Ayer la acompañé a mamá a mi peluquería.
No se si aprovechando el aire acondicionado, lo sospechosamente tranquilo del lugar (siempre es una locura de gente), que con tanto calor siempre lo llevo atado o simplemente por una locura pasajera de la cual me arrepentiré en el próximo cambio de luna… yo también me corté el pelo, y aproveché para cambiarme el look.
Le dije: “Luis, quiero un cambio y me animo” (muchas veces se quejó que las clientas piden un cambio, pero después no se animan al resultado… ) , me explicó muchas cosas que no entendí (a esa altura tenía baja el azúcar de tanto esperar) a lo cual dije “sí, dale”.
El resultado: cambio completo de look y compromiso de dedicarle 5 minutos a mi pelo… mmmhhh ya me veo en mayo, enloquecida de responsabilidades, levantándome a las 5 y media para que me quede bien el corte… estoy loca! y bue… allí está la autofoto para que vean los resultados (la saco de costado porque tengo brazo corto, de frente y tan de cerca… ufff, remedio contra el mal comportamiento).
Mi marido me miró con resquemor cuando llego a la noche, pero después se entusiasmó con la idea (a ustedes mujeres casadas: cambiar es bueno para el matrimonio! jajaja) Descubrimos que el corte tiene una onda Carla Bruni (el corte dije!!!!!!! no se rían) así que ligué frases del estilo ” mon amour, je t’aime. Tu as une femme formidable”
No está mal eh!?
Renovarse es vivir… y hace bien.
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