¿Héroes eran los de antes?

Qué es ser un héroe

En el fondo soy una romántica incurable, así que es lógico que la palabra “héroe” despierte en mí ideas de príncipes encantados y castillos. Seguramente no soy la única que tiene esta “tara”, pero en honor a la verdad los héroes son hombres y mujeres que demostraron y demuestran que la humanidad es algo que se construye cada día.

Si hay algo que aprendí desde chiquita es que no nos tenemos que quedar con la primera impresión o el primer pensamiento;  mi papá me enseñó a recurrir al  diccionario; aunque ya no a los cuatro tomos del arcaico pero sabio Sopena, sino al “Pequeño Larousse Ilustrado”… costos de abandonar el hogar paterno en busca de aprendizajes e  independencia.

Así que, según el Larousse:

HÉROE : Es el nombre dado por los griegos a los semidioses o a los grandes hombres divinizados// el que se distingue por sus cualidades o acciones extraordinarias, particularmente en la guerra//

No me conformé con esa definición, y  me zambullí en el ciberespacio en busca de sentidos:

Googleando encontré algunas  referencias: San Martín y todos los próceres de la independencia latinoamericana, El Dalai Lama, Superhéroes de historietas (los que se les ocurra y otros también), el Che Guevara, héroes de guerras, grupos de rock mexicanos, emprendimientos empresariales…

Mientras buscaba información me puse a chatear con mis amigos, que por la hora no eran muchos y encima estaban en horario de trabajo, así que no nos pudimos explayar mucho en el tema. Ante la pregunta: ¿qué te sugiere la palabra héroe?

Las contestaciones fueron las siguientes:

  • Superman o el hombre araña
  • Un hombre atlético rubio montado en un caballo con una lanza de gladiador en la mano, atacando!
  • Maradona, por la película “héroes” del ’86
  • no me identifico con esa palabra
  • San Martín
  • Alguien digno de admirar
  • Mi papá
  • No me hinches, hablemos de cosas más copadas
  • Una persona que se juega por lo que sueña
  • Los que combatieron en Malvinas

La comprensión del héroe en el siglo XIX, es muy distinta a la que, por ejemplo, se tenía en la época de Homero (salvedad aparte, hablo del griego… no del  Simpson), quien con su Iliada y su Odisea,  logró rescatar el espíritu heroico reinante en Grecia. Así,  el ideal educativo griego fue la imitacion del héroe. Los héroes homericos no eran soldadotes brutos, en cierto sentido eran ya caballeros. Entre la sabiduría homerica encontramos: cortesía, cómo conducirse en el mundo, cómo reaccionar frente a circunstancias imprevistas, cómo comportarse y cómo hablar. El doble ideal de caballero perfecto era ser a la vez orador y guerrero.

El héroe es aquel que se comporta de una manera extraordinaria en un momento extraordinario… quizás se podría sintetizar de esta forma: es un ser que ante una situación límite tiene la suficiente entereza de espíritu -si se quiere- para encontrar una salida digna.

Quién no recuerda las frases de Leonidas a sus soldados? Cuando al mando de 300 hombres se propuso defender el paso de las Termópilas de los persas, que eran como 2000.

“General, le habría dicho un soldado, las huestes enemigas avanzan” a lo que Leónidas replico: Porque mejor no dices que nosotros nos acercamos a enemigo?

“General, las flechas de los persas son tantas que ocultan la luz del sol”

Mejor -habría dicho Leónidas-  así pelearemos a la sombra…

Pero…

Como afirmaba Humberto Eco -semiologo italiano y pensador contemporáneo más conocido por su obra “El nombre de la rosa”- en su libro: “5 escritos morales” publicado en 1997;

“El mundo mira hoy la guerra con ojos diferentes de aquellos con los que podía mirarla a principios de siglo, y si alguien hablara hoy de la belleza de la guerra como la única higiene del mundo , no entraría en la historia de la literatura, sino en la de la psiquiatría.”

Entonces ¿Se acabaron los héroes si ya no hay territorio que conquistar, o defender?

La guerra se desarrolla en ámbitos distintos: tecnología, economía, manejo y control de la información… el sentido de conquista ha cambiado. El poderoso no es el que tiene tierras, sino aquel que maneja y controla la información económica, tecnológica…

Y parte del mundo ha caído en cierta apatía, en cierta inercia y superficialidad. Debe ser esto de la cultura de la posmodernidad: el hombre light, el homo-videns, la cultura de la imagen, la rapidez, el no compromiso, el descreimiento, la desconfianza, el individualismo, el vacío … sí, seguro que es eso, estamos experimentando una gran paradoja y es que en la era de las comunicaciones nos encontramos frente a la incomunicación absoluta.

La familia reunida frente al televisor, juntos pero incomunicados participando de la comunicación de otros ajenos, escuchando a otros que no son ellos. Hablando con celulares, uno al lado del otro, pero con gente distinta; tomando un café  juntos mientras cada uno navega por internet  con  su notebook, o  mandando un DM al marido que está en el otro cuarto, para ver si se le antoja un mate (:-P acá me anoto yo… este…) .

Se ha comentado que ya no hay héroes. O, lo que es quizás más triste, existen débiles imágenes que generan adeptos incondicionales, modelos de papel, unidimensionales… fenómenos de masa, que generan atracción. Maradona,  Rodrigo. Fenómenos que nos anuncian que la gente necesita desesperadamente alguien que imitar, que seguir… aunque sea por los motivos equivocados.

Es que, como en los cuentos de hadas pretendemos que los héroes vengan cabalgando hacia nosotros, con su capa y su espada, prestos a defendernos y a demostrar que son valientes y arrojados. Y de pronto se nos presenta la imagen de un hombre escuálido, semi desnudo caminando con el Bhagavad Gita en la mano…  y nos cuesta comprender que sea un héroe, si ni siquiera alza los puños porque predica la no violencia. Y sí, Gandhi es un héroe, aunque no tenga nada que ver con la imagen atlética y gallarda con las que relacionamos a los héroes.

Un día, ordenando la biblioteca de Plenitud (sí, acá a nadie se le caen los anillos 🙂 ) se me antojó llevarme algún libro para leer el fin de semana… estaba cansada de la historia, de la educación, de la filosofía.. quería algo simple. De pronto un lomo delgado y semidestruido me llamó la atención: “Héroes ignorados” ¿Quiénes serían? me pregunté,  y enseguida lo saque del letargo que lo embargaba. Tambien enseguida me sonreí, el titulo completo era: “Héroes ignorados, siembra y dolor en la escuela campesina.” Era obvio que no podía librarme de la educación, jajajaja. Y luego en la presentación: año 1899. Segunda presidencia del Gral. Julio Argentino Roca… bueno,  estaba bien obvio que tampoco me libraría de la historia y algo me decía que dentro de ese pequeño libro estaba contenida una gran filosofía.

Educar con el ejemplo y a pesar de todo

Son historias de maestros y maestras de nuestra argentina del s. XIX y principios del XX, llenas de emoción y heroicidad. Ahí comprendí por qué Pascal afirmaba:

“La virtud no debe medirse por los esfuerzos, sino por las obras cotidianas”

Las proezas de la insignificancia, la voluntad puesta en alcanzar una meta muy distinta a cualquier ambición personal o egoísta, la voluntad puesta al servicio del semejante llevada por el profundo amor al ser humano.

Educar, mis queridos amigos dista mucho de enseñar, de adiestrar o amaestrar… educar implica la formación integral del ser humano a pesar de sus diferencias e incluso a partir de ellas. Formar a seres humanos felices, conscientes, humanos… porque la humanidad es una chispa que cada uno de nosotros debe avivar cada día. Ser hombre o mujer no es algo que viene incorporado con el hecho de ser macho o hembra, es algo que se construye, es algo a lo que se llega.

Educar implica trascender y trascenderse. Va más allá de la incorporación de datos, conceptos, hechos, o procedimientos correctos, debe abarcar el aspecto actitudinal del ser humano. La reflexión, la solidaridad, el diálogo, la complementación… son parte fundamental en el acto de educar y educarse.

Por eso las historias de estos maestros argentinos, perdidas en las memorias de la patria, creo que merecen ser rescatadas… como un ejemplo a seguir, como un modelo de entereza frente a la adversidad. Como un emblema de todos aquellos que realizan actos heroicos pero no son reconocidos debido a su cotidianidad, y porque además ellos mismos no creen merecer tamaña categoría: “cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo mismo” es una frase muy escuchada. Y es que los héroes son humildes… y realizan la acción porque se ven compelidos a hacerla, por deber, por amor… nunca por gloria personal o buscando otros fines más allá del ser humano. Porque en ese caso dejarían de ser héroes para convertirse en oportunistas, especuladores.

Después de haber leído estas historias de vida, me pregunté: cuántos habitantes tiene Argentina, o el mundo… y qué pocos tuvieron la oportunidad de conocer estas historias. Poniendo en práctica ese conocimiento que dice que todo individuo si se lo propone puede ser vehículo para el conocimiento surgió la necesidad de difundirlas, de darlas a conocer, de sembrar las semillas de la gratitud, la grandeza, el sacrificio. Así surgió este artículo: como necesidad y como homenaje.

Algunos dirán que es poca cosa recordar a algunos maestros desconocidos pero, queridos amig@s, estos seres maravillosos que dieron su vida a la educación son solo algunos de los miles y quizás millones de seres sin rostro que día a día realizan proezas extraordinarias en pos de sus sueños y convicciones. Al recordar a estos maestros estamos recordando a todos ellos, estamos aprendiendo a ser agradecidos y a comprender el verdadero valor de las palabras y las acciones.

Al recordarlos, nos inspiramos. Comprendemos que siguen existiendo estas historias en todos los rincones del mundo. Comprendemos que quizás ser héroe hoy, en pleno siglo XXI, sigue siendo en esencia lo mismo que hace siglos:

Un ser que se comporta de manera extraordinaria, en un momento extraordinario.

Hoy me gustaría compartir con ustedes algunas de las historias de estos  generadores de ideas y proezas. Una pena que ya no se editen más estos libros, a continuación les hago una síntesis casi biográfica.

Vicente Calderón

El primer profesor normal que llevó las letras al sur de Argentina. Más precisamente a Chubut. Allí desde 1865 un grupo de esforzados galeses cultivan la tierra conservando sus costumbres, su lengua, su religión. Aquel paño azul y blanco no es más que un lienzo.

En 1899 el Consejo Nacional de Educación resuelve designar los primeros profesores normales argentinos que irán hacia aquellos parajes a realizar la “siembra del alfabeto y el patriotismo”

Cuenta Tamburini que Calderón tiene 20 años, es alto, fornido y morocho. Un hombre se frases cortas y silencios largos.

El 25 de febrero de 1899 llega a Pto Madryn.

El 1 de marzo de 1899 (tres días después) se inaugura la 1º escuela, la nº 34 Vicente Calderón es su director. Se queda 6 años en Gaiman.

En 1905 se aleja con la misión de fundar otra escuela. Cabalga solitario los 750 km que separa el mar de la cordillera. El viaje había durado un mes y 4 días. Escribía Calderón: “Pero no todo era llegar y proponerse fundar una escuela. No había ni la más remota posibilidad de contar con un local adecuado a tales fines, pues la población no disponía siquiera de un rancho que pudiera cederme. Pero mi entusiasmo era superior a las dificultades y de inmediato reuní a los vecinos, a quienes expuse con sencillas palabras mis propósitos y la necesidad de que ellos cooperaran en el éxito de los mismos. Mi llamado encontró eco. A los dos meses, el 25 de diciembre había logrado reunir por contribución de los pobladores todo el material necesario para la erección del local.”

El 25 de mayo de 1906 queda inaugurada la escuela. Las clases comienzan el 1º de septiembre.

Problemas limítrofes con Chile. Laudo de Eduardo VII de Inglaterra a favor de Argentina. Llega una compañía extranjera y se instala en la zona del litigio reciente. Llega al pueblo el maestro.

El maestro se percata que aquella compañía tenía otros intereses. Escribe una carta al Dr. Julio Lezama, gobernador del territorio. Lezama viaja a Cholila. La compañía es poderosa. Compra voluntades. Gobernante y maestro han luchado desde hace meses sin encontrar respuestas. De pronto la noticia estalla “El PEN termina de anular todas las ventas de tierra realizadas a favor de la compañía”. La compañía se va para siempre. Pero quedan rencores y amenazas.

Es invierno. Las clases están por terminar. Calderón se dirige a su rancho. Por la puerta ingresan dos figuras de robusto porte. Toman unos mates y hablan de bueyes perdidos. De pronto uno de ellos se levanta con la escusa de ir a buscar un asado. Una vez fuera del rancho, por una de las grietas de la pared le dispara. El maestro cae desangrándose. Los dos hombres lo arrastran hacia afuera pero abandonan el cuerpo a pocos metros debido al peso.

A 60 km al sur de Cholila se corre la noticia: por el camino de la cortada, tumbado sobre el lomo y asido fuertemente al cuello de un caballo en pelo, viene un hombre agonizante o muerto. En la villa no hay ni un solo medico. Y el maestro está muy mal herido. Pero la luz siempre protege al que da la chispa, en ese instante llega al pueblo Hércules Mussachio, un médico italiano itinerante al servicio de la gobernación.

Vicente Calderón, se había salvado de la muerte. Vio pasar a los criminales engrillados camino a los calabozos de Usuahia.

En Nahuel Pan (Chubut), funda su tercera escuela: La escuela indígena de Nahuel Pan. La escuela sirve de puente entre ambas culturas. Su acción en este nuevo escenario resulta muy interesante. Fue su confesor, su consejero y su amigo. Lo llaman “el cacique Calderón”.

4 años después regresa a Cholila. Sigue enseñando allí hasta que es designado Inspector de las escuelas de la Seccional 10º con asiento en Esquel.

Vicente Calderón creó 30 escuelas.

Antonio Ramón Fernández

Corría 1923. Recién llegado de la ciudad un joven de reducida estatura cabalgaba junto a otro hombre alto de campo rumbo a la selva chaqueña. El joven no dejaba de preguntar. En un paso pantanoso el caballo corcovea y lanza a su jinete hacia el lodo negro y denso. Sin una palabra de protesta, sin el menor gesto de impaciencia, Antonio Fernández vuelve a montar su caballo y prosigue la marcha.

Escuela nº 72 Cuatro árboles: al llegar al pueblo se encontró con una sorpresa, la escuela para que había sido designado director interino carecía de todo… hasta de local!!

Recorre el vecindario y al término de una semana alquila una modesta vivienda con su propio dinero. Erige un mástil al frente, blanquea paredes, empareja pisos, improvisa armarios, bancos y de inmediato inaugura la escuela.

Al cabo de 6 meses traslada la escuelita a un local propio que dona al Consejo. Ha invertido todo su dinero en ella.

Por problemas de salud debe retornar a su antigua escuela la nº 58 en Presidencia de la Plaza.

Escuela nº 64 La chiquita: un rancho destartalado oficia de escuela. Construyó un nuevo local nuevamente con sus ahorros. Creó una escuela nocturna que reunía a adolescentes y adultos.

Van surgiendo el jardín que pone una nota de colorido, parque con árboles de la región y algunos exóticos, la chacra escolar y el patio de juego.

Pronto se convierte en consejero, amigo, mediador, padrino, padre…

Antonio se enamora y se casa con una colega Emma Santía.

En la Chiquita, Fernández formó su hogar: nacieron sus hijos.

El consejo Nacional decide crear una escuela en el Ensanche sur de Presidencia Roque Saenz Peña, debido a su crecimiento extraordinario. Se nombra a Santiago Lesca director del nuevo establecimiento, pero en 1940 es ascendido a inspector y Fernández pasa a ocupar la dirección vacante.

Asume sus funciones en octubre de 1940. Faltando 45 días para la finalización del ciclo escolar. Solicita fondos para la ampliación del local pero recibe solo 5000 pesos.

Trata el asunto de la reforma con la intendencia, la sociedad cooperadora, con el vecindario.

De la escuela original deja los cimientos, muchos lo creían loco. Pero al dar comienzo el nuevo ciclo escolar el edificio estaba terminado.

El parque el jardín, la huerta, el gimnasio… y luego: la sala de primeros auxilios, el gallinero, el salón comedor, el equipo de música con parlantes para amenizar los recreos, la biblioteca.

Sin embargo y en tiempos de creciente nacionalismo … Fernández ofrecía un blanco propicio: era español. No importaba que hubiera llegado a Argentina a los 6 años y que se hubiera recibido de profesor en la Escuela Nacional de Profesores de Corrientes. Fernández era español y amigo de los humildes, tenía que ser comunista.

Se le practicó un sumario por comunista. El pueblo estaba indignado. Acepto el sumario con resignación y se defendió tan solo con sus obras.

El tramite fue lento. Cerrado el sumario se aguardaba con impaciencia el resultado. El interventor del Consejo – Pedro Gully-desestimó la denuncia.

Desplazado Gully de su cargo comenzaron a llover las exoneraciones y las cesantías. Cuenta Tamburini que fue él el encargado de darle la noticia a Fernández. El maestro mantuvo la entereza y le pidió un favor: que la comunicación oficial llegara después del 25 de mayo, ese día quería desfilar por ultima vez frente a su escuelita.

El 26 llego la comunicación y abandonó el colegio. Todo el pueblo se irguió en defensa al maestro

Fernández fuera de la nomina del personal, sin sueldo siguió concurriendo a la escuela todos los días durante meses hasta que la justicia lo repuso en el puesto. Era el 1º de agosto de 1944.

¿Por qué son héroes? porque son los sujetos que han encendido la chispa mental en esos sin rostros, con esperanza, con idealismo, con ilusión y con amor. Son héroes porque pudieron trascender utilizando la educación como camino, sorteando las barreras de la ignorancia, del no se puede.

Son héroes porque educaron y entendieron que el poder, el auténtico poder lo tiene la pluma y la palabra.

Estas historias, tan simples y a la vez tan extraordinarias, nos hablan de la grandeza y del poder de voluntad que poseen todos los seres humanos que tienen un propósito y persiguen un sueño. No se necesita verter sangre para ser un héroe, no se necesita comprarse una lanza o un escudo. La lucha es con nosotros mismos, con nuestros egoísmos, nuestros odios, nuestros miedos y rencores. La lucha, no se libra en un campo de batalla, sino en nuestra propia conciencia.

Me quiero despedir de ustedes con un pensamiento de Cicerón:

“Cuando encuentres un hombre bueno, intenta imitarlo.
Cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo.”

Decires de aquí y de allí

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2 comentarios, y contando... → “¿Héroes eran los de antes?”

  1. Olga 7 años hace  

    Qué bello! Mi familia vivio en Roque Sáenz Peña muchos años, por trabajo de mi padre (era ferroviario y se jubiló allí). Concurrí a la escuela 166 “Antonio Ramón Fernández” durante 6 años y alcancé a conocer a doña Emma Santía, cuya casa aún hoy se encuentra frente a la escuela. Esa escuela es única en el país, creo. Tiene una configuración en sus aulas que la hace libre, clara, saludable. Hemos vivido bellos momentos allí, donde cosechamos los primeros amigos del barrio, algunos de los cuales aún nos encontramos en vacaciones, para compartir nuestras vivencias de adultos mayores (tenemos casi 60 años). Quiero recordar aquí a mis maestras: Elsa, Flora, Rosa, Nelly y también a la Sra. de Santía, que, donando horas de su tiempo, nos enseñaba el catecismo dentro de lamisma escuela. Teníamos naranjos plantados en todos los canteros del patio y una huerta que daba a la calle lateral. Eran tiempos en que todos cuidaban la escuela como un tesoro!

  2. Cintia Vanesa Días 7 años hace  

    Olga!! Que hermosos tiempos y que visión que tenían entonces!!! Un gran abrazo en el alma a aquellas maestras que dejaron en tantos niños los recuerdo de un tiempo de contención y amor. Gracias por compartir tus recuerdos con nosotros 😀

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