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La Argentina participa de un programa de
control y seguimiento internacional
Investigan el déficit de hormona de crecimiento en
adultos
Puede provocar osteoporosis, obesidad central y colesterol
en los adultos. Destacados científicos explicaron
cómo se detecta la alteración y las características
de las terapias de reemplazo hormonal
Hasta no hace muchos años, se consideraba
que el rol de la hormona de crecimiento (GH) perdía
importancia cuando el paciente llegaba a la adultez. Esta
sustancia, segregada por la glándula hipófisis
(o ‘pituitaria’), es fundamental para un desarrollo
saludable de los niños, y su déficit se detectaba
por una baja estatura o crecimiento muy lento en comparación
a los otros chicos. Así, se desarrollaron terapias
de reemplazo que permiten corregir esta carencia de hormona.
Sin embargo, los adultos que por algún motivo tienen
un déficit de hormona de crecimiento también
experimentan un deterioro de su salud. La GH estimula la
reproducción de diversos tipos de células,
incluidas las óseas, y acelera la formación
de proteínas. También influye en el metabolismo
de las grasas y los azúcares y tiene influencia sobre
el bienestar. En las personas ya desarrolladas, la falta
de esta hormona provoca alteraciones en la composición
corporal (reduciendo masa y fuerza muscular), disminución
de la densidad mineral ósea (con mayor riesgo de
fracturas), aumento de la llamada ‘obesidad central’,
es decir, grasas en el abdomen que incrementan el riesgo
cardiovascular, y sentimientos de depresión, irritabilidad,
ansiedad, aislamiento social y soledad
Es por ello que, desde hace unos 10 años, comenzó
a utilizarse también la terapia de reemplazo en adultos.
Y, dado que la experiencia en este campo es relativamente
escasa, se realizó en Buenos Aires el Simposio “Déficit
de hormona de crecimiento, nuevos desafíos en enfoques
diagnósticos y terapéuticos”, con la
coordinación científica de la Unidad de Endocrinología
del Hospital Álvarez, y auspiciado por Pharmacia.
Durante el encuentro, los médicos compartieron los
resultados de sus investigaciones y de la terapéutica
con hormona de reemplazo para tratar la deficiencia. Asimismo,
se concientizó a los profesionales sobre los signos
de alarma para detectar este trastorno, ya que pueden confundirse
con otras enfermedades y pasar desapercibidos.
Algunos detonantes
El doctor John Monson, jefe del Departamento de Endocrinología
del Hospital St. Bartholomew de Londres, Gran Bretaña,
participó del encuentro científico y señaló
que “la deficiencia de hormona de crecimiento en el
adulto significa con frecuencia una enfermedad hipofisiaria,
ya sea un tumor o un traumatismo de la hipófisis,
a diferencia de los niños, en donde puede ser un
defecto aislado que afecte sólo a la hormona de crecimiento
y que al crecer se normaliza en el 40 al 70% de los casos”.
“Es difícil calcular la incidencia, pero se
estima que uno de cada 10.000 habitantes tendrán
enfermedad hipofisiaria en la adultez, y por lo tanto tendrán
una deficiencia en la hormona de crecimiento. Si tomamos
a los adultos que sobrevivieron a una infancia con deficiencia
de esta hormona y siguen con ese déficit, la prevalencia
está más bien en 2 o 3 cada 10.000 habitantes.”
Los síntomas para detectar un déficit de hormona
del crecimiento en el adulto son muy diversos. “Pueden
parecer poco específicos, pero los más importantes
que surgen hoy, una y otra vez, son una disminución
del bienestar sicológico, un aumento en los síntomas
de angustia, con frecuencia más aislamiento social.
Desde el punto de vista físico, tienen menos energía,
menos fuerza, un aumento en la grasa corporal, que tiende
a concentrarse en la parte central del cuerpo, niveles más
altos de colesterol en sangre, y por consiguiente, aumento
en el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular.
También tienden a tener una disminución de
la densidad mineral ósea, con mayor riesgo de fractura
(de un hueso largo o de una vértebra de la columna)”,
señaló el doctor Monson.
Para detectar el trastorno hipofisiario en el adulto, “como
una de los principales causas es el tumor hipofisiario,
los síntomas son presión sobre los nervios
que salen de los ojos, con menos agudeza visual y disminución
de la visión central, del campo visual. La otra forma
frecuente son síntomas de deficiencia de hormonas
esteroideas que se fabrican también en la hipófisis”,
afirmó.
Por su parte, el profesor Franco Minuto, jefe de la División
de Endocrinología del Hospital Universitario de Génova,
Italia, indicó que “existe una secuencia conocida
y programada de hormonas en la hipófisis; cuando
esta glándula está afectada, la primera hormona
que se ve comprometida es la de crecimiento, porque en primer
lugar afecta el bienestar, después afecta el eje
de reproducción y por último las hormonas
esteroideas”.
Reemplazo efectivo
El tratamiento debe apuntar, primero, a
tratar el tumor. “Después de haber tratado
el tumor hipofisiario y de haber corregido las deficiencias
de hormonas esteroideas, puede constatarse y tratarse el
déficit de hormona de crecimiento. La segunda prioridad
es optimizar la vida futura del paciente, y ahí entra
en juego la posibilidad de la terapia de reemplazo de hormona
de crecimiento”, declaró el doctor Monson.
“Es muy inusual que se revierta el déficit
de hormona de crecimiento”, aclaró. Por lo
tanto, se considera que el tratamiento sustitutivo debe
aplicarse de por vida. especificó que “lo que
estamos tratando es, en aquellos individuos que han perdido
la capacidad de producción de la hormona de crecimiento,
darle lo que no produce, para que siga conservando el equilibrio
metabólico”.
El tratamiento consiste, por lo general, en una inyección
diaria o 6 veces por semana, que se administra mediante
un aplicador especial para que sea más cómodo.
El paciente logra mejorar su relación con la sociedad,
puede reinsertarse en el mercado laboral, deja de sentir
fatiga, puede concentrarse y moverse mejor que antes, y
se modifica su composición corporal, con un crecimiento
de la masa muscular y una disminución de la grasa.
Por lo tanto, tiene más fuerza, está más
motivado y consigue un estado más saludable. Recuperar
el equilibrio endocrinológico es, en la actualidad,
posible y seguro.
Relevamiento mundial
La Argentina participa del “Programa de Control y
Seguimiento de Adultos con Déficit de Hormona de
Crecimiento”, una iniciativa internacional que comenzó
en enero de 1994 y que documenta la seguridad de la terapia
con GH en adultos con insuficiencia de hormona. Todos los
informes son incorporados a una base de datos conocida como
KIMS (Pharmacia Internacional Metabolic Datbase), y cuenta
con datos de 6.000 adultos y 40.000 niños tratados
con hormona de crecimiento.
Participan 8 centros de salud locales: los hospitales Álvarez,
Francés, Alemán, Pirovano, Santa Lucía
y Durand, de Buenos Aires, y los hospitales de Niños
y de Clínicas de Córdoba.
El doctor Hugo Fideleff, jefe de la Unidad de Endocrinología
del Hospital T. Álvarez, señaló que
“antes se pensaba que esta hormona sólo servía
para crecer. Hoy se sabe de los efectos metabólicos
que persisten en la adultez”. Respecto a la participación
en el programa, indicó que “se están
recogiendo datos para detectar si la frecuencia del déficit
de hormona del crecimiento es la misma en la Argentina que
en el mundo, cómo incide”.
“Cuando falta la hormona se intenta reemplazar para
mantener las funciones naturales. En los que perdieron la
capacidad de producirla, hay una insuficiencia severa y
grave. Con el tratamiento sustitutivo, se logra recuperar
aspectos metabólicos, los lípidos, el paciente
tiene una sensación de bienestar, se estabiliza la
función del corazón, y el estatus sicológico
normal”, explicó el especialista.
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