La cultura techie-renacentista

Este post surge como consecuencia de un artículo que compartió Álvaro para el último #SELT, en el que se habla de los nuevos renacentistas. Al final, entre tanto mate, charla y risa se nos pasó plantearlo como diálogo. Pero quiero dedicarle un momento de reflexión y quisiera que ustedes me ayuden a pensar en relación a este nuevo Ser en el Mundo que plantea.

Debo confesar que después de leerlo, súbitamente  comprendí que viví toda mi vida como la del “patito feo” y que ahora estaba en presencia de la gran revelación: había otros como yo, de la misma especie.

Desde chica me interesaron muchas cosas: lecturas, músicas, artes, filosofías, aproximaciones a la realidad. En nuestra familia se ha leído de todo, desde los clásicos de oriente y occidente, hasta los últimos descubrimientos de la ciencia; disfrutamos de la ópera y el folclore hasta de los géneros más contemporáneos (aunque debo confesar que mi gran pasión sigue siendo Mozart). De filosofías, de religiones comparadas, de mitología, tecnología, psicología, educación… siempre fui una niña, adolescente, mujer inquieta intelectualmente.

Si ayudó el no haber tenido TV durante gran parte de mi infancia, el hecho de que mis padres sean lectores reflexivos y teósofos, o mi propia predisposición al multitasking y la analogía… no lo se. Lo cierto es que toda mi infancia fui como una chica extraña. Claro que tuve amigos, pero rara vez compartía con ellos todas mis inquietudes intelectuales. Siempre me sentí cómoda con esa forma de ser, aunque era consciente que hacía sentir incómodos a algunos a mi alrededor, gente que no podía encasillarme en ninguna disciplina en particular, docentes que pensaban que yo copiaba porque era “imposible” que una niña de 12 años citara al Bhagavad Gita o al Chillan Balán, o supiera lo que Platón o Kant planteaban como teoría ontológica o ética.

Siempre creí que lo multidisciplinario era el mejor abordaje para casi cualquier asunto. La mirada del otro, el bajage del otro es un aporte imprescindible si estamos buscando un abordaje integral u holístico. Que las nuevas tecnologías nos dan la posibilidad de desarrollar nuestra creatividad y ampliar nuestros horizontes cognitivos y prácticos.

Ahora resulta que “está de moda” ser como uno; que es una nueva corriente estética, intelectual; que somos los nuevos Da Vinci. No se si eso será tan así; lo que sí creo es que tanto conocimiento debe tener algún contrapeso reflexivo; la información por la información en sí difícilmente nos haga mejores personas. La posesión de tecnología por el consumo en sí, difícilmente cambie nuestra forma de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Hay que poder procesar, crear nuevas formas de ser y hacer. Lo estético sin lo ético puede terminar siendo nada, pura forma vacía… pura Eikasía.

Decires de aquí y de allí

Comentaron

Powered by Facebook Comments

Etiquetado como:  , , , ,   ·   Categorías  Ser filósofo, Ser transformador de la realidad

3 comentarios, y contando... → “La cultura techie-renacentista”

  1. Carlos 7 años hace  

    Con los medios que facilita la tecnología contemporánea, se conoce y valora a más a las personas que, siendo una pequeña proporción de la humanidad son, en muchos casos, sus motores. Son las que han heredado el espíritu del Renacimiento y que, al extrañarse su presencia, han sido motivo de reflexión. Jacques Maritain decía, parafreasándolo, que “la verdadera sabiduría está en comprender el conjunto; sin esa aptitud cualquier especialidad carece de sentido”. Lo mismo, en una vieja pared de un hospital andaluz se lee “el médico que solo sabe de medicina, ni de medicina sabe”. Se dice también de los que saben, no importa si mucho, de una sola cosa, que hacen su propio hueco hasta que ya no pueden verse entre ellos. En resumen, no se trata de saber mucho de todo, sino de saber bastante de algo y, aunque sea poco, de muchas cosas, de comprenderlas; así, lo propio adquiere sentido. ¡Qúé bien por la juventud que va encontrando que no están solos, en medio de la mediocridad de los ‘especialistas’!

  2. […] vez me siento más a gusto con mi mundo, porque a pesar de que aún existe el odio, con todas sus manifestaciones, cada vez está más […]

  3. […] de comprender el punto de unión de tantas temáticas que me enamoran (sí, soy techie renacentista… ahora “eso” tiene un nombre.) mi sitio fue creciendo hasta que en 2007 decidí […]

Deje su comentario