Es tu hermosura,
Elena,
Como esas naves niceas de antes
Que por la mar calma y fragante
Llevaban a su nativa arena
Al exhausto navegante.
Perdido entre
olas y zozobras vanas,
Tu pelo de jacinto, tu clásica belleza,
Tu aire de náyade galana
Me traen de vuelta a la gloriosa Grecia
Y a la grandeza romana.
¡Mira!
¡En tu nicho de cristal pulido
La lámpara de ágata levantas
Y tu figura de estatua se agiganta!
¡Ah Psique, tú que has venido
De tierras sacrosantas!
BLOG | SUSCRIPCIÓN | CONTACTO | CURSOS Y TALLERES
Estás dentro del sitio antiguo de TuRemanso (2000-2007) Se permite y agradece la difusión total o parcial del contenido, citando la fuente
+ Hecha en una I Mac +