La civilización empática o la cultura del amor

Nos urge una conciencia planetaria solidaria que pueda salvar nuestra biosfera.
¿Un imposible? Para nada, está cobrando sentido y creciendo en valor la percepción de un ser humano más empático.

Jeremy Rifkin, un economista realmente lúcido e influyente, ha publicado en enero de este año (en español desde Marzo, editorial Paidós)  uno de los libros más interesantes que he leído sobre la temática. De una forma muy simple plantea cuestiones complejas, pone en evidencia el asunto de la perspectiva en la narración de la historia. Comienza el libro con un relato y deja de manifiesto cómo un suceso histórico increíble que bajo la  interpretación bélica fue un «desliz» puede convertirse -para nosotros, con otra mirada-  en uno de los mayores actos de empatía humana.

Realiza una revisión del pensamiento humano, rescatando a psicólogos que desde los tiempos de Freud han estudiado el aspecto empático, el afecto, la solidaridad y la necesidad de relacionarse de los seres humanos desde el mismísimo nacimiento. También destaca el descubrimiento de «las neuronas espejo», y la evolución de la empatía a causa de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías. La teoría de Rifkin incluye la mirada económica y la urgencia de salvar nuestra biosfera, antes de que sea demasiado tarde.

Claro que no  es el único que plantea este cambio de visión, desde el «Manifiesto sobre el espíritu de la conciencia planetaria» firmado en 1996 hasta Edgar Morín y su educación en la Era Planetaria, pasando por otros pensadores como el Dalai Lama en conversaciones con Francisco Varela o Goleman (ideal seguir la Conferencia : Educando a los ciudadanos del mundo para el siglo XXI, y sus menciones acerca de la meditación y la compasión como formas de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos e incrementar su grado de felicidad real.

Cada vez me siento más a gusto con mi mundo, porque a pesar de que aún existe el odio, con todas sus manifestaciones, cada vez está más claro el camino que debemos seguir para salvarnos como humanidad es el amor. Es increíble cómo estamos repensando un mundo en donde la solidaridad, la cooperación, el diálogo, la tolerancia y la complementación sean nuestros puntos de unión. Realmente aquello de «formar el núcleo de una Fraternidad Universal , sin distinción de raza, creencia, sexo, casta o color»; que predica el 1º propósito de la Teosofía, se ha convertido en un imperativo biológico y conciencial. No buscamos «un mundo feliz», sino un mundo en donde la humanidad consiga un mayor grado de sinergia, y creo que esa es una realidad cada vez más cercana . ¿Una civilización más empática? ¿Por qué no? 😀

Podés leer también:

Decires de aquí y de allí

Comentaron

Powered by Facebook Comments

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

6 ideas sobre “La civilización empática o la cultura del amor”