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Trastornos del estado de
ánimo
(Psicopatología/ Bellock/Tomo
2/ Capitulo 9)
I. Historia Conceptual
De la "melancolía" a la "depresión"
Los sentimientos de abatimiento en sus formas
menos graves tienen funciones filogenéticas adaptativas
como, por ejemplo, recabar la atención y el cuidado
de los demás, constituir un modo de comunicación
de situaciones de pérdida o separación, o
ser un modo de "conservar energía" para
hacer frente a ulteriores procesos de adaptación.
Sin embargo, bien por su duración, por su frecuencia,
por su intensidad o por su aparente "autonomía",
estos sentimientos pueden interferir con la capacidad adaptativa
de la persona que los sufre. Pueden llegar a ser patológicos.
Los intentos más remotos de comprender "científicamente"
la depresión se deben a Hipócrates, quien
emplea el término "melancolía" para
dar cuenta de estos estados. Para Hipócrates, la
melancolía se debe a desequillibrios en la secreción
de bilis negra.
La palabra depresión se comenzará
a utilizar con frecuencia durante el siglo XIX. El cambio
conceptual fundamental lo proporciona Kraepelin a fines
del siglo pasado. Diferenció la demencia precoz (llamada
esquizofrenia poco después por Bleuer) de la enfermedad
maníaco-depresiva. Estas dos enfermedades básicas
se diferenciarían por su historia familiar, su curso
y gravedad:
Los maníacos-depresivos tendrían
una mayor historia de antecedentes de la enfermedad, menor
gravedad y un curso menos crónico que las personas
con esquizofrenia.
Sin embargo el término "maníaco-depresivo"
de Kraepelin incluía cuadros que hoy denominaríamos
depresión mayor, distimia, trastorno bipolar o ciclotimia.
Las clasificaciones actuales acotan mucho más el
concepto de depresión y no se restringe a formas
tan graves e incapacitantes.
Para Kraepelin las causas de la enfermedad
maníaco-depresiva eran innatas e independientes de
las causas sociales o psicológicas. Una posición
que muchos autores de esa época como Freud o Meyer
no compartían.
De la "locura maníaco depresiva"
a la "bipolaridad"El término manía
tiene su origen en los escritos de Hipócrates; pero
, a diferencia de su uso actual, el termino no estaba relacionado
con el estado de ánimo, sino que se utilizaba para
describir a pacientes con etsados delirantes, psicóticos
que, a diferencia del denominado delirio, cursaban sin "fiebre".
Es a mitad del siglo XIX cuando la observación
durante años de pacientes internados en hospitales
permite a los franceses Falret y Baillarger describir con
más precisión pacientes que presentan síntomas
depresivos y maníacos de forma circular. Esta observación
influyó en la concepción de Kraepelin al acuñar
el término algo impreciso de "locura maníaco
depresiva" bajo la que, incluía casos de depresión
no circulares que hoy en día se diagnosticaría
como depresión mayor o distimia.
El psiquiatra Leonhard en 1957 fue el primero
en separar los trastornos afectivos en "bipolar"
(personas con trastornos maníacos depresivos o circulares)
y "monopolar "personas con historia solo de depresión
o sólo de manía).
Desde los años 70, en EEUU, se ha
venido utilizando la distinción entre Bipolar I y
Bipolar II:* Bipolar I: aquellos casos en que ha existido
algún episodio de manía.
* Bipolar II: aquellos casos en que habrían
existido simplemente episodios de hipomanía.
II. Conceptos generales.
Sentirse triste o deprimido no es un síntoma
suficiente para diagnosticar depresión. Esta distinción
es importante , puesto que la depresión entendida
como síntoma está presente en la mayor parte
de los cuadros psicopatológicos (por ej: esquizofrenia,
obsesiones..) y en otras condiciones médicas, sin
que por ello constituya un síndrome depresivo.
En segundo lugar no resulta fácil
diferenciar la depresión clínica de los estados
de ánimo depresivos más o menos transitorios
y cotidianos. Los teóricos de la depresión
no han llegado a un acuerdo respecto a las fronteras que
delimitan una respuesta depresiva "normal" de
una "patológica". Para algunos autores
los estados depresivos varían en una única
dimensión, un continuo de gravedad, de tal modo que
los cuadros depresivos se diferenciarían sólo
por la intensidad cuantitativa de los síntomas.
Para otros, la depresión normal difiere
cualitativamente de la depresión patológica
y, a su vez, en ésta pueden diferenciarse subtipos.
Por otro lado, a diferencia de los estados normales de tristeza,
la depresión impregna todos los aspectos del funcionamiento
de la persona y, en cierto modo, el estado de ánimo
parece tener vida en sí mismo, de modo que apenas
reacciona ante sucesos externos y parece "independiente"
de la voluntad de la persona que lo padece.III. Clasificación
de los Trastornos Anímicos
A. Dicotomías Descriptivas
Se han contabilizado hasta 53 subtipos diferentes
de depresión (por ejemplo: enmascarada, existencial,
juvenil, melancólica, menstrual, etc). Algunas de
las dicotomías que han sido más empleadas
a lo largo de las pasadas décadas para clasificar
los trastornos afectivos son:
Endógena-reactiva
El debate se originó, en parte, por
la contraposición entre la visión freudiana
y la kraepeliana. Es decir la discusión entre causas
psicológicas frente a causas biológicas.
El eje endógeno-reactivo alude a
una supuesta distinción entre depresiones biológicas
(o endógenas) y depresiones psicosociales (o reactivas).
Esta distinción etiológica no tiene ningún
apoyo empírico; por ejemplo, muchos estudios han
demostrado que las depresiones de aquellas personas que
reciben el diagnóstico de "depresión
endógena" han padecido factores estresantes
ambientales en la misma intensidad que aquellas otras a
las que se le diagnostica una "depresión reactiva".
La existencia o no de precipitantes psicosociales es irrelevante
para distinguir los subtipos de depresión o para
efectuar cualquier clasificación de los trastornos
afectivos. Esta distinción suele utilizarse para
distinguir dos subtipos de depresión que difieren
entre sí por sus síntomas pero no por su etiología:
Las depresiones endógenas (hoy llamadas
melancólicas) serían aquellas con mayor sintomatología
vegetativa (perdida de peso, insomnio, retardo psicomotor,
etc.) y síntomas graves como el suicidio, y más
recurrentes. Mientras que la depresión endógena
tiene una razonable validez si nos atenemos a este patrón
específico de síntomas, existe un apoyo empírico
escaso que justifique el término de "depresión
reactiva". Así pues se utiliza la distinción
entre "depresiones endógenas" y depresiones
"no endógenas", dejando asi de lado el
concepto de reactividad.
Psicótica-neurótica
Esta diferencia diagnóstica ha desaparecido
en las clasificaciones más modernas y fiables. En
el contexto de los trastornos afectivos el término
de "depresión psicótica" se ha utilizado
para designar indistintamente depresiones endógenas,
depresiones graves o depresiones con síntomas psicóticos
(alucinaciones y delirios). Por otro lado el término
depresión neurótica también ha sido
empleado para denominar depresiones ligeras, depresiones
secundarias a trastornos de personalidad, estados depresivos
crónicos, etc. En realidad bajo la distinción
"psicótica vs neurótica" subyace
simplemente una distribución unimodal basada en la
gravedad sintomatológica. Debido a esta imprecisión
conceptual y terminológica se ha desaconsejado el
uso de esta dicotomía clasificatoria.
No obstante el DSM-III y sus sucesores conservan
el término de "psicótico" para clasificar
aquellos trastornos afectivos en los que existen o bien
delirios (normalmente ideas delirantes de culpa, de enfermedad
o de ruina económica) , o bien alucinaciones voces
acusatorias o visiones de familiares fallecidos) acompañando
al trastorno depresivo.
Unipolar-Bipolar
Esta dicotomía es la que más
se emplea en la actualidad en los sistema de clasificación
oficiales. El trastorno bipolar o maníaco-depresivo
en anteriores terminologías se caracterizaba por
la aparición de episodios de manía (existan
o no episodios depresivos). Por el contrario, los trastornos
unipolares depresivos se caracterizan porque el sujeto tiene
episodios de depresión sin que nunca haya padecido
un episodio maníaco. Los unipolares son 10 veces
más frecuentes que los bipolares.
Lo más habitual es que en el transcurso
de la vida el paciente bipolar presente episodios de depresión
y de manía con una duración de varios meses
cada uno de ellos. Un paciente que presente un episodio
de manía sin que nunca haya tenido un episodio depresivo
también se diagnostica como bipolar, pues es muy
probable que a lo largo de su vida alguna vez desarrollen
episodios depresivos.
Sintomatológicamente no hay diferencias
entre el estado depresivo de un paciente bipolar y el de
u n bipolar. Ambos, cuando están deprimidos, tienen
el mismo patrón de síntomas y con las misma
intensidad. Sin embargo existen diferencias en cuanto al
curso, genética y respuesta al tratamiento.
Primaria-secundaria
"Primario" hace referencia a cuadros
en los que el trastorno del estado de ánimo (depresivo
o bipolar) existe aisladamente, sin la presencia actual
o pasada de otro cuadro distinto al afectivo (alcoholismo,
fobias, TOC, esquizofrenia, trastornos orgánicos
cerebrales, etc). Por el contrario los trastornos anímicos
secundarios hacen referencia a pacientes "con un trastorno
médico o psiquiátrico preexistente y diferente
a la depresión o a la manía". Por lo
tanto esta distinción alude a un orden de presentación.
La idea es separar depresiones puras o aisladas de otras
en las que haya cierta contaminación de otros cuadros
médicos o psiquiátricos coexistentes.
Esta diferencia es importante tanto desde
el punto de vista descriptivo como para la predicción
del curso y el manejo clínico. En general las personas
con trastornos primarios están bien entre cada episodio,
porque hay otro trastorno que complique la situación,
pero por el contrario tienen mayor riesgo de suicido que
los secundarios (con excepción del caso del alcoholismo).
La clasificación del DSM-IV
La clave para comprender el sistema diagnóstico
de los trastornos de estado de ánimo es el concepto
de episodio. El DSM-IV distingue tres tipos de episodios:
episodio depresivo mayor, episodio maníaco y episodio
hipomaníaco. La combinación de uno u otro
modo de estos episodios, o cumplir plenamente o no los criterios
diagnósticos de los mismos, es lo que va a configurar
la definición de los diversos tipos de trastornos
específicos del estado de ánimo. Por ejemplo
la distinción entre "trastornos depresivos"
y "trastornos bipolares" obedece a la presencia
o no de episodios maníacos: los trastornos depresivos
son aquellos en los que nunca ha habido espisodios maníacos
o hipomaníacos en la vida del sujeto, mientras que
los trastornos bipolares son aquellos en los que el sujeto
haya padecido o no depresiones en su vida- manifestó
alguna vez episodios maníacos o hipomaníacos.
IV. Trastornos Depresivos
Síntomas depresivos
El cuadro que presenta una persona deprimida
puede ser muy variado en cuanto a sus síntomas y
también en cuanto a su evolución temporal.
En algunos casos se trata de formas episódicas y
en otros se trata de un estado de síntomas permanente
de modo casi continuo. También puede variar su gravedad:
en algunos casos se trata de estados más bien leves,
y en otros existen deseos o intentos de suicidio. Pero en
general, cualquier persona deprimida es prbable que presente
un conjunto de síntomas y signos que se puede reducir
a 5 grandes núcleos:
1. Síntomas anímicos
La tristeza es el síntoma anímico
por excelencia de la depresión. Pero aunque los sentimientos
de tristeza, abatimiento, pesadumbre o infelicidad sin los
más habituales, a veces el estado de ánimo
predominante es la irritabilidad, sensación de vacío
o nerviosismo. Incluso en casos de depresiones graves el
paciente puede llegar a negar sentimientos de tristeza,
alegando con aparente inmutabilidad que ahora es incapaz
de tener ningún sentimiento; en estos casos es normal
que los pacientes digan que les es imposible llorar.
2. Síntomas motivacionales y conductuales.
La anhedonia o perdida de la capacidad de
disfrute es junto con el estado de ánimo deprimido
el síntoma principal de un estado depresivo. Levantarse
de la cama por las mañanas po asearse pueden convertirse
en tareas casi imposibles y, en muchos casos, se abandonan
el estudio, trabajo, etc. en su forma más grave este
tipo de inhibición conductual se conoce como retardo
psicomotor, un enlentecimiento generalizado de las respuestas
motoras, el habla, el gesto, y una inhibición motivacional
casi absoluta.
3. Síntomas cognitivos
El rendimiento cognitivo de una persona
deprimida esta afectado. La memoria, la atención
y la capacidad de concentración pueden llgar a resentirse
drásticamente incapacitando su desempeño en
tareas cotidianas. Pero aparte de estos déficits
formales, el contenido de las cogniciones esta alterado,
la valoración que hace una persona deprimida de sí
misma, de su entorno y de su futuro suelen ser negativas.
La autodepreciación, la autoculpación y la
pérdida de autoestima suelen ser contenidos claves
de las cogniciones de estas personas.
4. Síntomas físicos
Un 70 u 80% padecen problemas de sueño.
Normalmente se trata de insomnnio (problemas para quedarse
dormido, despertares frecuentes a lo largo de la noche,
o despertar precoz), si bien en un pequeño porcentaje
puede darse hipersomnia. Otros síntomas físicos
son: fatiga, perdida de apetito, disminución del
deseo y la actividad sexual que, en los hombres incluso
puede acompañarse de problemas en la erección.
También los deprimidos se quejan con frecuencia de
molestias corporales difusas: dolores de cabeza, de espalda,
náuseas, vómitos, estreñimiento, micción
dolorosa, visión borrosa, etc.
5. Síntomas interpersonales
Una importante característica de
las personas deprimidas es el deterioro en las relaciones
con los demás. Estos pacientes normalmente sufren
el rechazo de las personas que les rodean , lo que a su
vez reactúa aislándoles aún más.
Esta área puede ser el foco de interés en
el futuro, puesto que un funcionamiento interpersonal inadecuado
en estos pacientes ha mostrado ser un buen predictor de
un peor curso de la depresión.
Clasificación y Cuadro Clínico
El Concepto de "episodio depresivo
mayor"
El concepto clave de los trastornos depresivos
es el de "Episodio Depresivo Mayor". Se define
por la presencia simultánea de una serie de síntomas
importantes durante un período prácticamente
continuado de 2 semanas. Además se requiere que al
menos uno de esos síntomas sea necesariamente o bien
un estado de ánimo triste deprimido, o bien una pérdida
del placer (anhedonia) con las cosas que uno solía
disfrutar. Además se requiere que estos síntomas
interfieran con la vida del paciente.
Junto a estos elementos de inclusión,
el diagnóstico de episodio depresivo mayor requiere
cumplir dos criterios adicionales de exclusión:
- que los síntomas no sean causados
por una enfermedad o ingesta de sustancias.
- que los síntomas no se deban a
una reacción de duelo normal por la muerte de un
ser querido.
El DSM-IV plantea los siguientes niveles
de gravedad:
Ligero: para cuadros en los que existan
pocos síntomas más que los mínimos
requeridos para el diagnóstico , y el deterioro laboral
o social existe pero es pequeño.
Moderado: deterioro social moderado.
Grave no psicótico: presencia de
bastantes síntomas más que los mínimos
requeridos y además existencia de un deterioro marcado
ocupacional, social o interpersonal.
Con características psicóticas:
episodios en los que existen delirios o alucinaciones. En
este caso conviene señalar, si es posible, si estos
síntomas son congruentes con el estado de ánimo
(delirios de pobreza o enfermedad, o voces inculpatorias)
o incongruentes (delirios de persecución, inserción
de pensamiento, etc.): se supone que el tipo de síntomas
psicóticos puede afectar el curso general del trastorno.
En remisión parcial: estado intermedio
entre "ligero" y "en remisión total".
En remisión total: no ha habido signos
o síntomas significativos en los pasados 6 meses.
Quizá lo más importante de
esta valoración es que el término psiótico
se reserva únicamente a un aspecto sintomatológico:
la presencia de delirios y/o alucinaciones, dejando de lado
otros posibles significados que pueden inducir a confusion.
El DSM-IV propone que un espisodio depresivo
puede tener características de "melancolía"
cuando ocurren una serie de síntomas (ver tabla a
continuación). No obstante aunque persiste este subtipo
de clasificación en todos los sistemas diagnósticos,
hay dudas sobre su validez. En general el patrón
de melancolía no implica mayor gravedad ni una causa
diferente, sino mayou componente de síntomas vegetativos
y anhedonia.
Episodio Depresivo Mayor Melancólico
(DSM-IV)
A. Durante el período peor del episodio
actual:
a) Pérdida de placer generalizada, o
b) Falta de reactividad ante estímulos positivos.
B. Presencia de por lo menos TRES de los
siguientes síntomas:
a) Cualidad diferente del estado de ánimo.
b) Normalmente peor por las mañanas.
c) Insomnio tardío.
d) Retardo o agitación psicomotriz.
e) Anorexia significativa o perdida de peso.
f) Culpa excesiva o inapropiada.
Trastorno depresivo mayor.
El término Trastorno depresivo mayor
es el que se emplea para describir a una persona que presenta
un episodio depresivo mayor y además cumple una serie
de condiciones adicionales: nunca ha tenido un episodio
de manía o de hipomanía (en cuyo caso estaríamos
frente a un trastorno bipolar); y no se trata de un caso
de esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo, o un trastorno
psicótico, es decir, no se trata de un problema "jerárquicamente"
superior a los trastornos del estado de ánimo.
Sólo se pueden diagnosticar dos tipos
de Trastorno depresivo mayor:
- De episodio único: para aquellos
que el episodio actual sea el unico que hallan tenido en
sus vidas.
-Recurrente: para aquellos casos en los
que ha habido por lo menos algún otro episodio depresivo
mayor en su vida)
Distimia.
Se trata de estados depresivos muy prolongados,
prácticamente crónicos, que sin llegar a cumplir
los criterios del" episodio depresivo mayor" se
caracetrizan por la presencia de sintomas depresivos:
Trastorno Distímico (DSM-IV)
A. Estado de ánimo deprimido prácticamente
todo el día, y más días presente que
ausente, durante al menos DOS AÑOS.
B. Presencia de al menos TRES de los siguientes
síntomas, que acompañan este estado de ánimo:
1) Baja autoestima, baja autoconfianza o
sentimientos de inadecuación.
2) Pesimismo, desesperación o desesperanza.
3) Pérdida generalizada del interés o placer.
4) Aislamiento social.
5) Fatiga o cansancio crónicos.
6) Sentimientos de culpa o repaso del pasado.
7) Sensación de irritabilidad o ira excesivas.
8) Eficacia general disminuidas.
9) Problemas de concentración, memoria o indecisión.
Durante esos 2 años, no ha habido
un período de más de dos meses libre de los
síntomas de A y B.
D. En los primeros dos años del trastorno
no hubo un episodio depresivo mayor, de modo que el trastorno
no puede considerarse un trastorno depresivo mayor crónico
o en remisión parcial.
E. Nunca ha habido un episodio maníaco
o hipomaníaco.
F. No ocurre exclusivamente en el curso
de un trastorno psicótico como esquizofrenia o trastorno
delirante.
G. No debido a medicamentos, drogas, o a
una condición médica general.
(Especificar si es de inicio temprano (antes
de los 21 años) o tardío (después de
los 21 años)) La diferencia fundamental con los trastornos
depresivos mayores es que los distímicos muestran
una sintomatología de tipo semejante pero menos grave,
más sostenida en el tiempo, y rara vez requiere hospitalización.
Un aspecto importante en el diagnóstico
de la distimia consiste en efectuar una adecuada exclusión
de otras posibilidades diagnósticas. En primer lugar,
una distimia no es un estado de depresión subsindrómica
tras experimentar un trastorno depresivo mayor. Por ejemplo:
si la primera experiencia de trastorno afectivo de un paciente
fue un trastorno depresivo mayor hace tres o cuatro años
y aunque mejoró mucho nunca se ha mejorado del todo,
no nos encontramos frente a un caso de distimia aunque cumple
los criterios A y B- sino en un caso de trastorno depresivo
mayor en remisión parcial. Otro aspecto a tener en
cuenta es que, al tratarse de un trastorno depresivo, el
paciente nunca ha debido tener en su vida un episodio de
manía o hipomanía. Finalmente se requiere
que este cuadro no sea debido a trastornos psicóticos
ni al uso de medicamentos o drogas.
Trastorno depresivo no especificado.
Permite dar nombre a aquellos trastornos
depresivos que el clínico juzga que no se adecuan
bien ni al concepto de trastorno depresivo mayor ni al de
distimia. El DSM-IV incluye diversos tipos de depresiones
que pueden ser clasificadas en este apartado:
Trastorno disfórico premestrual:
síntomas depresivos casi sistemáticos que
se dan durante la ultima semana del ciclo menstrual y que
remiten en los primeros días de la menstruación.
Depresión pospsicótica en
la esquizofrenia: aparición de un episodio depresivo
mayor durante la fase residual de los episodios esquizofrénicos.
Depresión menor: Trastorno en el
que se cumplen las dos semanas requeridas de síntomas
para el episodio depresivo mayor, pero sin embargo se dan
menos de los cinco síntomas requeridos para este
diagnóstico
Trastorno depresivo breve recurrente: trastorno
caracterizado por la presencia de cortos episodios depresivos
con una duración entre dos días y dos semanas-
produciéndose al menos una vez al mes durante los
12 meses.CURSO
1. Depresión Mayor
El curso de la depresión mayor es
muy variable. Aunque la mayor parte de las personas que
sufren un episodio depresivo acaban recuperándose
en 1 o 2 años, aproximadamente un 15% de los casos
va a tener un curso crónico (2 años o más
deprimidos), en concreto, el 18% de los pacientes con depresión
permanecería deprimido tras dos años de seguimiento,
y el 10% estaba aún deprimido al cabo de 5 años.
*Factores que incrementan la probabilidad
de la recurrencia y/o recaídas en la depresión
-trastorno bipolar-antecedentes de cronicidad
previa-número de episodios previos-gravedad del episodio
inicial-mala respuesta al tratamiento agudo.-Comienzo tardío
del primer episodio-Mayor edad-Pocas semanas o meses desde
el último episodio-Presencia de estresores psicosociales
crónicos.-Presencia de distorsiones cognitivas no
tratadas.
El mayor riesgo de recaídas está
en los primero meses después de recuperarse de un
episodio depresivo. El primer año constituye un período
de alto riesgo, pero a medida que transcurre el tiempo sin
que haya una recaída, la posibilidad de otro episodio
es cada vez menor. La existencia de varios episodios previos
de depresión en el curso de la vida hace que la probabilidad
de recaída sea también mayor. Otro importante
predictor de recaídas es el tipo de depresión:
las depresiones secundarias tienen un peor pronóstico
que las primarias.
Por último, los casos enlos que hay
síntomas psicóticos, especialmente si son
incongruentes con el estado de ánimo, se recuperan
mas lentamente que los deprimidos sin sintomas psicóticos,
aunque a largo plazo sus tasas de recuperación son
prácticamente iguales.
2. Distimia
Por definición, la distimia se diagnostica
como un cuadro caracterizado por la persistencia de prolongada
de síntomas depresivos que, en ocasiones, en períodos
de exacerbación de síntomas, puede llevar
a la manifestación de un episodio depresivo. Los
datos de recuperación de la distimia son, en consecuencia,
peores que los de la depresión. Por ejemplo, los
distímicos tienen una tasa de recuperación
en torno al 40% al cabo de un año, mientras que los
pacientes con depresión mayor era casi del doble
(un 75%) en ese mismo período. Por otro lado los
pacientes con depresión doble se recuperan antes
del episodio depresivo que los pacientes que sólo
presentan episodios depresivos mayores, las recaídas
son más rápidas que en estos últimos,
lo que indica que en las depresiones dobles, los cambios
son mas rápidos pero las mejorías más
transitorias.
3. Trastornos depresivos no especificados
No puede hacerse un juicio global ,dado
que constituyen un grupo demasiado heterogéneo.
Epidemiología
Los trastornos anímicos son el trastorno
más frecuente en los hospitales privados y en públicos.
1. Trastorno depresivo mayor
Aproximadamente el 5% del conjunto de la
población adulta ha presentado o presentará
un episodio de depresión mayor en el transcurso de
la vida. Las cifras de prevalencia del Trastorno depresivo
mayor son prácticamente el doble en las mujeres que
en los hombres. En cualquier caso, esta diferencia sexual
puede ser un indicio de la existencia de factores genéticos
contribuyentes a la manifestación fenotípica
de esta alteración, o bien reflejar la existencia
de tempranas diferencias educativas entre los niños
y las niñas, por ejemplo, ante un suceso estresante,
la mujeres tienden mas a "rumiar" y hacer preguntas
sobre la causa de su estado, amplificando así su
estado de ánimo negativo, mientras que los hombres
parecen tener una tendencia mayor a dedicarse a actividades
que les distraigan y les hagan olvidar de su estado de tristeza.
El riesgo no es igual para todos los grupos
de edad. El riesgo más elevado se observa en los
jóvenes adultos (25-44 años). A partir de
esa edad el riesgo de padecer un trastorno depresivo mayor
disminuye tanto en mujeres como en hombres.
Otros factores de riesgo a tener en cuenta
son los factores como acontecimientos estresantes vividos
como graves y muy amenazantes, y las situaciones de perdida
familiar; de hecho, los casos de comienzo temprano alrededor
de los 20 años- suelen tener más antecedentes
familiares que aquellos en los que la depresión es
de comienzo tardío después de los 40 años-.
Parece muy improbable que el stress por
sí solo cause trastornos depresivos plenos, si bien
en combinación con otros factores, como por ejemplo
ideas negativas y depresivas, una falta de apoyo social
y afectivo, pérdida de alguno de los padres en la
infancia o una historia previa de depresión pueden
incrementar el riesgo de depresión y, especialmente,
el riesgo de recaídas.
2. Distimia
Aproximadamente un 3% de la población
ha presentado alguna vez en su vida un período distímico.
En cuanto al sexo la relación es muy parecida a la
presentada anteriormente. La ratio mujer:hombre es de 2:1.
Los datos parecen indicar que la distimia es un trastorno
m{as frecuente en los grupos de mayor edad y que, con excepción
de algún grupo de edad concreto, el nivel socioeconómico
no afecta las tasas de aparición del cuadro. Tanto
en la distimia como en el trastorno depresivo mayor se observa
riesgo prácticamente doble en solteros que en casados
especialmente en el grupo de adultos (45-65 años).
Las tasas de distimia son también casi el doble en
el ámbito urbano que en el rural.
En cuanto a la edad media de inicio, mientras que las depresiones
mayores suelen comenzar hacia los 35 años, las distimias
comienzan en etapas anteriores, incluso en la infancia o
en la adolescencia.
3. Depresiones no especificadas
Los datos son muy escasos. Posiblemente la ratio sexual
es muy parecida a la de la depresión mayor (unas
2 veces más frecuente en las mujeres), pero no se
tienen datos fiables de prevalencia en la población
general.
EVALUACIÓN DE LA DEPRESIÓN
Hay muchos modos de explorar la depresión. Desde
el punto de vista de la intensidad de los síntomas,
los instrumentos clínicos más empleados son
las escalas autoaplicadas, como el inventario de depresión
de Beck. Una puntuación alta en una escala de depresión
no nos garantiza que esa persona padezca un trastorno depresivo.
Puede tener muchos síntomas, pero no cumplir con
los criterios de un episodio depresivo mayor. Los cuestionarios
son por lo tanto, instrumentos inespecíficos.
Hay que tener en cuenta varios parámetros en la exploración
psicopatológica de los síntomas depresivos:
la cronología de los síntomas. Es importante
sobre todo para determinar si un factor médico o
un consumo de sustancias pueden ser el factor causal de
los síntomas.
La duración del trastorno es crucial para diferenciar
una distimia de un trastorno depresivo mayor, o una ciclotimia
de un trastorno bipolar I.
La determinación de la existencia o no de un episodio
maníaco en la vida del paciente, puesto que esta
distinción permite diferenciar entre trastornos depresivos
de bipolares.
Un cuarto elemento a considerar es si el episodio depresivo
es de tipo melancólico, puesto que es probable que
la psicoterapia no debiera ser el tratamiento inicial de
elección en estos casos.
Es importante la exploración de síntomas psicóticos.
1. Exploración de un Episodio depresivo mayor
En el caso de una depresión no resulta siempre fácil
obtener información de una persona deprimida. Su
frecuente falta de interés y de motivación
también puede extenderse a la entrevista, haciendo
a veces frustrante la tarea. Es recomendable evitar el término
depresión con los pacientes para describir su estado.
La exploración del paciente ha de centrarse no solo
en los episodios actuales sino también pasados, y
naturalmente explorar si ha habido algún episodio
de manía, en cuyo caso el trastorno se clasificaría
como bipolar, independientemente de que su estado de ánimo
sea el depresivo o no. El DSM-IV requiere la presencia de
al menos 5 de los siguientes síntomas, (siendo necesaria
la presencia del 1 y el 2), casi diariamente y durante la
mayor parte del día, durante al menos dos semanas:
Estado de ánimo deprimido: es importante preguntar
cual es el mejor y el peor momento del día, y si
hay algo que ayude a sentirse mejor, pues estos aspectos
están relacionados con la melancolía.
Anhedonia: Cambios de peso y/o de apetito: aumento o disminución
del peso en un mes del 5% sobre el peso habitual a veces
es difícil valorar este síntoma porque puede
que el paciente:
-tenga poco apetito para la comida, pero sin embargo coa
muchos dulces o tenga estereotipias alimentarias;
-tenga una enfermedad física o medicación
que afecte su apetito o peso.
-Como tanto como siempre, pero diga no disfrutar nada con
la comida, y
-Tenga un apetito con muchos altibajos.
En todos los casos es conveniente preguntarse: (1) ¿es
esta condición diferente a lo que sucede normalmente
en esta persona?, (2) ¿lo vive el paciente como un
problema? Si las respuestas a ambas preguntas es afirmativa,
se considera que el síntoma está presente.
Trastornos del sueño: se debe explorar tanto el
-insomnio inicial (tardar mas de 30 minutos en quedarse
dormido)
-insomnio medio (despertarse mas de 30 minutos durante la
noche con dificultades para volver a dormir)
-el insomnio tardío (se considera cuando el paciente
dice despertarse, sin poder volver a dormir, entre 1 y 3
horas antes de la hora que era habitual)
Se debe analizar también cómo es el estado
de somnolencia del paciente durante las 24 hs dl día,
así como si el sueño es reparador o no, el
tiempo que pasa en la cama, etc.
Trastornos psicomotores: hace referencia tanto al retardo
como a la agitación psicomotriz. Normalmente el retardo
se expresa en un habla o movimientos enlentecidos. La agitación
suele manifestarse en locuacidad verbal, a veces en hablar
a gritos, no poderse estar quieto.
Fatiga o pérdida de energía: la sensación
de estar cansado puede aparecer incluso aunque el paciente
no haga nada. Esta sensación de fatiga puede estar
incrementada si también existen problemas de sueño.
Es necesario hacer preguntas para distinguir entre pérdida
de energía y pérdida de interés, puesto
que son síntomas diferentes. A veces, los netrevistados
dicen carecer de energía, pero en realidad se trata
de una disminución en el interés.Sentimientos
excesivos de falta de valía, autoreproches o culpa:
para la valoración de la culpa el clínico
debe tener en cuenta en el contexto cultural, religioso
y social en que se mueve el paciente.
Dificultad para concentrarse, pensar o tomar decisiones:
las preguntas típicas tienen que ver sobre si el
paciente es capaz de seguir una conversación o un
programa de televisión, concentrarse en el trabajo,
etc.
Pensamientos recurrentes de suicidio o muerte : las ideas
o tentativas de suicidio son el único síntoma
de la lista que no requiere una presencia casi diaria y
durante prácticamente la mayor parte del tiempo.
Simplemente la presencia de ideas de muerte o de suicidio
repetidas bastan para la presencia del síntoma.
Cuando un paciente cumple 5 o mas de estos síntomas
no implica automáticamente diagnosticar la presencia
de un "episodio depresivo mayor". Hay que continuar
la exploración para comprobar que efectivamente existe
un deterioro psicosocial importante y que toda esta condición
no se debe ni a efectos de sustancias o de una condición
médica (por ejemplo demencia), ni a efectos de una
reacción de duelo normal.
Esto nos serviría para confirmar la existencia de
un Episodio depresivo, pero no de un trastorno concreto.
Si el episodio existe realmente, habrá que ver si
se tara de un trastorno depresivo mayor o de algún
tipo de trastorno bipolar.
La exploración clínica naturalmente no acaba
en el análisis de los síntomas y en el posible
diagnóstico. Hay que indagar sobre los factores causales
y de mantenimiento (sucesos vitales, redes de apoyo social,
nivel de actividad) y analizar los problemas importantes
para la persona (dificultades matrimoniales, problemas en
las relaciones personales, etc.)
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Sentirse deprimido es un elemento frecuente en las reacciones
de personas normales ante sucesos negativos, en estados
psicopatológicos y también en muchas enfermedades
o condiciones médicas. La primera medida diagnóstica
a considerar consistiría en si la persona con síntomas
de depresión tiene o no un "trastorno depresivo".
Trastornos anímicos debidos a condiciones médicas:
muchas circunstancias médicas pueden causar síntomas
e incluso síndromes afectivos depresivos o maníacos
(ver tabla). Estos casos deben ser diagnosticados como "trastornos
anímicos" de tipos secundario. Por lo tanto,
se hace necesario explorar con cuidado la historia médica
del paciente y recurrir, si se considera necesario, a pruebas
de laboratorio. Para llegar a la conclusión de que
una determinada condición médica es la "causa"
de un trastorno afectivo se requiere que se cumplan unos
criterios básicos:
simultaneidad en la aparición de la sintomatología
afectiva y la enfermedad orgánica.Correspondencia
entre una mejoría/empeoramiento del cuadro orgánico
y una mejoría/empeoramiento del estado de ánimo,
y Posibilidad , al menos teórica, de que el trastorno
orgánico influya en las estructuras o en la neurotransmisión
supuestamente implicados en la patogenia de los trastornos
afectivos.
Trastornos de ansiedad. La ansiedad subjetiva o la inquietud
es en efecto, un síntoma emocional que suele coexistir
en un 70% de los casos, haciendo a veces difícil
separar los trastornos de ansiedad de los trastornos del
estado de ánimo. La distinción diagnóstica
fundamental es cronológica (¿qué empezó
antes?). Otros indicadores son, por ejemplo el hecho de
que la ansiedad suele comenzar en etapas más tempranas
de la vida. El nuevo sistema diagnóstico de la OMS
(CIE-10) ha propuesto la categoría de trastorno mixto
ansiedad-depresión para clasificar aquellos cuadros
en los que coexisten prácticamente a partes iguales
síntomas de depresión y de ansiedad. Trastornos
con las obsesiones, el pánico o las fobias están
asociados frecuentemente a una notable sintomatología
depresiva. Y a la inversa, en los pacientes que manifiestan
un trastorno depresivo mayor, el 50-70% también tiene
síntomas graves de ansiedad y el 30% ha sufrido ataques
de pánico.
Tomar una decisión en un sentido u otro es importante
porque se supone que los síntomas secundarios mejorarán
espontáneamente si se trata o se mejora el trastorno
primario.
Trastornos obsesivos. las obsesiones y compulsiones pueden
estar presentes en una depresión mayor y a su vez
es enormemente frecuente que en los cuadros obsesivo-compulsivos
se presenten episodios depresivos completos. El clínico
debe juzgar cuál de los dos cuadros es más
predominante en términos de antecedencia temporal
o de importancia clínica.
Trastornos de ajuste o trastornos de adaptación.
Son reacciones de adaptación desproporcionadas en
los 3 meses siguientes a la aparición de un fuerte
estresor identificable (excepto muerte de un ser querido)
y que no se haya prolongado más de 6 meses desde
la aparición de ese estresor. A veces el estado de
ánimo predominante es depresivo. Así pues,
se puede diagnosticar un "trastorno de ajuste con estado
de ánimo deprimido" cuando existe una reacción
psicopatológica depresiva que se considera absolutamente
evidente que esta directamente causada por un estresor identificable(despedido
de un trabajo, después de un operación) y
su finalización está también relacionada
con la desaparición de dicho estresor.
Con las esquizofrenias el diagnóstico diferencial
no es muy problemático aunque es habitual la aparición
de sintomatología depresiva en algún momento
de su evolución; la presencia de síntomas
psicóticos variados, un gran deterioro en el nivel
de funcionamiento y la presencia d "síntomas
positivos y negativos" significativos suele bastar
para efectuar un diagnóstico correcto de esquizofrenia.
Además la presencia de síntomas delirantes
y alucinatorios no congruentes con el estado de ánimo
es mucho más común en la esquizofrenia que
en los trastornos afectivos. Por último los trastornos
formales del pensamiento (neologismos, habla incoherente
o desorganizada, etc son mucho más infrecuentes en
las depresiones que en las esquizofrenias. En cuanto al
curso , la esquizofrenia no tiene habitualmente el carácter
episódico de los trastornos afectivos y su comienzo
suele ser más insidioso.
Los trastornos esquizoafectivos se caracterizan por la coexistencia
de episodios esquizofrénicos (por ejemplo: ideas
de robo, transmisión o inserción del pensamiento)
y episodios afectivos que cumplen en ambos casos requisitos
diagnósticos completos. la característica
diferenciadora básica es la presencia de al menos
2 semanas de ideas delirantes o alucinaciones en ausencia
de una sintomatología afectiva relevante. Si esto
no se cumple, lo más prbable es que se trate simplemente
de un episodio afectivo que está cursando con sintomatología
afectiva (delirios y/o alucinaciones).
Los trastornos del sueño (narcolepsia, apnea nocturna,
etc) también pueden confundirse con un trastorno
afectivo. En estos casos, el paciente mostrará falta
de energía diurna, abatimiento, etc. mientas que
en los pacientes depresivos se quejan frecuentemente de
fatiga diurna, pocos se sienten somnolientos durante el
día y menos aún padecen irresistibles ataques
agudos de sueño. En algunos de estos casos se requiere
efectuar pruebas en laboratorios de sueño para llevar
a cabo un correcto diagnóstico diferencial.
En las demencias la sintomatología afectiva suele
ser prominente., por ejemplo, se estima que el 30% de los
pacientes con síndrome de alzheimer cumple criterios
diagnósticas de depresión. El aspecto que
merece más atención es el hecho de que muchos
trastornos demenciales pueden comenzar a manifestarse como
un síndrome depresivo completo que además
tiene una mala respuesta a los antidepresivos. Pero también
es frecuente que los trastornos depresivos u otros trastornos
psicopatológicos en personas mayores de 60-65 años
tengan un fuerte impacto en las capacidades intelectuales
(atención, memoria, concentración, etc), haciendo
estos cuadros de pseudodemencias prácticamente indistinguibles
de las autenticas demencias, por lo que se requiere efectuar
un fina discriminación diagnóstica. El diagnóstico
correcto debe establecerse en función de exploraciones
adicionales (test neurológicos, datos de laboratorio,
escáner, etc), de la respuesta al tratamiento antidepresivo,
de la biografía personal, de los antecedentes familiares
y psicosociales, etc. un aspecto importante en el diagnóstico
de diferencial de estos casos es que las pseudodemencias
no tienen el carácter necesariamente crónico
de las demencias, por lo que es de esperar que una mejoría
en el trastorno psicopatológico primario mejore el
estado aparentemente demencial del sujeto. En definitiva,
en estos casos dudosos es muy importante efectuar observaciones
longitudinales confirmatorias del diagnostico.
Los trastornos sexuales suelen presentar también
áreas de solapamiento diagnóstico con los
trastornos afectivos. Un claro ejemplo son los trastornos
por inhibición del deseo sexual. Puede ser inadecuado
comenzar un programa de tratamiento sexual sin explorar
y excluir previamente la existencia de un episodio depresivo.
Como parte del estado general de anhedonia,anergia, etc.,
las conductas y deseos sexuales se ven casi siempre afectados
negativamente, por lo que puede considerarse siempre como
un importante candidato para efectuar un diagnóstico
primario en muchos trastornos aparentemente sexuales.
COMPLICACIONES
En los trastornos anímicos siempre se aprecia, por
definición, una alteración del funcionamiento
social y laboral. En algunos casos, este estado puede llegar
a ser incapacitante: el paciente puede permanecer en cama
casi todo el día, tener bajas laborales y descuidar
tareas normales de funcionamiento, incluido el aseo personal.
Naturalmente estas consecuencias son muchos más fuertes
en casos de depresiones mayores recurrentes que en las depresiones
mayores de episodio único; en los pacientes recurrentes
se incrementa además el riesgo de aparición
de enfermedades médicas y de una mayor necesidad
de servicios asistenciales, con el coste económico
que esto conlleva.
Pero la complicación más grave de la depresión
es el suicidio. El riesgo mayor de suicidio sucede unos
8 o 9 meses después de la remisión sintomática.
El abuso de alcohol y/o de drogas es otra típica
complicación. Al abuso de alcohol es en muchos casos
la causa de trastornos clínicos. Esto es lo que denominaremos
"trastornos anímicos inducidos por sustancias".
Sin embargo, en otros caos el alcohol o las drogas son una
complicación adicional a un Trastorno anímico
primario en el que es bastante frecuente que los pacientes
deprimidos hayan comenzado a utilizar patrones excesivos
de consumo como estrategia de afrontamiento de su problema
anímico.
Trastornos Bipolares
SINTOMAS DE LA MANÍA
En sus manifestaciones más leves (hipomanía),
la manía es en cierta medida lo contrario de la depresión.
Sin embargo, cuando comienza ser problemática clínicamente,
la manía no es exactamente contraria a la depresión.
Aunque hay casos en los que un estado de alegría
desbordante inunda al paciente, en la mayoría se
mezclan estados de irracibilidad, a veces explosiva y furiosa.
La característica fundamental de la manía
es la expansividad anímica y cognitiva..
Las personas afectadas por este trastorno están imbuídas
de una sensación y omnipotencia. Son más productivas
de lo normal en ellas y más apasionadas. Pero estos
días felices duran poco. Pronto la rapidez de pensamiento
se convierte en pensamiento apresurado, atropellado. Las
ideas se remolinan. La sexualidad y en general el nivel
de energía aumenta y e razonamiento se deteriora.
Se formulan planes grandiosos. Cuando la persona maníaca
se enfrenta la resistencia y objeciones de los demás,
se vuelve irritable, hostil, paranoide, agresiva y, a veces,
psicótica. Raramente esa agresividad desemboca en
una abierta agresión. Las consecuencias de esta energía
maníaca pueden ser terribles: perdidas amorosas,
de trabajo o económicas.
Se comparten algunos síntomas característicos
de los estados depresivos: problemas de sueño, trastornos
del apetito o de la ingesta.
Los síntomas y signos más frecuentes de la
manía se pueden agrupar :
a) Síntomas anímicos: los pacientes en este
estado a menudo están irascibles, suspicaces y en
un estado de hiperactividad general y de intromisión
que tiene serias repercusiones en las relaciones interpersonales.
N algunos casos la exitación anímica llega
a ser tan extraordinaria que desemboca en la hostildad manifiesta
conductas destructivas y tendencias paranoides. Predomina
un estado anímico elevado, eufórico, irritable,
y e definitiva expansivo. La manía junto con algunos
trastornos de personalidad es de hecho uno de los pocos
cuadros psicopatológicos y egosintónicos,
es decir, un estado en el que el paciente no sufre por los
síntomas presentes : "sintoniza" bien con
esa condición.
b) Síntomas motivacionales y conductuales: es el
estado de energía aparentemente inagotable y desbordante
para los demás lo que manifiesta el paciente. Bajo
esta condición, u paciente puede estar apenas si
dormir durante semanas, haciendo planes, o desarrollando
proyectos gigantescos. Presenta logorrea, y tiene la sensación
de que sus pensamientos se agolpan a una extraordinaria
velocidad y van más de risa de lo que puede expresarlo
(fuga de ideas). Una actividad hipersexual, cometer imprudencias
temerarias como regalar todos sus ahorros y los de su familia
a desconocidos (prodigalidad) o hacer inversiones de un
riesgo extraordinario. El control de los impulsos es muy
pobre. Una persona en su fase maníaca tiende a prestar
poca atención a su aspecto personal.
c) Síntomas cognitivos: el habla es rápida,
salta de un tema a otro y le es difícil mantener
la atención ya que este fluctúa de foco de
interés en cuestión de segundos. A veces el
habla puede llegar a ser incoherente. En cuanto ala autoestima
esta puede estar hipertrofiada, incluso pueden aparecer
fantasías o ideas delirantes (delirios de grandeza
o de parentesco).
d) Síntomas físicos: hiperactivación
general que se manifiesta también en el área
vegetativa: problemas de sueño, aumento del apetito
y extraordinario incremento del umbral de la fatiga física.
e) Síntomas interpersonales: las reacciones interpersonales
son muy difíciles en los episodios de manía
ya que en esas condiciones estos pacientes suelen ser muy
entrometidos, polemistas y controladores, y sobre todo tienen
un gran resistencia a que se les contradiga o se les intente
hacer ver lo inapropiado de su conducta. Ocasionalmente
bajo estress o de hiperactividad e irritabilidad pueden
producirse agresiones a miembros de la propia familia o
a conocidos cuando estos intentan limitar de algún
modo la conducta del paciente.. en la hipomanía,
es muy frecuente que estas personas sean seductoras, arrastren
gente detrás de ellas y tengan ciertas dotes para
ilusionar a los demás. En muchos casos de contacto
del clínico con estos pacientes produce un sensación
de agrado y simpatía por su locuacidad y vitalidad.
CLASIFICACIÓN Y CUADRO CLÍNICO
La piedra angular de la clasificación de estos trastornos
es el concepto de episodio maníaco y episodio hipomaníaco.
De diferentes combinaciones de estos episodios resultan
sólo cuatro grande tipos de trastornos bipolares:
bipolares I, bipolares II, ciclotimia y trastornos bipolares
no especificados. En cuanto a la gravedad, para el episodio
maníaco se siguen las siguientes pautas de valoración:
Ligero: pocos síntomas más que los requeridos
para el diagnóstico.Moderado: gran incremento de
la actividad o juicio deteriorado.Grave no psicótico:
requiere supervisión continua pera evitar daño
propio d a otros.Grave psicótico: presencia de delirios
o alucinaciones en los que se debe señalar , si es
posible, si son congruentes con el estado de ánimo
(por ej: delirios de grandeza o de linaje) o incongruentes
(delirios de persecución, inserción del pensamiento,
etc.).En remisión parcial: los criterios completos
se cumplieron en el pasado, pero no ahora; sólo permanecen
algunos signos o síntomas.En remisión total:
los criterios completos se cumplieron en el pasado, pero
no hay síntomas en los últimos 6 meses.
En cuanto al episodio hipomaníaco, no se consigna
gravedad pues, por su propia definición, no es grave.1.
Trastornos bipolares I y II
Los bipolares I son personas que presentan o han presentado
alguna vez en su vida algún episodio maníaco.
El estado de ánimo actual de un bipolar I puede ser,
sin embargo, maníaco, depresivo, hipomaníaco
o bien una mezcla heterogénea de componentes depresivos
y maníacos (mixtos). Esto es lo que distingue a los
subtipos del bipolar I. Cabe la posibilidad de que la persona
tenga en la actualidad un episodio maníaco y nunca
haya tenido un episodio depresivo; en este caso existe una
categoría adicional: "bipolar I, con episodio
maníaco único". En cuanto a los bipolares
II, se trata de personas que, habiendo padecido episodios
depresivos hipomaníacos, nunca han padecido un episodio
completo de manía.
Los pacientes bipolares presentan más episodios afectivos
a lo largo de la vida (una media de un 8 episodios) que
los pacientes unipolares. En los trastornos bipolares los
episodios tiene menor duración que en los unipolares
(unos 4 meses cada uno). Es interesante resaltar que la
duración del episodio maníaco o depresivo
no depende de la gravedad de los síntomas presentes
en el episodio.
2. Ciclotimia
la ciclotimia se caracteriza por presentar un patrón
semejante a los trastornos bipolares pero con una sintomatología
menos grave y más continua a lo largo del tiempo.
Normalmente el paciente ciclotímico presenta periodos
breves (entre 2 y 6 días) con depresión y
euforia alternantes. También normalmente existe un
"equilibrio" entre síntomas depresivos
e hipomaníacos, aunque en algunos pacientes pueden
predominar más unos sobre otros (más frecuentemente
la depresión sobre la hipomanía)
Trastorno Ciclotímico
A. Numerosos periodos con síntomas hipomaníacos
(ver episodio hipomaníaco tabla-) y numerosos períodos
con estado de ánimo deprimido o perdida de placer
(pero sin llegar nunca a satisfacer los criterios de Episodio
depresivo mayor) durante al menos 2 años.
B. Durante esos dos años no ha habido un período
de más de 2 MESES libre de los síntomas de
A.
C. Nunca se han cumplido criterios de Episodio depresivo
mayor.
D. En los dos primeros años del trastorno no ha existido
un episodio maníaco.
E. Los síntomas de A no son explicables por un trastorno
psicótico como Esquizofrenia o Trastorno delirante.
F. No debidos a medicamentos o a una condición médica
general.
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