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La genealogía de
los dioses griegos
La Teogonía Griega, según
el poema de Hesíodo, es ante todo el relato del nacimiento
de toda la raza de los eternos inmortales y de su descendencia,
pero aparece también como la epopeya de los combates
que enfrentaron a las diferentes generaciones de las Divinidades
por la conquista del poder, pues los Dioses, al ser inmortales,
solo pueden sucumbir a la violencia de otros dioses más
fuertes que ellos. La historia de estos cambios de reinado
conduce al poeta a enumerar las tres generaciones Divinas
que, según la leyenda, se fueron sucediendo en el
Universo: primero la generación de Urano, luego la
de Crono y por último la de los Olímpicos,
a cuya cabeza se sitúa Zeus. El poeta exalta la potencia
soberana del señor del Olimpo, el último que
conquistó el poder reina todavía sobre los
Dioses y sobre los hombres.

La Teogonía comienza
por tanto relatando el nacimiento del Universo. En los orígenes
del mundo existía Caos (Vacío), la vida indiferenciada,
un vacío sin fondo, pero a la vez lleno de elementos
sin orden. Caos engendró a Erebo (las Tinieblas donde
habitan los espectros) y Nix (la Noche), éstos engendraron
a sus opuestos Eter (la Claridad donde habitan los Dioses)
y Hémera (el Día). Día y Noche formaron
a Crono (el Tiempo). Nix tuvo a Gea (la Tierra), quien sin
intervención de hombre alguno engendró a Urano
(el Cielo), Gea también engendra a ponto (el Mar),
esta es la primera parte de la Teogonía, donde Tierra,
Mar y Cielo se encuentran a cargo del Universo.
Gea junto a Urano engendra a los Titanes
(Los primeros Dioses que no son meras personificaciones
de los elementos), así como a los tres Cíclopes
y los tres Hecatonquiros. Ninguno de estos hijos consigue
ver la luz del día porque su padre Urano, en un incesante
acto de procreación, no les deja salir del vientre
de su madre. Gea le entrega a Crono, su último hijo,
una hoz, para que la libere de tan excesivo acto de fecundación.
Crono corta entonces los testículos de su padre,
las gotas de sangre que cayeron sobre la Tierra darían
origen a las Erinias, y el semen cayó sobre el Mar,
creando a Afrodita, así se marca la separación
de Tierra y Cielo, tomando Crono (el Titán, mas no
Crono, el Tiempo) la supremacía del Universo.
La segunda generación, la de los
Titanes, será a partir de entonces la dueña
del mundo, con Crono a su cabeza. Algunos Titanes y Titánidas
se unen entre ellos: Océano y Tetys, engendran a
los ríos y manantiales; Hiperión y Tía
a Helio (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la Aurora); Ceo
y febe a Leto y Asteria; pero la pareja más importante
es la de Crono y Rea, quienes tendrán a Hestia, Deméter,
Hera, Hades, Poseidón y Zeus. Crono suprimió
a los cinco primeros hijos, tragándoselos apenas
nacían, para que no le quitaran la supremacía
del Universo, pero Rea no le entregó a Zeus en el
momento de su nacimiento, sino a una piedra envuelta entre
pañales. Zeus crecerá en la isla de Creta,
y ya adulto se revelará contra su padre, le dará
un brebaje que provocará que vomite a sus cinco hijos,
y Zeus junto a sus hermanos y con la ayuda de los Cíclopes
y de los Hecatonquiros, destronarán a su padre Crono,
y se repartirán el Universo. Poseidón se quedó
con el Mar, Hades con el mundo subterráneo, y Zeus
con el Cielo y la Tierra, quedando como supremo Dios por
encima de todos sus hermanos y Dioses más antiguos
que él.
Zeus, Poseidón, Hera, Deméter
y Hestia, forman la primera parte de los Dioses Olímpicos,
Afrodita es una deidad del Olímpo aunque es más
antigua que pertenece a una generación anterior.
Los otros Dioses Olímpicos serán: Apolo, Ares,
Artemis, Atenea, Dioniso, Hefesto y Hermes (los Olímpicos
son doce Dioses, ya que Hestia renunció al palacio
de los Dioses para no tener conflictos con Dioniso, a quien
le cedió su puesto).
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