No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras las humana ciencia no descubra
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que el cálculo resista,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
Gustavo Adolfo Becquer