Cambia una actitud y cambiarás al mundo

Muchos creemos que es posible un mundo mejor. Muchos apostamos a la educación como factor del cambio. Muchos creemos firmemente que los niños son el futuro. Sin embargo, son pocos son los que han llegado a canalizar todas esas preocupaciones en acciones concretas.

Por eso hoy quiero acercarles un video que encontré en TED, un video que en tan sólo 9 minutos les mostrará cómo un pequeño grupo de directivos empoderaron a un grupo de estudiantes y cómo ese grupo de estudiantes pudieron modificar su entorno cercano y lejano. Cómo ese grupo de estudiantes contagió a otro grupo de estudiantes y juntos idearon respuestas a los problemas de su comunidad.

Darle el poder a los niños no significa dejarles hacer lo que se les da la gana, sino dejarlos crecer, observarlos, guiarlos para que vayan descubriendo por sí mismos sus potencialidades y limitaciones.

Los extremos nunca generan cosas buenas. Es positivo que el niño experimente, pero el adulto debe estar cerca, para acompañarlo, explicarle o contenerlo; es bueno que el niño tenga límites, pero es mejor si esos limites son puestos con amor. Nuestra tarea más difícil como padres y educadores es, justamente, asumir y darnos cuenta que nuestros niños crecen, que tienen una naturaleza, una forma de ver el mundo particular y que nuestra  misión no es hacerlos a nuestra imagen y semejanza, sino hacerlos libres, independientes, maduros emocional y mentalmente. Nosotros somos los que regamos sus raíces y le damos alas… para que ellos  encuentren -progresivamente – el punto medio en el que la tierra y el cielo se unen y desde allí puedan crear un mundo más justo, limpio, solidario en el que prime el amor por sobre el odio.

Educar no es amaestrar, es guiar. Si quieren generar adultos rebeldes o sometidos: traten a los niños como extensiones suyas, no los escuchen no los dejen ser, díganles  todo lo que tienen que hacer, o no les digan nunca nada. Difícilmente le den a elegir o denles a elegir todo y sin mesura, no los hagan responsables por sus acciones, justifiquenlos o castigales por cualquier cosa que escape a su propio esquema de hacer, pensar o decir.

Ah, pero yo no quiero generar adultos rebeldes o sometidos, porque los extremos nunca traen cosas buenas… y en el debate entre lo que está bien y lo que está mal ,desde uno u otro lugar, se nos va la vida. Si estamos tan preocupados en reafirmarnos como personas, difícilmente nos importe el otro.

La incentivación de la pro actvidad, la autoestima, la responsabilidad, la creatividad puesta al servicio de las necesidades de otros, son algunas de las formas que tenemos como padres y maestros para generar un cambio en el mundo, un cambio que viene de la mano de la educación y de los niños… porque si queremos que los niños cambien el mundo, primero tenemos que cambiar nosotros, para poder darles las herramientas y el poder necesario para hacer y Ser.

En India, una escuela comprendió que los niños cuando son incentivados y valorados, toman la responsabilidad de su propia vida, se hacen cargo de si mismos y tienden a ayudar a otros. Un niño responsable es un niño con autoestima. Un niño con autoestima es el futuro de un adulto maduro y un ser humano feliz.

En una magnífica presentación de Kiran Bir Sethi, acerca del proyecto «I Can», podemos comprender la importancia que adquiere una institución educativa como generadora de proyectos comunitarios centrados en el aspecto educativo. Los niños de Riverside School han comprendido la importancia de responsabilizarse por sus acciones y comienzan a hacerse cargo de los problemas de su comunidad, creando soluciones a los temas que les preocupan. Aquí tenemos el ejemplo concreto de cómo una pequeña chispa puede transformarse en un llama.

¿Nos contagiamos?

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