Contrato docente: cuando lo público restringe lo privado

Corría el año 1923, la división del radicalismo se va haciendo inevitable. Este año se sanciona la ley que extiende los beneficios de la jubilación a los empleados del comercio y la industria, y a los periodistas y los gráficos. Además, se promulga la ley que combate a los trusts, la que controla el comercio de carnes y la que obliga a pagar salarios en moneda nacional, para evitar los vales, comunes en el interior.

Este año se inaugura el Museo de Luján y en Buenos Aires desarrolla una gran gestión el intendente Carlos Noel. Entre las obras de esta gestión figuran la finalización del paseo de la Costanera Sur, la construcción de hornos para la incineración de basura y la compra de la finca de Lezica para hacer el parque Rivadavia. Noel también deja asfaltadas muchas calles de la ciudad. Ese verano es terrible, con temperaturas superiores a los 40 grados.

El país se conmueve con dos hechos. Uno, el asesinato del coronel Héctor Varela, responsable de la represión de obreros en la Patagonia, asesinado por un anarquista alemán, Kurt Wilkens, quien arroja una bomba. Wilkens es muerto en la cárcel por Pérez Millán Temperley, un militante de organizaciones de derecha. Al poco tiempo éste también es asesinado. El otro suceso espectacular es la fuga de 14 presos de la Penitenciaría Nacional. Los presos consiguen escapar por un túnel.

Hubo varias hazañas deportivas. Lilian Harrison establece un récord mundial de natación. Pedro Candiotti, el “Tiburón de Quillá”, logra permanecer en las aguas del río Paraná durante 26 horas. Enrique Tiraboschi cruza a nado el Canal de la Mancha. Y, de la misma manera, Juan Garramendy atraviesa el Río de la Plata en 24 horas y 19 minutos. En tanto, River inaugura su estadio en un barrio muy lejano al de sus orígenes: Alvear y Tagle.

Una voz femenina aparece en el escenario teatral: Azucena Maizani comienza una larga y exitosa trayectoria.

Debuta en el teatro Nacional cantando Padre Nuestro en el sainete de Alberto Vaccarezza. Carlos Gardel y José Razzano parten hacia Europa.

Llega al país el filósofo español José Ortega y Gasset, que es rodeado por admiradores, entre los que se destaca Victoria Ocampo. En Liverpool, muere el ex canciller y escritor Estanislao Zeballos y en Buenos Aires, el estadista Joaquín V. González.

Es un año abundante en nuevos libros que tienen rápido eco en el público: Fervor de Buenos Aires, de Jorge Luis Borges, recién llegado de España y que trae novedades del ultraísmo; El grillo, de Conrado Nalé Roxlo; La que no perdonó, de Hugo Wast e Historia de arrabal, de Manuel Gálvez. Ricardo Rojas recibe el Gran Premio Nacional de literatura por su Historia de la literatura argentina.

Cuando leí un artículo (sobre el contrato que firmaban las maestra en 1923) de la revista “Abogados” Nº 97 que mi marido tan gentilmente me hiciera llegar, me dio curiosidad por saber qué pasaba en el país durante ese año. Al parecer el que citamos a continuación era el contrato que las maestras debían firmar al ingresar a la función pública. Un contrato de origen estadounidense  -según algunos- o español -según otros-. Lo que no me quedó del todo claro es si aquí se aplicó (si algún erudito/a lector/a gusta compartir conocimientos, agradecida!).

Lo que queda en evidencia es la intromisión a la vida privada de las maestras, ya que el contrato poco refiere a sus tareas docentes y mucho a su conducta personal e higiene. Claramente se buscaba un perfil de virgen inmaculada, un culto a la corrección (puritana), un ejemplo para las “futuras generaciones”. Alguien que llevaba una vida así no podía ser más que admirado, ya que era capaz de renunciar a su vida misma en pos de su vocación.

Salvando las distancias, las costumbres y los extremismos, hoy hace falta un poco de ejemplo en la conducta, no sólo de los docentes, sino de todos los actores de la sociedad.

Este es el contrato que firmaban las maestras en 1923:

“Este es un acuerdo entre la señorita ……………………………….. maestra, y el Consejo de Educación y la Escuela ……………………………………………. por la cual la señorita…………………………………….. acuerda impartir clases por un periodo de ocho meses a partir del ………………… de 1923.

La señorita acuerda:

1º No casarse. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2º No andar en compañía de hombres.

3 º Estar en su casa entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana, a menos que sea para atender una función escolar.

4º No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad.

5º No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin el permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6º No fumar cigarrillos. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7º No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra bebiendo.

8º No viajar en ningún coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.

9º No vestir ropas de colores brillantes.

10º No teñirse el pelo.

11º Usar al menos dos enaguas.

12º No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13º Mantener limpia el aula:

a) Barrer el suelo del aula al menos una vez al día

b) Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente y jabón.

c) Encender el fuego a las siete, de modo que la habitación está caliente a las ocho cuando lleguen los niños.

d) Limpiar las pizarra una vez al día.

14º No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.

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Las referencias históricas se las agradecemos a Historia del país

Decires de aquí y de allí

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