|
Rocío de vida
A mi tita de Sevilla, 1999
¡Y que dolor me cuesta,
cada vez que alumbro un hijo!
¡Y cuanto me lloran las manos,
cada vez que he de parir!
En esta noche de otoño,
vida te doy con las manos,
y con rabia yo te escupo
encima del blanco papel.
Y tu cuerpo cobra vida,
y tus palabras sentido,
y tu lectura es harmonia,
es harmonia en el retiro.
Y te contemplo en soledad,
y en solitario yo te leo,
y en tu lectura yo me gozo,
y en mi gozo me recreo.
Y espero que de ti nazca
algún otro hijo mío,
y aunque me cueste la vida,
la vida doy por mi hijo.
¡Y mi hijo tiene vida!
¡Y en su vida existe fe!
¡Y es la fe de las personas,
que llorando a ti te leen!
Jordi Guerrero
|