Educando en RSE

Cuando hablamos de RSE no hablamos de donaciones o acciones de beneficencia arbitrarias, hablamos de un estilo de gestionar los recursos que impactan directamente en la conciencia y en la humanidad de la empresa y su comunidad.

El mundo cambia, evoluciona, y va poco a poco hacia su auto-sustentabilidad. Urge la toma de conciencia, la acción correcta, la solidaridad, la empatía. Urge más que el dinero y el status social… urge del mismo modo que urge respirar para estar vivos. Comprendo que algunos no lo vean de este modo, que sigan atados al pasado individualista del “sálvese quien pueda”… pero la realidad impone un cambio. Y sin cambio, no hay futuro posible.

Al mejor estilo kantiano, nuestro Imperativo Categórico gesta la Máxima Universal: responsabilidad social. Con ella hace referencia a las relaciones entre las empresas, gobiernos, personas, recursos y  medio ambiente. Para ello se requiere de empatía y asertividad, cualidades que complementan la inteligencia racional a la hora de tomar decisiones inteligentes (en el más amplio sentido de la palabra). Para que la RSE sea algo más que lindas acciones, debe ser parte del ADN de la empresa, debe poder comprenderse en su más íntimo significado.

RSE: Formas de hacer y ser

Veamos. A través de una estrategia sólida de RSE se debe poder crear vínculos genuinos, estos vínculos deben ser internos (dentro de la propia empresa) y externos (en la comunidad), deben ser acciones responsables que fomenten el respeto y la cooperación, valoren la diversidad, la creatividad y la empatía. Estas acciones que nacen desde un ser en el mundo particular colabora con la construcción de una red de relaciones sinceras.

Para que la estrategia de RSE sea algo verdadero y creíble debe nacer desde la conciencia y la humanidad; debemos gestionar desde el amor. Si sólo se elaboran las acciones pensando en el mayor rédito personal o empresarial… pues estamos gestionando para el fracaso.

Los budistas hablan del justo medio, los aristotélicos también; y así.. entre oriente y occidente están fijando las pautas para el éxito de cualquier emprendimiento. No hacen mención a la especulación, a la moda, a los intereses sectoriales, a los lobbys… se refieren a la conciencia y la auto-regulación de las acciones, pensamientos y emociones.

Por este motivo, estoy convencida que para poder gerenciar efectivamente proyectos de RSE se necesitan, además de conocimientos prácticos y teóricos, una alta cuota de inteligencia emocional.

Este es el tema que plantearé en mi ponencia: “Educando en RSE” que estaré dando en el “I Congreso Virtual de RSE: Rumbo a una gestión integral de las organizaciones” que se desarrollará el 23 y 24 de septiembre y al que están todos invitados.

+ Información sobre el Congreso: temario, oradores, cómo participar

+ Escuchar las voces del Congreso: una interesante propuesta del equipo de promoción, escuchar a los oradores en sus palabras explicando de qué van a hablar

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