Teoría y práctica docente: un abismo ¿insondable?

abismo entre teoría y práctica educativaContinuando con el artículo “Cómo se hace la tarea en la web 2.0” reflexiono sobre el abismo entre la teoría y la práctica docente. Concuerdo con @danielkaar y su comentario en ese post, a veces siento que el mundo avanza por el siglo XXI y muchos docentes se quedan varados (por desidia, los menos;  por falta de recursos o tiempo, los más) en el 1900. Como aquella vez que en una clase sobre recursos educativos trajeron un retroproyector y la profesora puso una filmina escrita a mano con una letra incomprensible. En estos casos la tecnología es innecesaria, hubiera preferido que usara el pizarrón.

Lo mismo ocurre con las presentaciones -más conocidas como “powerpoint”- que muchos usan como una especie de evidente “machete” y otros, directamente, como si fuera un telepronter. Nada más soporífero que un orador leyendo con voz monótona y de espalda a su público lo que a simple vista puedo leer yo misma. Sería más efectivo mandar el famoso powerpoint por mail y ahorrarnos la molestia del transporte o la caminata: en casa, mientras tomo unos mates, quizás pueda sacarle más provecho.

La razón de ser de las nuevas tecnologías es – justamente- pensar nuevas maneras, nuevas estrategias de acercamiento al conocimiento. De la forma en que la usan algunos, son un desperdicio y hasta un grotesco. Yo, en lo personal y salvo casos puntuales, prefiero la frescura del “expositivo-dialogado”, me permite mayor flexibilidad y siempre me da la posibilidad de abrirme al emergente. Desenrollar la clase despacito, sin urgencias de llegar al final que pensé desde casa… y hasta permitirme cambiarla por completo de acuerdo al impacto que las palabras van generando en las cabezas de quienes nos encontramos en ese gratificante instante de enseñaje.

Entiéndase: amo a las nuevas tecnologías, y porque las amo trato de darles el lugar que se merecen, sin intentar desmerecerlas, ni engrandecerlas… un circulo, por más que lo machaquemos nunca va a ser un cuadrado. Las TICs están allí, al alcance de nuestras manos, pero no por ello debemos abusar de ellas.

No alcanza con darle a los docentes algun cursito de cómo armar su propio blog, no sirve invertir fortunas en informatizar las aulas sin invertir en lo que realmente importa: el factor humano. Capacitar al docente en un pensamiento divergente, tecnológico e hipertextual, ayudarlo a revalorarse como sujeto co-constructor de su propia realidad, comprender sus miedos y ansiedades. Tomarse el tiempo y la paciencia de recorrer con ellos ese laborioso camino del cambio de paradigma; contenerlos, guiarlos, escucharlos. Parece que se olvidan de todo esto a la hora de elaborar políticas educativas. El docente termina siendo el culpable del fracaso escolar, del fracaso pedagógico y de la inexistencia de una coherencia institucional… digo yo: qué es el docente ¿un robot al que le cambian de programa y sale andando? ¿Un ente sin alma, sin cuerpo y sin emociones?

Creo que se depositan demasiadas expectativas, demasiada carga en unos hombros que, después de todo, siguen siendo humanos. Que usemos máquinas no significa que tengamos que convertirnos en ellas. Ser y tener – Usar y existir, no deberían ser verbos intercambiables.

Me parece genial que se incorporen las nuevas tecnologías en las aulas y en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero para que esta experiencia sea gratificante y enriquecedora deberíamos primero capacitar a los docentes, no sólo en esta nueva forma de aproximarse al conocimiento, sino y fundamentalmente, en una manera eficiente de encontrar contención y apoyo frente a sus propias realidades escolares.

Para seguir reflexionando

Pizarra con tizas en la era de internet

¿Estamos preparados para la escuela digital?

Papá yo te explico

Decires de aquí y de allí

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