5 claves para una educación ecológica

“Hasta la caída de una hoja repercute en el Universo” HPB

Educación Ecológica para estar bien con el entornoVivimos rodeados de energía y cada decisión, cada acción que emprendemos repercute directamente en el corazón del Universo. Concienciar este hecho es respetar la vida y  sembrar  un mañana. Si te parece extrema esta afirmación tomate el trabajo de pensar un poco:

Cada vez que ayudás, contenés, alentás, enseñás, estás en realidad siendo ayudado, contenido, alentado y enseñado por otro; cada acto tiene su contraparte, cada acción trae aparejada una reacción. El asunto es poder darnos cuenta de lo que estamos construyendo en nuestro presente, porque así -tal cual- será nuestro futuro.

Acción y reacción son, en realidad, dos extremos de la misma energía a la que algunos llamamos Karma. Desde esta perspectiva, las elecciones que hacemos diariamente son las que configuran nuestra vida.

Les voy a traer a colación una hermosa película francesa: “Les choristes”* (pueden verla aquí) en donde justamente se manejan estos términos en su aspecto negativo y positivo (Rachin y Mathieu). Si ya la vieron los invito a reflexionar sobre las huellas que esos cuidadores y docentes están dejando en esos niños, la calidad del vínculo que entablan, el origen de la vocación, el incentivo hacia el desarrollo de las potencialidades, el valor del grupo, el origen de la rebeldía, la certeza en la bondad del ser humano y,  por sobre todo, el amor como ingrediente principal dentro de cualquier receta educativa exitosa. (Los invito a ver en este fragmento la mirada final entre docente y alumno, díganme si eso no es amor puro!)

Docentes y padres tenemos una responsabilidad inconmensurable, cada decisión que tomamos deja una huella en ellos. Debemos  accionar con inteligencia, pero guiados por el amor. Aunque, debemos reconocerlo, la parte más difícil de nuestro papel es  poder anticiparnos, aprender a proyectar consecuencias sin proyectarnos en nuestros hijos y alumnos; todo un aprendizaje el nuestro, todo un imperativo de autoconocimiento.

Sin ser docentes o padres, simplemente por el hecho de ser seres humanos, somos responsables de la armonía, no sólo dentro de nosotros mismos o de nuestro entorno… sino del Planeta. Nuestra armonía repercute en la armonía universal, estamos conectados. Recordá tu ADN (¿te pusiste a pensar que al final de cuentas todos compartimos parte del ADN original de los primeros habitantes del mundo?) o la teoría de los 6 grados de separación, si sos teósofo o hinduísta pensá en el Prana. La acción positiva que realices, no sólo tendrá consecuencias positivas para vos… sino que producirá un efecto en cadena que acercará a la civilización hacia el ideal que tenemos de ella.

¿Te pusiste a pensar que el escándalo de la Wikileaks no es otra cosa que el fin de la hipocresía, el paso por el “gran salón de los espejos”? Permanecer ajeno a ello es como cerrar los ojos cuando viene una ola: que no la veas no significa que no esté allí. Poco a poco la humanidad va a ir comprendiendo que la transparencia de intenciones y la claridad de pensamiento es algo imperativo para construir el mundo en el que queremos vivir; que no es “pareciendo”, sino siendo como vamos a gestar la armonía entre las naciones.

¿El ecosistema diplomático ha sufrido una profunda devastación o simplemente se está viendo obligado a evolucionar?

Ecología no es cuidar la plantita

Leemos en la Wikipedia:

“El término Ökologie fue introducido en 1869 por el alemán prusiano Ernst Haeckel en su trabajo Morfología General del Organismo; está compuesto por las palabras griegas oikos (casa, vivienda, hogar) y logos (estudio o tratado), por ello Ecología significa “el estudio de los hogares” y del mejor modo de gestión de esos.

En un principio, Haeckel entendía por ecología a la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su ambiente, pero más tarde amplió esta definición al estudio de las características del medio, que también incluye el transporte de materia y energía y su transformación por las comunidades biológicas.”

¿Por qué entonces minimizamos a la ecología como el cuidado del agua y las plantitas del balcón? Ecología es mucho más que eso.

Desarrollar una conciencia ecológica implica hacernos cargo de la gestión de nuestra casa (mi cuerpo, emoción, pensamiento y espiritualidad; mi familia, mi comunidad, mi planeta.)

¿Cómo? autoconociéndonos, valorando nuestras potencialidades y trabajando para superar nuestras limitaciones, fortaleciendo los vínculos con quienes nos rodean, haciendo servicio, siendo solidarios, alentando el consumo responsable, haciéndonos cargo de nuestras acciones, anticipándonos, generando una visión global, concienciando el valor de nuestras acciones individuales y desarrollando la autoestima.

Educación ecológica o como salvar a la humanidad de sí misma

Estoy profundamente convencida que la educación debe rever su punto de gravedad. Más allá de las modas y las urgencias, no creo que sea positivo confundir los medios con fines.

La tecnología aplicada al mundo del enseñaje me parece algo valioso y necesario, no sólo como recurso educativo aislado sino como parte de un proceso de aproximación a la realidad, una  mirada integral y compleja acerca del mundo, una herramienta para unir, colaborar, crear. Sin embargo, no creo que deba ser el punto de gravedad de la educación.

La finalidad de la educación siempre ha estado relacionada con la búsqueda de la perfección. Sabemos que dentro de los pares de opuestos esa búsqueda se vuelve cinta de Moebius; sin embargo apostar al sentido de trascendencia sigue siendo la mejor opción. Comparto el planteo de Rifkin cuando afirma que la empatía se ha vuelto un imperativo de supervivencia, pero incluso me animo a plantear un tipo de educación que nos ayude a gestionar con responsabilidad y sabiduría nuestra relación con nosotros mismos y con aquello que nos rodea:  la Educación Ecológica.

Creo que existen 5 puntos neurálgicos en la Educación Ecológica:

  1. Conocimiento práctico: Conocer acerca de los procesos de reciclaje, los ciclos de la naturaleza, los compuestos químicos de los productos que consumimos y su cadena de valor. Conocer las distintas culturas y las formas de vincularse con el mundo. Conocer los procesos psicológicos y las naturalezas humanas, las formas habituales de reacción. Conocer la diferencia entre voluntad y deseo, entre ética y especulación. Conocer nos hace accionar con inteligencia, comprender el por qué y el para qué.
    Conocer nos da el poder de decidir a partir de opciones claras.
  2. Autoestima: Mi acción es tan valiosa e importante como la de cualquier otro ser humano en este mundo. Muchas veces la gente no acciona correctamente por que no cree tener relevancia en el concierto mundial, no conciencia su poder y su capacidad de cambiar el mundo. La comunidad está formada por individualidades, si esas individualidades se valoran a sí mismas se vuelven más responsables.
    La autoestima nos ayuda a concienciar nuestro papel en el cambio.
  3. Amor: el poder que aglutina, la energía que sana. Amar es tener la capacidad de conectarte con el universo, abrirte a la bondad, encender tu luz. El amor es el ingrediente esencial en toda interacción, sin este principio el  mundo carecería de cohesión. Al amor no se lo explica, se lo siente. Esta necesidad de entablar vínculos, que se vuelve física, es el mejor antídoto frente a la “virtualidad” de las relaciones.
    El amor cohesiona y acerca al mundo. Lo vuelve más solidario.
  4. Pro-acción: Desarrollar la capacidad de acción es apostar al liderazgo. Sujetos comprometidos con el mundo en el que viven, que buscan respuestas y formas de mejorarlo. La reacción nos remite a la supervivencia; la queja y la crítica constante, nos resta luminosidad. Como seres humanos tenemos la maravillosa posibilidad de anticiparnos y ser regidos por el principio de la voluntad. El día que la civilización se haga cargo de este tesoro, descubrirá que el poder tiene su centro en cada ser humano y si circunferencia en ninguno.
    Apostar al liderazgo de sí mismo
  5. Creatividad: Ante la escasez de recursos la creatividad se nos presenta como una gran alternativa. El desarrollo del pensamiento lateral, la intuición y el sentido de trascendencia dan profundidad a nuestra vida. Educar desde la creatividad es una forma segura de preparar a las futuras generaciones para que puedan enfrentar los desafíos de vivir en un mundo con escasos recursos naturales.
    Crear es trascender las limitaciones

* Les recomiendo este listado de las 100 mejores películas sobre educación

Decires de aquí y de allí

Comentaron

Powered by Facebook Comments

Etiquetado como:  , , ,   ·   Categorías  Mi punto de vista, Ser educador y docente, Ser mamá, Ser transformador de la realidad

2 comentarios, y contando... → “5 claves para una educación ecológica”

  1. CARMEN MORALES 6 años hace  

    BUENISIMO VUESTROS APORTES…
    LOS HARE DIFUNDIR!

  2. Marcela N, Méndez 6 años hace  

    Excelente Cintia!!! Comparto a pleno y difundo!!!

Deje su comentario