El escritor y sus fantasmas

El escritor enuncia, denuncia, describe… pero fundamentalmente, nombra. Nombra los elementos de la realidad, sean estos producto de un entorno traspasado de fantasía o anegado de cotidianeidad.

El escritor transcribe, registra, imagina, evoca, crea y recrea los mundos en los que se mueve. El impulso de escribir surge casi como un acto reflejo, tal como lo es el instinto de la respiración para la especie humana.

Hoy me pregunto de dónde surge ese anhelo interno que nos lleva a transmitir pensamientos. Por qué uno necesita expresarse, dejar una impronta en el papel o el éter… ¿será una necesidad de permanencia? Quizás sea el reflejo del impulso de eternidad, velado por la materialidad… quizás sea otra cosa.

Lo cierto es que escribir, al menos en una primera instancia, es un acto completamente egoísta. Uno escribe para uno; para organizar sus pensamientos, para comprender sus emociones; uno escribe porque escribiendo se siente incorpóreo. Comienza a percibir que la carga de la existencia se aliviana, como si se llenara por un instante de plenitud.

Después que uno se encuentra a sí mismo a través del verbo, evoluciona inexorablemente hacia el siguiente estadío, y esto es, escribir para otros. Uno comienza a sentir la necesidad de expresarse en sociedad, de divulgar sus ideas, sus pareceres.

Cuando se ha completado la experiencia en este plano, surge la ambición de ascender en esa espiral evolutiva que es la vida, y es entonces cuando tratamos de interpretar el sentir y el parecer del otro.

Creo que cuando un escritor consigue plasmar en sus escritos el pensamiento subterráneo de una cultura, obtiene la mayor satisfacción a la que puede aspirar un humano. Y cuando hablo de plasmar el pensamiento de una cultura, no me refiero a los intelectuales que se convierten en mercaderes del poder, ofertándose al mejor postor, sino a aquellos que sin importar las consecuencias se transforman en voceros de los sin voz, en gesto de aquellos rostros anónimos que sufren, sueñan, esperan.

He aquí el compromiso moral del escritor. Compromiso moral que, por otra parte, está más cercano al espíritu kantiano que al cristiano. No se accede a dicho compromiso por piedad, sino por un imperativo categórico.

Una buena voluntad genera la conciencia adecuada para accionar conforme al deber.

Esta es la misión ultérrima del escritor.

Es verdad que algunos se quedan en el camino entre la proyección egocéntrica y el compromiso social pero, como todo en la vida, lo importante es la intención que motiva, el anhelo que moviliza, la desesperación que obliga a la acción. Los resultados son arbitrarios y no siempre dependen exclusivamente de nosotros, lo que vale es la intención inteligente y el amor con la que las cosas se hagan.

Decires de aquí y de allí

Comentaron

Powered by Facebook Comments

Etiquetado como:  ,   ·   Categorías  Ser filósofo

6 comentarios, y contando... → “El escritor y sus fantasmas”

  1. Compromiso social…”Una buena voluntad genera la conciencia adecuada para accionar conforme al deber.”excelente Cin!!!

  2. “Comienza a percibir que la carga de la existencia se aliviana” como lo hace el pecho de la madre nutricia cuando amamanta, de no hacerlo el alimento se endurece, se hace rígido y se enquista en su pecho despojando al otro de la posibilidad de nutrirse. Un abrazo Cin!!! se agradecen tus profundas reflexiones.

  3. Cintia Vanesa Días via Facebook 6 años hace  

    Gracias por sus comentarios chicas, el intercambio siempre enriquece la vida 🙂

  4. Rosana Altieri via Facebook 6 años hace  

    El primer intento siempre incluye un sentimiento narcisista. Es una mirada al espejo que detrás del “tú” refleja, esconde, la multitud que te habla, que genera tu necesidad de ser portavoz.

  5. Rosana Altieri via Facebook 6 años hace  

    sigo: Eso es lo que hace que la escritura, aún reflejando una sociedad en particular, se transforme en testimonio de la universalidad de los sentimientos. Pueden ser diferentes las palabras empleadas para describirslos pero, en algún punto, coincidirán. En esa coincidencia está el mensaje: todos somos uno y uno somos todos.

  6. TuRemanso via Facebook 6 años hace  

    Gracias Rosana, hermosas reflexiones de una gran escritora 🙂

Deje su comentario