. En este mundo manifiesto, que busca afanosamente la perfección, cada uno de nosotros es una pieza única, irrepetible. Si pudiésemos internalizar esto no nos pasaríamos la vida tratando de hacer del otro un ser semejante a nosotros. Por ejemplo: el hombre en forma natural cumple la función de proteger y brindar seguridad. Cuando por su ausencia física o mental esta tarea la debe cumplir la mujer, esta se desgasta. Vemos claramente que cada uno tiene su lugar por eso no deben disputarse los espacios.

En conclusión: cada uno debe cumplir su rol en plenitud. Ser hombre o ser mujer con todas las letras. ¿Qué quiero decir con esto? Esto significa ser física, emocional y mentalmente mujeres; física, emocional y mentalmente hombres. Actualmente existe un gran desfasaje. Hay cuerpos muy femeninos pero con psiquis frías, competitivas, separatistas, individualistas, que solo aspiran a alcanzar un prestigio personal. Hay cuerpos masculinos con psiquis frágiles, susceptibles, temerosas de enfrentar el mundo, inertes. La tarea que deben realizar unos y otros es:

1) Conocer cuáles son las características de su rol.

2) Aceptarlo.

3) Afianzarse en él para poder así complementarse con el opuesto.

Debo primeramente conocer y amar lo que soy, para luego buscar en el otro lo que me falta. El amor, es la fuerza que impulsa a todos los seres a llegar a esa completura. Tenemos como costumbre en esta escuela hablar siempre en positivo. Es el momento de enumerar cuál es el camino que se puede utilizar para mejorar una relación de pareja.

* Tener claro el lugar que cada uno ocupa dentro de la familia.

* Definir cuál es nuestra naturaleza emocional

* Reconocer toda situación que desestabiliza produciendo enojo o indiferencia.

* Permitirse sentir.

*Aprender a decir.

*Aprender a pedir y dar afecto.

* Comprender que por sobre el deseo y la emoción se encuentra el "diálogo", hilo invisible y eterno que une a las personas más allá de las formas.

* Ser sinceros con el otro pero también con nosotros mismos.

* Jamás suponer nada. Acostumbrémonos a preguntarle al otro lo que quiere y a decir nosotros lo que necesitamos. Cuando una pareja decide ir a realizar una terapia porque se encuentra en crisis, siempre trato que ambos entiendan dos cosas: primero que allí nos encontramos frente a dos individuos sumergidos cada uno en su conflicto y que no se puede entrar a resolver el tema de la pareja sin ver antes lo particular. Y también, que de la decisión que tomen, ya sea de comunicarse y compartir sus penas, miedos o incertidumbres con el otro o de pasar por ese período totalmente en soledad, dependerá que exista o no entre ellos un futuro.

Desde el punto de vista psicológico:

*La mujer debe aprender a dominar su ansiedad.

*El hombre debe aprender a superar la inercia física y a no anular sus emociones.

Siempre debemos buscar el equilibrio: es tan importante tener un tiempo de reflexión personal (el cual debe ser rigurosamente respetado), como tener un espacio de apertura y diálogo. No es bueno depender del otro ni tampoco querer ser autosuficiente. Alcanzar el punto medio debe ser nuestra meta. Si realmente amamos a la persona que elegimos por pareja, cualquier intento que hagamos por mejorar la relación valdrá la pena. Y ahora para terminar, dada mi naturaleza femenina tan adicta al romanticismo y a las frases bellas voy a leerles un poema que se titula:

"El hombre y la mujer

El hombre es la más elevada de la creaturas.
La mujer el más sublime de los ideales.
El hombre tiene la supremacía.
La mujer la preferencia.
La supremacía significa fuerza,
la preferencia representa el derecho.

El hombre es un código.
La mujer un evangelio.
El código corrige,
el evangelio perfecciona.

El hombre es un templo.
La mujer es el sagrario.
Ante el templo nos descubrimos,
ante el sagrario nos arrodillamos.

El hombre es el águila que vuela.
La mujer el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio,
cantar es conquistar el alma.

El hombre tiene un farol... la conciencia.
La mujer tiene una estrella... la esperanza.
El farol guía,
la esperanza salva.

El hombre está colocado donde termina la tierra.
La mujer donde comienza el cielo.

 

 

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