¿El Ipad facilita el auto-aprendizaje?

showcase-ipadTengo una hija pequeña. Además de amorosa y sociable, Aimé es una nena inquieta. Le gusta curiosear, explorar, analizar… lo que más le llama la atención son las cosas de los adultos: los diarios, revistas y libros, las Mac, las cosas de la cocina, los teléfonos, los broches. Una de sus actividades favoritas, además de incursionar en el jardín, es desarmar la biblioteca: despacio saca los libros uno por uno, los hojea y los revisa con mucho interés… la diversión se acaba cuando mamá o papá descubren que la nena tiene intenciones de “comerse” el libro. Eso no Aimé, a jugar con tus juguetes… jajajaja.

El otro día estaba trabajando sobre un par de ideas en la ofi y Aimé  se aparece con un libro (mi amoooorrrr!!). El libro en cuestión era “La máquina de los niños” de Symour Papert. Una reliquia de 1995 que trata sobre “replantearse la educación en la era de los ordenadores”. Me dio curiosidad  de ver cómo se encaraba el tema en aquel entonces  y comencé a releerlo. Obviamente el libro tiene varios fragmentos que invitan a la revisión de nuestros paradigmas, pero yo me quedo con uno de ellos en particular, en el que relata cómo a partir de una experiencia personal  con una nena de 4 años surge una reflexión acerca de la construcción del conocimiento:

“(…) Jennifer se enteró que yo había crecido en África y me preguntó si sabía cómo duermen las jirafas. Quería saber dónde ponen la cabeza cuando descansan, ‘tienen el cuello tan largo’, me dijo. Le contesté con toda sinceridad que no lo sabía y le pregunté qué pensaba ella. Me expuso el problema haciendo un gesto de acomodar la cabeza sobre sus brazos cruzados: ‘mi perrita se acurruca y esconde la cabeza cuando duerme y yo también lo hago, pero ¡la cabeza de las jirafas está tan lejos!’ Seguí hablando con otros niños que se nos habían unido durante la conversación y recogí un número notable de buenas teorías. (…)”

“En esta conversación vemos las dos caras de la vida intelectual de los niños de esta edad: la coexistencia de una notable capacidad para elaborar explicaciones con el desamparo de una casi total dependencia de los adultos que les proporcionen la información necesaria para contrastar sus teorías o para devolverle el contacto con la realidad. (…)”

El autor plantea la hipótesis de una “máquina del saber” capaz de poner en manos de Jennifer “el poder de saber lo que otros saben”, explorando un mundo más rico que el de los libros impresos, utilizando el habla, el tacto, los gestos podría orientar la máquina hacia las materias de su interés. Según Papert la “máquina del saber no es más que una pequeña muestra de cómo los nuevos medios modificarán las relaciones de los niños con el conocimiento”.

Estamos en un mundo traspasado por la tecnología, donde el saber se construye a la par de la colaboración, donde la vista es el sentido más valorado, un mundo donde la estética del conocimiento es casi tan valiosa como su contenido. Lo vemos en la práctica,  los bebes adquieren conocimientos por exploración, siendo ellos los que realmente eligen a qué prestarle atención, qué es lo que desean investigar, determinando por sí mismos lo que piensan y lo que hacen en relación al mundo que los rodea. Lo tecnológico es parte de su elección -aunque en lo personal me gusta pensar en la armonía y el equilibrio existente entre lo artificial y lo natural, entre lo lúdico y lo experimental-, su mente funciona de manera compleja y es capaz de procesar información de una manera increíble.

Aquí tres ejemplos

Una nena de casi 6 meses, frente al Ipad

Otra nena de 2 años y medio  frente al Ipad (vía @dreig)

Y por último una nena de 2 años que con tanta tecnología, elige en un momento sus pegatinas de mariposas… papis, alentemos pero no forcemos el aprendizaje.

La mía no tiene un Ipad, sin embargo con sólo un 1 y 3 meses entiende perfectamente el mecanismo de un teclado y un mouse, sabe que el teléfono le sirve para comunicarse con sus abus (abuelos), que ciertos botones generan música en sus juguetes… pero también puede abrazar y dar besos, reirse porque sí y hacer morisquetas, “sabe” barrer y pasar el trapo,  sonrie cuando acuna a sus muñecos o mece a su prima más chiquita, entiende de pares y secuencias (primero se ponen las medias y después los zapatos; después de ponerse una manga, hay que ponerse la otra), sabe bajarse de la cama y treparse (donde sea! OMG!!); sabe sortear los obstáculos que se interponen para alcanzar un objetivo y tiene la suficiente habilidad como para retener ese objetivo en el tiempo y esperar que algunos “se descuiden” para poder finalmente cumplir su “misión”.  Aprendió a decir “no” con el dedo y entiende perfectamente lo que “está bien” y “lo que está mal”.  Como diría toda madre, mi hija es el ser más inteligente del planeta!! 😀 jajaja

Y esto lo cuento, además de para compartir la felicidad de sus logros y sus experiencias, para ayudarlosme  a comprender la capacidad ilimitada de conocer y aprender, la facilidad para concentrarse en una investigación (no importa que ahora sea sobre el mecanismo del broche de la ropa, el proceso es similar, sólo cambia cualitativamente) o la maravillosa forma de anticipar el mundo que la rodea. Lo que cuenta Papert me parece en parte magnífico! la posibilidad de que los niños tengan a su alcance todo el conocimiento que estén necesitando a medida que van construyendo su mente. Y si bien el Ipad no es esa máquina, se le parece.

Todos los que me conocen saben que amo las Mac, que son mis amigas tecnológicas más fieles, y este nuevo adminículo que salió a la venta, el descapotable de la informática, al decir de Varsavsky, me parece muy útil para este propósito. Para algunos puede sonar bastante polémico, pero la capacidad de interacción que poseen este tipo de tecnologías es superior -en un aspecto, claro!- a la de los libros.

Pero no se me malinterprete, bajo ningún punto de vista estoy diciendo que haya que modificar la cultura del libro  (los amo! y creo que el vinculo que se entabla con ellos es más fuerte ) mucho menos que prescindir del profesor o el padre a la hora de acompañar en la apropiación del conocimiento (fijense que en los tres videos  que vimos anteriormente la intervención paterna reorienta o ayuda a la continuidad del aprendizaje).  Trato siempre de sortear la cultura maniqueísta del todo o nada; lo que digo es que se están desarrollando herramientas muy valiosas y hay que estar informados acerca de sus usos y sus abusos. Yo soy de esas personas que cree en el balance saludable de la vida: inteligencia-emoción, artificialidad-naturaleza, juego-estudio, construcción de conocimiento-construcción de vínculos, identidad-sociabilidad. Teniendo estos principios claros, creo que se puede aprovechar mejor de los avances tecnológicos sin caer en los ya clásicos apocalípticos o integrados.

Se las dejo picando.

Decires de aquí y de allí

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