Lo que no observó Taneda Santôka: Biodiversidad invisible

By René Rodríguez
Esta entrada en el blog, al que he sido invitado para participar en esta particular celebración de su 10º aniversario, parte de uno de los Haiku de Taneda Santôka:
“Mirando al suelo
No hay mas que rocas.”
biodiversidad invisibleEsencialmente es un guiño a todo aquello que, como los Haiku, es pequeño pero enorme en su contenido. Tal vez en esa hermosa pequeñez, a la que nos invitó en su momento el economista E.F. Schumacher cuando escribió “Lo pequeño es hermoso”, también se encuentre “Tu remanso” y muchos de los contenidos participativos de la Web 2.0, los post, el microblog, etc.
El Haiku refleja un instante, un momento breve, una imagen percibida y el reflejo de ésta en el alma del autor.
Taneda Santôka transitaba por un camino, por un sendero a través de un paraje. Cualquiera de nosotros, si miramos al suelo en una circunstancia similar, lo que vemos son piedras.
Estoy seguro que la razón por la que decidimos transitar por ese camino o sendero era la de dirigirnos hacia algún sitio, la de pasear por un lugar en el que sentirnos arropados por los demás seres vivos con los que compartimos la Tierra (sólo así se entendería que nos entretuviéramos mirando al suelo).
Ese sentimiento se produce cuando podemos ofrecer a nuestros sentidos un estímulo perceptivo diferente al que habitualmente están expuestos en cualquiera de los ambientes urbanos de nuestras ciudades.
Todo eso que vemos o escuchamos no es todo lo que hay a nuestro alrededor. Y no porque no sea la hora adecuada o la estación del año más propicia, sino porque no podemos verlo a simple vista.
Esa parte de biodiversidad que a simple vista nos resulta invisible y que en términos de biomasa es inmensa, desempeña una función clave en el funcionamiento de los ecosistemas. Podemos aprender a verla si ampliamos nuestra mirada a cuanto se presente a nuestros sentidos.
Y ya que cuando miramos al suelo sólo vemos piedras… ¿qué tal si por un momento consideramos que ese suelo es a los vegetales lo que a los animales el tubo digestivo?
Jean Marie Roger, agrónomo francés que en su momento fue uno de los mayores especialistas en la fertilización natural de los campos de cultivo, planteó esta metáfora interesante para ayudar a cambiar la perspectiva respecto al suelo.
Un cambio que, en los años 70 del siglo XX, significaba poner en cuestión el planteamiento de la industria agro-química. Ésta justificaba la necesidad de inundar los terrenos agrícolas de toneladas y toneladas de abonos químicos que permitieran la “explotación” (el término ya delata la concepción predominante del medio ambiente) del campo y aumentar hasta el infinito su producción, que no la productividad o la riqueza natural del suelo, para acabar con las crisis y hambrunas que azotaban inmensas partes del planeta.
Esta concepción significaba pasar de ver el suelo como un objeto, sobre el que crecen y viven otros seres vivos, a considerarlo como el sustento de ellos. Y es que más allá de lo que nosotros o el propio Taneda veamos cuando nos entretenemos mirando al suelo, hay una riqueza de microorganismos sin los cuales ninguno de los seres “superiores” y más visibles para nosotros podrían existir. Simplemente, no habría quién realizara la transformación química de los nutrientes que necesitan las plantas para su crecimiento.
Función equivalente al fenómeno que se produce en el tubo digestivo de los animales, en el que se transformar los alimentos -digestión- para que el organismo pueda obtener de esa transformación cuanto necesita para su correcto funcionamiento.
Este planteamiento que en su tiempo resultó ser divergente en relación a las corrientes e intereses predominantes y que también en ese momento fue acogido por el creciente movimiento ecologista, hoy día no solo no se pone en cuestión como entonces sino que ya forma parte de los programas oficiales para la recuperación y conservación de la fertilidad del suelo.
No hace mucho, en el número 149 (mayo de 2009) de la Revista de Libros, Francisco García Olmedo, doctor ingeniero agrónomo, publicó el artículo “La biodiversidad invisible” en el que, algo más de treinta años después de lo que escribió Jean Marie Roger, nos da cuenta de cuestiones tan interesantes como la consideración del ser humano como un ecosistema, los malentendidos sobre la biodiversidad del suelo laborable o el protagonismo de lo invisible.
Desde luego, este último autor no es en modo alguno sospechoso de defender las actuales demandas del movimiento ecologista dada su posición favorable al cultivo de plantas transgénicas y tal vez es muy posible que deban pasar algunos años más hasta que se consolide una posición unánime en detrimento -o no- de su producción (que no olvidemos que, como en la revolución de los abonos químicos, también tiene detrás grupos de presión industriales), sin embargo sus aportaciones sobre la biodiversidad invisible son interesantes y avalan ciertas consideraciones y concepciones que, en otro tiempo fueron cuestionadas por contrarias la solución industrial en el cultivo de alimentos.
En cualquier caso, en nuestro ecosistema social todos los “bichos” desempeñamos nuestro papel, no dejemos de aprender y hacer nuestro lo mejor de cada uno.
Y ahora sal al jardín o al campo más cercano y mira al suelo. ¿A que ya no ves sólo piedras?, donde antes había materia inerte ves que el suelo es, casi, casí otro “ser vivo” al que cuidar como si de tu aparato digestivo se tratara.
Buen provecho.

documental sobre la vida en el suelo

(interesantísimo!)

Parte 1
Parte 2

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René Rodríguez

René (La bella Tierra) para 10 aniversario Tu Remanso

Después de varios años trabajando en el ámbito de la educación no formal, finalicé mi formación académica de Educación Social con la Universidad Complutense de Madrid.

Con el Instituto de Investigaciones Ecológicas realicé el curso “Master en Educación Ambiental”, curso reconocido de interés ambiental por la Junta de Andalucía. Éste vino a completar la formación que en este aspecto de la educación ya había recibido con anterioridad.

Desde 1995 trabajo para la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid (España), fecha en la que obtuve mi plaza en un centro de formación ambiental  perteneciente a la red de formación permanente del profesorado.

Lo podés encontrar y leer en

Su sitio, Su blog La bella Tierra”, en Twitter o contactarlo por Skype: renerodriguezg

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3 comentarios, y contando... → “Lo que no observó Taneda Santôka: Biodiversidad invisible”

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  2. […] de esta entrada participé en el décimo aniversario de “Tu remanso” publicando una entrada. Resultó del todo agradable la invitación que tan encantadoramente mehizo Cintia para participar […]

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