|
El regalo y la palabra
(A
Alicia )
En la noche oscura,
donde el silencio se rompe
en estrellas blancas .
En la mañana dulce,
en la tarde pálida,
dentro de mi alma,
yo buscaba.
¿Donde la vida esconde
su secreto ?
¿En qué lugar oculto
se halla la esperanza ?
Buscaba en el corazón
y no encontraba.
Buscaba en los pliegues
recónditos del pensamiento,
pero no encontraba .
Y los días seguían
su curso,
y las noches cerraban su manto,
y el alma se anegaba en llanto
porque la paz no era
sino un sueño,
una imposible quimera.
Rezé en silencio
con mi alma abierta,
llorando
sin lágrimas
añorando una respuesta .
Yo, sin saber, te buscaba
.
Días, horas, instantes,
el tiempo ahoga
cuando el vacío nutre de sangre
las entrañas.
Yo, sin saber, te buscaba
.
El milagro , ¿ dónde
se oculta ?
la esperanza, ¿ cómo atraparla ?
La respuesta estaba cerca,
dulce, sensible,
enamorada .
Y eras tú , y yo te
buscaba .
Y te encontré ,
y entonces cesaron las palabras
porque el amor
fundió el sueño y la esperanza,
la vida y el aliento
en tan solo una mirada .
Tu regalo no fue la tierra
perecedera,
sino el oro del espíritu,
el verso, la flor y la mirada.
Qué divino regalo recibir en mis ojos
el fuego de los tuyos,
sentir en mi alma
el calor de tu aliento, adorada princesa
de los sueños blancos.
Oh, Dios, puro y generoso,
la encontré cuando buscaba,
y ahora todo es esperanza .
Fernando
Alonso Barahona
enero-febrero 2001
|