Cómo elegir el colegio de tu hijo

pedagogía WaldorfEl domingo fuimos a la feria de navidad del Instituto”Juana de Arco“, no recuerdo cómo es que me enteré, lo que si tenía claro es que queríamos conocer  este colegio que tiene un ideario bastante similar a nuestros principios educativos. Allí conocimos a algunos de los padres y  niños que asisten al colegio, intercambiamos puntos de vista con una maestra que muy gentilmente nos informó sobre el estilo educativo y la importancia de lo vincular en todo el proceso.

Todo este asunto me hizo pensar en lo difícil que es la elección de un colegio para tus hijos;  no reparás en ello hasta que tenés los tuyos, aun cuando trabajes en una escuela o estés metida de lleno en el ambiente educativo. Lo digo por experiencia.
Cuando yo era chica todo era más fácil, la vida se desarrollaba en casa, los méritos académicos eran los propios, la educación publica aun tenía su prestigio y la escuela era un ámbito ideal para la socialización.
Recuerdo que el primer día de clases mis padres me dijeron: a la escuela vas a cumplir con una obligación, de tu educación nos encargamos nosotros. Gran mérito de ellos hacerse cargo de algo tan sagrado. Hoy, pocos padres conciencian realmente lo que significa educar a sus hijos. Lo puedo ver diariamente en nuestros  talleres para padres, a los que asisten madres y padres comprometidos con el bienestar físico, mental, emocional, social y espiritual de sus hijos… los que no asisten, justamente, son los que más lo necesitarían.

Pedagogía MontessoriJugar a la play o llevarlos al cine mientras el colegio de jornada completa y las decenas de actividades extraescolares hacen lo propio por su desarrollo cognitivo, afectivo, social y humano me parece de una ignorancia e infantilismo absolutos. Estos padres deberían saber que los 7 primeros años son fundamentales en la vida de un ser humano por motivos que exceden los fisio-psicológicos, motivos de los que les hablaré en otra oportunidad con detenimiento.
Yo me eduqué en una escuela pública. Mi primaria y secundaria se desarrollaron en la escuela Nº 22 DE 2 “Carlos Javier Benielli” en el barrio de Almagro (orgullosos de que el fudador de nuestra escuela fuera el autor de la marcha que más simpatía despierta) , y la Nacional Nº 7 “Juan Martín de Pueyrredón. Tuve una infancia  y una adolescencia felices, una familia amorosa, amistades y una excelente educación.
Siempre fui una chica rara, con una visión del mundo un poco distinta a la de mis amigos, pero eso no me impidió ser una chica feliz. En la época de mis estudios no experimentábamos el  bullying, las cargadas eran rotativas; no había tanta competencia; los chicos pasaban más tiempo en casa; las actividades extracurriculares eran una rareza; nuestro tiempo fuera de la escuela era tiempo para jugar y divertirnos, no teníamos que chequear la agenda para ir a la casa de los amigos; la plaza era el centro de encuentro y en ella se desarrollaba toda nuestra vida social.

Hoy las cosas son distintas.
Por eso me quedé pensando junto a mi marido la importancia de elegir un buen colegio, claro que nuestra idea de un buen colegio no tiene que ver con status social, acceso a la universidad, idiomas o deportes. Nuestra idea de un buen colegio tiene que ver más con un espacio de juego y aprendizaje, una socialización sana, un compartir visiones del mundo, el respeto por el otro, la conciencia ecológica y solidaria, la necesidad de trascencia.
Claro que como nuestros padres, de la educación de nuestra hija nos vamos a ocupar nosotros, pero en un mundo traspasado por el consumo, la frivolidad y el deseo que se vuelve necesidad uno piensa en qué tipo de colegio su hijo va a pasar el tiempo.

Al elegir una escuela yo tendría en cuenta el factor humano antes que el académico. Los vinculos son prioridad…. eso no se puede fingir. El conocimiento se puede aprender, el amor no. La capacidad de observar, filosofar, indagar, crear, son fundamentales en la constitución de un futuro adulto. El manejo de la computadora, de idiomas, etc,  si bien son importantes, no son constitutivos del sustrato humano y lo digo yo, la más geek de todas.

La capacidad de gestar relaciones, la formación de la autoestima y el respeto por toda forma de vida, la capacidad de sorprenderse frente a la naturaleza, la conciencia del karma (acción- reacción), el aprendizaje de los límites, la creencia en alguna especie de trascendencia y espiritualidad, la alegría, la devoción… el amor. Son aspectos no negociables a la hora de formar a los niños para que sean seres humanos felices y proactivos.
Para todos los padres sus hijos son especiales, y quieren lo mejor para ellos. El tema es que para cada sujeto “lo mejor” es muy distinto y se relaciona directamente con la escala de valores y  las vivencias propias.

La elección de colegio de tu hijo es muy importante, pero más valioso es la calidad de tiempo y el amor que vos mismo seas capaz de darle.

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