Validación de la autogestión del aprendizaje

Hay un tema que vengo madurando desde hace algún rato y es la autogestión del aprendizaje  y su co-existencia con las instituciones de educación formal. Creo que en un tiempo de tecnologías y saberes colectivos es arcaico pensar que la única forma de certificación válida sea un título universitario o post-universitario.

En Internet hay infinidad de opciones de aprender en y a través de la red. No se trata de dónde buscar conocimiento, sino cómo evaluar la veracidad  del mismo y jerarquizarlo en una articulación coherente y significativa.

Hoy podemos aprender de pensadores (intelectuales o pragmáticos) de cualquier parte del planeta, en cualquier idioma sobre cualquier area de conocimiento. De pronto el saber  AVALADO salió del aula y se expandió hasta el infinito enredandose y creciendo exponencialmente a través de millones de pensadores globales.

Infinidad de personas en todo el mundo tienen la posibilidad de brindar su punto de vista, presentar una idea, aportar una estrategia de solución. El poder de la gente es cada vez más exponencial y está en cada sujeto individual aprovechar esa posibilidad de voz, de gozo, de conexión o malgastarla con nimiedades o cuestiones de mal gusto.

¿La educación formal está descontextualizada?

Comenzaremos reconociendo que nuestros sistemas educativos no han sido adecuados, ni han enseñado a los niños a vivir correctamente; tampoco se les ha inculcado esos modos de pensar y actuar que conducirán a establecer correctas relaciones humanas. Relaciones humanas que hoy son la clave de todo el saber ser, saber hacer y saber conocer.

La escuela está en crisis desde hace tiempo: los chicos se aburren, los mastros se estresan, los directivos se frustran, los padres andan perdidos. Y la solución no viene a ser mágica, no se encuadra dentro de un sólo paradigma de cambio. La solución debería ser integral, teniendo en cuenta todos los aspectos y actores involucrados. Poner el acento en uno u otro aspecto es desconocer la complejidad del tema y volver a equivocarse.

A veces creo que los sistemas educativos van a contramano de la realidad, mientras los esfuerzos personales de instituciones, docentes, directivos y comunidad educativa van queriendo adaptarse a las modas desconociendo lo que los engrandece, su verdadera esencia. Lo uno o lo otro sólo traen frustración. La clave siempre está en encontrar un equilibrio, y creo firmemente que ese equilibrio está dado en la posibilidad de una construcción colectiva y el acceso universal al conocimiento.

Me explico: creo que hoy, más que nunca, debemos aprender a aprovechar lo que hemos gestado como civilización, esta maravillosa posibilidad de conectarnos, compartir, colaborar, construir a partir de la diversidad y el respeto. Creo que esta posibilidad debe articularse con una estructura más formal. Ni lo uno ni lo otro: ambos!

Es cierto, la educación formal está descontextualizada. Un maquillaje tecnológico aquí o allí no va resolver el problema de fondo. La estructura misma del sistema imposibilita la espontaneidad, esto es una realidad y debemos aprender a aceptarla si queremos mejorar las cosas. La aceptación es algo positivo, nos hace buscar soluciones reales a problemas concretos.

La pregunta sería ¿Cómo podemos complementar los aprendizajes de procedimientos, conocimientos y actitudes que se dan dentro del aula con los aprendizajes que se dan en ámbitos informales o no formales? Porque después de todo el sujeto es una síntesis de todos estos saberes, desconocer esta realidad es desconocer la esencia misma del ser humano.

La educación formal debería entonces empoderar al sujeto para que pueda ser artífice de sus propios aprendizajes, dentro y fuera del aula. No se puede enseñar todo, pero sí se puede enseñar a aprender, brindar las herramientas de análisis, potenciar el pensamiento autónomo, otorgar saberes generales que nos ayuden a validar y elegir nuestros aprendizajes individuales y por sobre todo: fortelecer la inteligencia emocional y social.

La asertividad, la empatía, el respeto por las diferencias, la flexibilidad, la complementariedad, deberían ser cuestiones principales junto a los conocimientos básicos de las diversas disciplinas. Solo aquel que sabe qué buscar puede encontrar, solo aquel que sabe cómo relacionarse con otros puede construir un saber compartido.

Pero como cualquier propuesta integral, debe primar la coherencia. No puedo fomentar la construcción colectiva de conocimiento si sigo avalando la competencia; no puedo incentivar el aprendizaje autónomo sin buscar alguna forma de validación. No puedo desconocer que en la actualidad la única forma de certificación reconocida es la que se da dentro de la educación formal, aun cuando está comprobado que muchos de los aprendizajes significativos se están dando fuera del aula.

Este artículo pretende ser el primero de una serie de reflexiones sobre el tema, espero sus aportes y sus ideas al respecto.

Les dejo algunas reflexiones prestadas para repensar la educación formal como un medio para sentar las bases para un aprendizaje autónomo y compartido.

Repensando la educación formal

Algunos de los aspecto en los que el sistema de educación formal deberá poner el ojo.

(estos son una serie de videos muy interesantes, lamentablemente no puedo embeberlos hoy, así que les dejo los links)

Decires de aquí y de allí

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