Anécdotas: Placeres de maternidad

Como madre, en diferentes ocasiones me pregunto si estoy llevando bien mi responsabilidad de acompañar a mi hija a desarrollar todo su potencial en armonía con el universo y consigo misma.

Como padres somos los que avivamos o apagamos las chispas que nuestros hijos traen como naturaleza y como karma. Cada elección, por pequeña que parezca, forma parte del resto de su encarnación.

Una de las tantas decisiones que tomamos como padres fue la de regalar nuestra televisión. Aimé no ve tele en casa, nosotros tampoco. Preferimos jugar con ella, leerle, cantar juntos, observar la naturaleza, los gestos, saciar su genuina curiosidad.

Durante los almuerzos y las cenas, cuando nos reunimos los tres a compartir una rica comida casera (muchas veces elaborada con la colaboración de la pequeña de la casa), nos divertimos contando historias, enseñando modales en la mesa, enseñando cómo fue elaborado el plato del día, qué propiedades tienen los alimentos, y un sinfin de temas que surgen sin apuro y con espontaneidad cada día.

El otro día realmente me quedé con la boca abierta y el corazón desbordado de amor.

La conversación fue más o menos esta:

– Dónde están los pies del Buda – pregunta Aimé (casi 35 meses)

Miro la pequeña estatua del aparador y le digo:

– Sus pies están debajo del manto

– Cómo tiene sus pies debajo, por qué no se ven?

– Porque está sentado en posición de loto, así ves – le muestro la posición cruzando las piernas sobre la silla en la que estaba sentada

– Ah…

– El manto lo tapa, así ves – uso el mantel de referencia

Ella mira por debajo de la mesa – Entonces sus pies no se ven

– Claro

– Pero están

– Claro

– Cómo tiene sus manos?

– Tiene sus manos así – le muestro-  está haciendo un mudra

– Y que ropa tiene?

– Tiene un manto, como el del Dalai Lama, te acordas?

Se queda pensando un rato y dice: Ah, el Dalai Lama se viste como el Buda.

– Sí

– Y ese es su lunar?

– Dónde?

– Ahí en su cabeza

– Ese es su tercer ojo

– Y está durmiendo?

– Está meditando

– Y come galletitas?

– No, cuando medita no come nada.

– Y cuando se despierta qué come?

– Arroz, o lo que las personas le acercan.

– La gente le lleva comida?

– A veces sí, es su forma de agradecer, de dar. Para que cuando se despierta no tenga que ir a buscar su comida.

– No tiene hambre el Buda?

– Ahora no, porque está meditando, pero querés que le dejemos un poco de arroz?

– Sí, así cuando se despierta no tiene hambre.

– Dale!

– Está durmiendo?

– Está meditando

– Así está meditando? – cierra los ojos y pone sus manitos sobre su regazo

– Claro, así medita

– Y en qué medita

– Medita en cómo la gente puede ser feliz.

– Cómo medita?

– Piensa, reflexiona… por ejemplo: observó que si sonrié a otra persona esta persona se siente muy bien, es feliz. Si abraza a alguien le da alegría y la otra persona siente también alegría, es feliz……

– Habla ?

– No, piensa sin hablar. Todo se desarrolla en su mente

– Con los ojos cerrados

– Sí

– Canta?

– Sí canta OM! (canto cerrando los ojos)

– Canta OM Ganesha?

– Sí, canta OM Ganesha -(pequeña licencia filosofica)

– Mami… el Buda – piensa un momento- trabaja para la luz?

– Sí mi amor! trabaja para la luz

Decires de aquí y de allí

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un comentario!! yeah :-) → “Anécdotas: Placeres de maternidad”

  1. Manu 5 años hace  

    Hermosoooooooo!!!!!! cuanta luz y paz que hay en esa angelita de rulitos!!!! beso enorme… enseñanza aún más enorme!!!

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