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Historia de un verdadero
amor
en una oscura ciudad
Era oscuro, con ojos color
tristeza.
Sus horas transcurrían entre rincones de Buenos Aires
... y la soledad de una terraza.
Su renguera es el único
lazo
que le viene a recordar lo difícil
que es defender un lugar.
La gente pasa a su lado con
indiferencia,
el busca su escondite y los observa.
Ve sus pasos ligeros y sus ojos vacíos.
Busca con desesperación
en alguno de ellos el amor,
sabe que lo perdió, no sabe por qué.
Esas cuatros paredes eran su palacio,
comida, calor y compañía.
Nunca le faltaba una caricia
de una mano arrugada y tranquila...
"nada es para siempre".
La mano se marchó sin
decir adiós
y el se vio abandonado al dolor
Pasaron los inviernos, y aprendió
que las calles devoran la pureza.
Camina, huye, sufre, añora.
Siente que el tiempo lo condena.
Hoy decidió terminar su agonía.
Busco su terraza, lloró, se tiró.
A quien ha amado...
lo asesina la soledad.
Aunque a su lado pase el mundo
nadie notará su ausencia.
A ninguno le importará...
que otro gato ha muerto
en esta miserable ciudad
Gonzalo Hernán
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