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La educación como
negocio IV
En la política educativa
argentina
se ha introducido un nuevo principio:
el lucro.
C. Casali
"Si no lo manejamos como un negocio
y lo hacemos como un Estado nos vamos al coño"
(cita con la que empezó su Seminario de Política
Educacional el viejo profesor para ir en seguida a lo suyo:)
Releo los últimos párrafos de la entrevista
que el suplemento Internet de Página/12 efectuara
al director ejecutivo del portal Educ.ar
del Ministerio de Educación de la Nación,
Sr. Aíto De la Rúa y que publicara el 5 de
diciembre de 2000.
"La ventaja que tiene Educ.ar es que
estamos asociados con la economía real, ya que somos
un portal educativo pero también una empresa que
va a conectar 40 mil establecimientos, a través de
ellos a 500 mil docentes, y a partir de esos docentes a
11 millones de alumnos. Entonces ese es nuestro modelo de
negocio: cómo a partir de eso generamos e-commerce
y publicidad. Hoy la Argentina tiene 1 millón de
conectados y nosotros traeremos 11 millones más.
Este es nuestro potencial y nuestra herramienta. A partir
de eso veremos todas las cosas que surgen. Al revés
que cualquiera tenemos todo el mercado, vamos a ir probando
cuáles son las distintas alternativas de negocio"
Puntos de vista
(Aparecen las opiniones y los variopintos
comentarios a los que incita el profesor. Reconstruiré
los que recuerde. Pregunta Ricardo: Francamente, ¿la
propuesta puede considerarse factible en un país
donde todo suele ser tan difícil que la gente de
antemano juzga imposibles los cambios y donde el Estado
es considerado poco confiable? Interviene Claudia: ¿Será
acaso la fantasía y el empeño, que descontamos
bien intencionado, de un joven funcionario expresado con
algún matiz comprensiblemente maníaco? La
descripción ¿no resulta pretenciosa al atribuir
poderes mágicos a un recurso tecnológico casi
nada probado en el país? Pero también Francisco:
¿Y si el director ejecutivo está en lo cierto
y tiene el futuro de su parte? Y arguye Alfredo: ¿Y
si acaso el sistema educativo permite y tolera bien ese
tratamiento sin desvirtuar sus fines? Varios están
opinando cuando el profesor interrumpe).
Excusen mi insistencia, yo no acepto el
enfoque de la educación como negocio. (Tozudo el
profesor, a lo que alguien, creo que Francisco aprovechó:
¿no será que Vd. persiste en una actitud que
se percibe cerrada y reaccionaria al negarse a los valederos
caminos de hoy? El profesor aparentaba mantenerse al margen
pero se sintió tocado y dijo:) Antes que enfocar
a "la educación por portal" como negocio
se requiere contar con una teoría de la educación
y del aprender por Internet. ¿Cómo ocurre
el aprender? No basta con poner algo en la pantalla para
que por eso enseñe, que es la creencia de muchos.
(Se repuso y dijo:) Quería señalar que lo
que más me asombra del texto es la contundencia.
Lo que en mi caso era una suerte de antipática presunción
aquí aparece vigorosamente desnudo. Lo que uno alerta
como amenazante y temible, el convencido lo exhibe como
una anhelada verdad incuestionable. Sin duda resulta difícil
refutar la convicción.
El aspecto mercantil del asunto me trajo
a la memoria, -en curiosa asociación- (el profesor
debe haber encontrado un ejemplo para demostrar algo) el
tema de las indulgencias que en su apogeo se transformaron
en un vulgar comercio, en mercancía, en objeto negociable.
Entonces la Iglesia se fracturó, surgió la
Reforma protestante. (Sin embargo ello no cambió
mucho a la Iglesia, señaló Alfredo. Con relación
a ese tema, hace poco leí, y no sé el grado
de veracidad, que en 1517 el papa León X compuso
un "tarifario" de indulgencias en 35 artículos.
Clasificando los pecados. A tal pecado, tanto dinero, y
el consiguiente perdón. Titubeó y luego siguió
diciendo: Me tienta mostrar un par de ejemplos. "9.
La absolución del simple asesinato cometido en la
persona de un laico se fija en 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros.
10. Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más
hombres en un mismo día, pagará como si hubiese
asesinado a uno solo". Excúsenme la digresión.
Pero no me negarán que es un dato curioso. Y ahora
que se plantea el tema en educación me pregunto -es
Osvaldo el que habla- si no llegará a estar tabulada
y tarifada cada partícula de ella, en coherencia
con el principio cuasi filosófico del capitalismo:
"todo lo que existe tiene un precio" y por tanto
-corolario- puede comprarse. Y seguidamente Osvaldo completó
su teorema: lo que no tiene precio no existe. Ejemplo: un
desempleado no tiene precio, por tanto no existe).
Quiero señalar que la realidad no
es decididamente lineal y tiene flujos y reflujos, corrientes
y contracorrientes (explica el profesor). Es decir la propia
realidad desde sí, desde sus propias entrañas,
hoy ya está generando la anticomputación y
el/la antiInternet, aunque no percibamos ese embarazo. (Permítanme,
reapareció Francisco, ¿no estará Vd.
apuntando a magnificar el problema? ¿Acaso una editorial
que produce libros escolares no es un negocio? ¿No
es negocio el transporte escolar, la provisión de
indumentaria estudiantil, la clásica librería-papelería
de los alrededores de la escuela no es una actividad mercantil?
¿No es lo suyo un asombro exagerado? ¿No hay
una actividad comercial en la fábrica de pupitres,
bancos y pizarrones? Yo diría, sin ánimo agresivo,
que la falsa sorpresa, ante un cambio de contexto en una
situación dada, la distorsiona).Planteos, presunciones
y temores
Puede haber algo de eso (concedió
el profesor y seguidamente arguyó Helba: pero el
Estado no pone una empresa comercial de bancos, pupitres
o pizarrones y la considera una fábrica "educativa".
Continúan los comentarios a veces como crítica,
a veces como defensa. Con respecto a un tema anterior, inserta
Jorge, mi opinión -que no es novedad- es que la publicidad
siempre es un impuesto oculto que pagan todos los consumidores.
No es una generosidad de los empresarios porque no sale
de la ganancia de la empresa sino del costo del producto
o servicio. Lo que me preocupa, interviene alguien del fondo,
es el exceso de confianza concedida cuando todavía
no se sabe qué puede brindar Internet en educación.
Tengamos presente -recordó- que muchos creyeron que
se iba a inundar el país de Cybercafés y prácticamente
han desaparecido. 28 millones de usuarios en los EE.UU.
han desertado de Internet; las empresas electrónicas
(NASDAQ) y las virtuales han caído estrepitosamente.
¿Jugarse todo a Internet? Agrego: elegir por Internet
como medio privilegiado cuando no se sabe si funcionará
en la educación y no hacerlo por la Educación
a Distancia que sí se conoce y está comprobada
como exitosa desde 1969, es al menos riesgoso. Estuve muy
largo, se excusó. Ojalá se le encuentre a
Internet un uso educativo, desea Alfredo, ya que hasta ahora
es una suerte de o el mejor ejemplo de cambalache "problemático
y febril" donde azarosamente se demanda y oferta de
todo).
Mi sensación, quizá prejuiciosa
(reflexionó el profesor) es paradojal: por un lado
percibo como si a el/la Internet educativo/a se la considerara
independiente del sistema escolar, pero a la vez como si
fuera la misma educación. Si es así considerada
como fuente y fundamento de la educación pero esencialmente
un negocio, ¿a qué conclusión debo
llegar? (La inevitable pausa cubría la desorientación
del profesor).
Permítanme comparar: una escuela
privada tradicional no se concebía a sí misma
como siendo centralmente un negocio. Creo yo. Si no interpreto
mal el texto citado encuentro que los alumnos han dejado
de ser alumnos para ser un "mercado" de consumidores.
Además tengo presente que siempre se ha valorado
que el Estado argentino no considerara a la educación
un negocio sino una responsabilidad política, una
obligación social, un deber para con los ciudadanos.
Al modo como la sociedad no consideró en nuestra
historia argentina a la salud como un negocio dentro del
Proyecto del 80 sino una obligación comunitaria que
concretó en los hospitales públicos o en los
de las colectividades, que más que centenarios aún
perduran. (La alternativa parece continuar o concluir).
Y termino. Agrego que un análisis
de estas situaciones ha llevado al profesor universitario
C. Casali a enunciar que a la política educativa
argentina se le está incorporando hoy un nuevo principio:
el del lucro. Y esto debe tomarse en cuenta -considero-
en un Seminario, como éste, de Política Educacional.
(¿Vd. cree, profesor, -le preocupa a Claudia- que
este nuevo principio devaluará los enfoques ideológicos
y hará desaparecer clásicos enfrentamientos
del tipo "libre-laica", nacionalista-liberal,
"estatal versus privada"?)
No me animo a arriesgar anticipos. No estoy
en mi mejor época. Pero constato que el capitalismo
actual -o neoliberalismo, como otros gustan disimular- es
directo e implacable y no sólo no le importan las
ideologías sino que las derrite. (Dio por terminada
la reunión con cierto desagrado o desánimo.
No sabemos si el tema continuará).
Escrito en Buenos Aires, diciembre
2000-febrero 2001.
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