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Circularidad de la angustia
Después de la angustia
hay un espejo que mira el cenicero de lágrimas, cenizas
abiertas a la sequedad del gris en el hueco del pez.
El ojo del espejo se funde
con el pez y el gris; las aletas comienzan a pestañear
y rozar el hueco. A veces rozar puede causar dolor como
el vacío, la misma sensación de incertidumbre,
de inquietud, el mismo vértigo entre la existencia
y la caida. ¿Acaso en el vacío se halla el
sentido del espacio? ¿Y el sentido último
de la vida, dónde se halla?
En el ojo del pez está
el espejo de todas las cenizas, las que se abren, las que
se cierran en la aridez del lagrimal sobre el cenicero de
escamas.
Plateadas, azules o rojas siempre
vuelven a ser grises prque la tristeza del gris regresa
de la tristeza del negro, es recreada por el hueco nacido
del abandono .
Lucia Potroel
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