Cuando nace un bebé, nace una madre

Los hijos te cambian la vida: te llenan de amorLo/a  llevaste en la panza por nueve meses (un poco menos, un poco más), soñaste con el momento en que lo/la acunarías por primera vez en tus brazos; te preguntaste una y mil veces qué reacción tendrías al verlo/a salir: ansiedad, asombro, alegría, conmoción, tristeza, ternura, desconcierto. ¿A quién se parecería? ¿Cómo serían los primeros días?  ¿Cuándo diría mamá o papá? Si podrías manejar las situaciones que se te fueran presentando.

En las últimas semanas te agarró el ataque de ordenar tu casa, de limpiarla, de cambiar las cosas de lugar, de terminar de armarle el cuarto al bebé, de dejar en organizados todos los asuntos laborales… sin importar si estabas en fecha o te faltaba todavía, inconscientemente, vos sabías que el momento tan esperado estaba por llegar.

Y  llegó.

Fue algo abrumador. Si fue por parto natural (un poco adolorida) te ubicaste más rápido en tu nueva realidad; si fue por cesárea (igual te dolió, esto para las que eligen las innecesarias) te costó más concienciar que ya estaba afuera (en especial si te dormiste por la anestesia) y/o que esa era otra forma de parir igualmente válida (en especial si corría riesgo la vida de tu hijo/a).

Sea por parto natural o no, como madre tenés que elaborar la existencia de su hijo real, en contraposición del imaginario; la madre que sos, en contraposición de la que creías que ibas a ser; lo que te contaron, de lo que experimentás en carne propia.

Todos son aprendizajes. Lo que te modifica un esquema puede ser una frustración o una oportunidad; elegí siempre la segunda opción. Pensá que así como tu bebé aprende a tomar la teta, a sonreír, a ponerse el chupete solito; así  vas aprendiendo vos a dar la teta, a sentirte amada, a dejarlo crecer.

Todo es un enseñaje (enseñanza-aprendizaje) y es bueno que lo sepas aceptar. Ser madre no significa tener todas las respuestas ni mucho menos ser perfecta. Ser madre es saber contener, amar, acompañar, orientar. Nada más, ni nada menos. Nuestros hijos no reparan en cuán perfecto cocinamos, en que hermosas que nos vestimos o pintamos, si somos amas de casa o exitosas profesionales, si los llenamos de regalos  o sólo tienen un par de escarpines.  Ellos recepcionan el amor que les damos y lo feliz que  somos al dárselo, todo lo demás son especulaciones  nuestras.

Pensaste que era imposible sentir más amor del que sentías cuando lo/a viste por primera vez… pero cada día  que pasa lo/a amas más, como si el corazón te fuera a explotar.

Así es con todo, mamá, la vida te sorprende a cada paso, dejate llevar.

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5 comentarios, y contando... → “Cuando nace un bebé, nace una madre”

  1. Luisa Bengolea 6 años hace  

    Hola Cintiamuy lindas tus palabras , además de ciertas, la vida es un aprendizaje continuo, llena de sorpresas.
    Tengo un presentimiento ……..
    Un saludo Luisa

  2. Marce Mendez 6 años hace  

    Qué lindo leer tu post y sentirme identificada en cada palabra, en cada emocion…es que ser madre es un sentimiento y una vivencia universal!!!
    Gracias Cintia por compartir tan duclcemente las experiencias que nos unen como mujeres y mamás…

  3. sandra 6 años hace  

    Con que claridad podes transmitir la maravillosa vivencia de la maternidad….te mando un beso.
    Sandra.

  4. leticia juarez 6 años hace  

    jejeje es exactamente algo de lo mismo que senti, y creeme, tuvo mejor sentido mi vida ……… cuando me dice mamà.

  5. […] bebé te necesita sos lo más importante para él/ella. A los bebés  no le importa que seas perfecta, sino que les des amor… y eso mami sale naturalmente con solo mirarlo/a, acariciarlo/a y […]

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