La envidia es algo bastante molesto. Primero porque genera competencia y la competencia es algo estresante, después porque se generan fricciones innecesarias y por último porque si todos fueran como a los que envidian… el mundo sería como un gran espejo, y los espejos son bastante horrorosos (sino pregúntenle a JL Borges)
El/la envidiador/a es un/a espécimen frecuente, pero extraño/a.
¿Qué les hace querer ser, hacer o tener algo que el otro es, hace o tiene?
¿Qué les impide ser, hacer o tener? … ¿Por qué no usan esa misma energía de envidiar en algo constructivo para su propia vida y para la del prójimo?
¿Por qué en lugar de agredir a aquello que envidian, no se preocupan en amarse a sí mismos tal y como son? Por eso sostengo que el envidiador debería empezar a mirarse un poco más a sí mismo y menos al que ha elegido poner al frente.
Desarrollar su autoestima y ser menos inmaduro.
He dicho!
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