Nació en Boston, Estados
Unidos, el 19 de enero de 1809. Hijo de cómicos ambulantes,
la muerte de su madre y de su padre le dejaron huérfano
a los dos años. Fue recogido por un tío establecido
en Virginia, John Allan, quien cuidó del niño
hasta que, ya mayor, lo mandó a Inglaterra para que
completara sus estudios. Al regresar, Poe ingresó
en la Universidad de Virginia, de donde fue expulsado por
su conducta rebelde y caprichosa. Acto seguido, a causa
de las muchas deudas que contrajo, rompió relaciones
con su padre adoptivo. En realidad, como escribe uno de
sus biógrafos, "la muerte de seres queridos
ensombreció pronto su corazón; soportó
privaciones y humillaciones que habían de ser más
dolorosas para quien poseía una muy susceptible altivez
de carácter".
A los 19 años publicó
un volumen de poesías, Tamerlán. Luego se
sabe que pasó dos años prestando servicio
en el ejército, y publicó un segundo libro
de versos, El Aaraaf. Un años después fue
admitido en la Academia Militar de West Point, pero expulsado
de ella muy pronto, se lanzó a la que habría
de ser genial tantas veces, carrera literaria.
Con los escasos ingresos que
obtenía de sus colaboraciones periodísticas,
fue abriéndose paso hasta llegar a dirigir diferentes
revistas. Finalmente, se le confió el cargo de director
de Southern Literary Messenger, que bajo su mandato se convirtió
en el más importante periódico de los Estados
americanos del Sur. Cuentos en prosa -las célebres
Narraciones extraordinarias- y agudos artículos de
crítica literaria comenzaron a salir de su pluma
y, poco a poco, le dieron una destacada reputación,
hasta alcanzar la fama en 1845 con su obra El cuervo. Pero,
desde aquel entonces fueron agudizándose más
y más las depresiones psíquicas que, ya desde
su infancia, eran características en él. Si
bien el fracaso acompañó a muchos de sus esfuerzos,
también conoció periodos de esperanzadora
prosperidad y saboreó la gloria. Incluso hubo un
tiempo que se convirtió en ídolo del momento,
se pavoneó mimado por los salones y, además
de famoso y respetado, fue contemplado con azoramiento por
deliciosas damas. Todo esto es verdad, como lo es que, abatido
por los ataques de depresión psíquica, fue
arrastrado hacia el alcohol, y el alcohol agravó
su melancolía hasta el frenesí y el embrutecimiento.
En una ocasión, por una
carta recibida de una de sus admiradoras y que él
consideró poco complaciente, decidió suicidarse,
ingiriendo una tremenda dosis de láudano. Su matrimonio
con una prima muchísimo más joven que él,
Virginia Clemm, en 1835, no consiguió llevarle la
felicidad, aunque por un tiempo actuara favorablemente sobre
su equilibrio mental. Pero la irresistible tendencia a la
bebida y al uso de las drogas no sólo no había
sido vencida, sino que se acrecentó más y
más, llevando ahora a Poe constantemente al borde
de la locura. Su hundimiento físico y moral llegó
a tal extremo que se vio obligado a abandonar la dirección
del Southern Literary Messenger.
Otra vez sumido en la misera,
en 1847, se le murió su mujer minada por la tuberculosis,
y él, desolado y abatido, aunque se mantenía
firme escribiendo para terminar una de sus obras, Eureka,
prosiguió buscando fuerzas y consuelo en el alcohol
y los estupefacientes. Su rostro en aquel entonces aparecía,
según escribe una de sus amigas, Oake Smith, con
"esa expresión interrogativa propia de los niños,
con un matiz de ansiedad, de pavor y tristeza en sus grandes
ojos claros". Cuando había decidido casarse
por segunda vez, después de haber celebrado el inminente
y fausto acontecimiento con algunos amigos, fue encontrado
moribundo en medio de una calle de Baltimore. Cuatro días
después, exactamente el 7 de octubre de 1849, murió
de "delirium tremens".
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