|
Para qué te fuiste
Aún galopa fuerte mi
cansado corazón,
todavia no se adormese
mis recuerdo de una tarde cualquiera,
donde estabas tu,
Si cualquiera, porque siempre
eras la
misma, aun cuando dormias,
como me gustaba mirarte,
como me gustaba acariciarte.
Y como si supieras que estaba ahí,
me sonreias y te dabas vuelta.
Todo sabía a menta
y madreselva,
vos eras menta
tu piel, madreselva;
exalaba ese perfume...
ese perfume.
Como no recordarte
si eras cada instante.
tus ojos renegridos
con tu piel morena que me cautivó
¡a quien no!, pero fui yo quien conquistó
tu solicitado corazón.
ya las tarde no son las mismas,
ni las noches mas románticas,
solo vivo por tu recuerdo,
pero quiero, en silencio,
morir a cada momento.
Las hojas cada otoño
me doy cuenta que no son las misma.
contigo era distinto,
un otoño no era diferente de otro,
un invierno
parecia que traia la misma nieve,
tu amor era siempre el mismo
florecia con mas fuerza cada primavera
Valió la pena vivir,
¡claro que si!
pero ahora no es lo mismo
contigo el tiempo pasaba
y no me enteraba,
tus besos me apasionaban
tus brazos me aprisionaban
y eso me gustaba igual que a vos.
quisiera preguntar ¿porqué te fuiste?
pero prefiero preguntar ¿para que te fuiste?
Ya que importa
si lo unico que galopa
es mi cansado corazón
que hasta ayer fue joven y hoy
el invierno llegó de golpe.
mi amor fue tan grande, vos lo hiciste grande,
vos me hiciste un gigante
ahora tambaleo
como herido de una piedra
y siento que caigo,
mis ojos se tornan mas pesados,
siento frio, amor, siento mucho frío...
Horacio
|