Derecho a la educación

Una responsabilidad compartida ¿mucho, poquito o nada?*

por: Cintia Vanesa Días

Derecho a la educación… sí, pero en qué sentido?“Atrévete a saber!” (“Sapere aude!”) fue la divisa de la ilustración, oponiéndose al orden teocrático establecido en el campo de las ideas e instaurando “oficialmente” el enciclopedismo. No obstante el saber de una minoría no bastaba, era necesaria la concreción de un soporte ideológico. Si el orden aristocrático y el despotismo monárquico lo depositó en la iglesia; el nuevo orden debería tenerlo en la escuela.

Montaigne había dicho en su tiempo “formar cabezas bien hechas, no cabezas bien llenas”. Sí, la ilustración quiso una educación no dogmática sino crítica, no encaminada a instalar las verdades de turno sino a preparar al individuo para buscarla por sí mismo, o al menos elegir entre sus distintas versiones.

La educación se había convertido, entonces, en la llave del progreso de la humanidad; en una especie de receta mágica que terminaría con todos los males: el despotismo, la opresión, la desigualdad entre los hombres, el oscurantismo, la superstición, la falta de libertad de pensamiento, la intolerancia. la “Declaración Universal de los derechos del hombre” fue, sin lugar a dudas, la expresión más acabada del pensamiento ilustrado. No obstante, el mensaje de la ilustración, que debería haber estado dirigido a hombres y mujeres, jóvenes y viejos, “blancos” y de “color”, pobres y ricos; excluyó a mujeres, pueblos no europeos y clases más desfavorecidas (1). El discurso ilustrado se dirigió aparentemente a toda la humanidad, pero su alcance no fue tan amplio.

Como podemos observar, ciertos discursos son recurrentes a lo largo de la historia, lo que varía son los contextos donde se desarrollan, la variabilidad en su aplicación real o no, las fuentes de poder donde se originan y el sentido último que se le pretende dar..

Con respecto a la administración de los servicios educativos -tema fundamental para el acceso efectivo al saber, más allá del teórico “derecho a la educación” – a lo largo de la historia hubo posturas encontradas: aquellas que pretendían posiciones monopólicas (estatalización) y las que que bregan por la privatización y la total descentralización de tales servicios (en organismos particulares, la iglesia, etc. Tendencia que se evidenció durante los gobiernos de facto, aquí en Argentina).

Ambas profundizan las diferencias.

La primera porque desde el poder que detenta el saber -como herramienta de dominación- generalmente se gesta y proyecta el futuro de cada clase. Esto nos recuerda lo narrado por A. Huxley en su libro “Un mundo feliz” (1932), esa filosa sátira de un mundo perfecto pero deshumanizado donde la ciencia y la tecnología se encuentran al servicio de los intereses del poder. un mundo en el que no existe la libertad pero la gente es “feliz” porque desde el inicio es determinada genéticamente a serlo y es adiestrada a tal fin. Hombres y mujeres predeterminados a trabajar, consumir, no amar a nadie mas que a sí mismo, no ser leal a nadie mas que al sistema. Dijo Huxley: “En el curso de la próxima generación, creo que los amos del mundo descubrirán que el condicionamiento infantil y la narcohipnosis son más eficaces , como instrumentos de gobierno que los garrotes y los calabozos, y que la avidez de poder puede satisfacerse tan cabalmente si mediante sugestión se hace que la gente ame su servidumbre como si a latigazos y puntapiés se le impone la obediencia” (La crítica es más profunda, incluso trata un tema bastante actual: la clonación de seres humanos y sus consecuencias éticas). La educación cuando se confunde con “adiestramiento” se transforma en medio de condicionamiento social y productivo . este es un tema sobre el cual se debería reflexionar. Todo monopolio absoluto lleva implícito un ejercicio de poder y dominación.

La segunda , porque al desentenderse el estado, la educación pasa a ser un asunto particular, resaltando las diferencias y acentuando la disgregación social. Quienes queden excluidos de las formas más complejas y poderosas del saber quedarán también al margen de todas las ventajas que en las sociedades modernas se asocian con este recurso. El que sabe más tiene mayores posibilidades de acercarse a su autorrealización.

La socialización del saber (saber conocer, hacer y ser) tiene potencialidades democratizantes. El Estado democrático debería tener un solo tipo de “monopolio” y este es la capacidad de viabilizar las decisiones tomadas en el seno de la sociedad; su rol de garante del derecho al saber es una de sus mayores responsabilidades.

Es obvio que quienes sufren el problema de la falta de equidad, son los sectores más desfavorecidos de la sociedad. los grupos carenciados, aquellos para quienes la escuela es un recurso importante en su estrategia de acceso al saber y a la cultura, no sólo tienen las mayores dificultades para incorporarse al sistema escolar y permanecer en él sino quela oferta que reciben está comúnmente empobrecida. A esta altura no hay dudas que el derecho a la educación está ligado a la variable CALIDAD.

Veamos, por ejemplo, el caso de los jardines maternales y de infantes. La oferta de estos servicios, por lo general de gestión privada, se concentra mayormente en sectores urbanos, en especial en zonas de nivel adquisitivo medio/alto. se ha comprobado que la estimulación temprana es un apoyo fundamental para el futuro desarrollo del niño, refuerza su capacidad de aprendizaje y es un lugar privilegiado para compensar ciertas “desventajas”.

Sobre este tema es necesario aclarar que existen posiciones encontradas, muchos investigadores rechazan la noción de desventaja cultural -de niños provenientes de clases populares- otros afirman que la escuela puede suscitar en dichos niños actitudes de menosprecio y desconfianza en sí mismos. A nuestro entender existe una desventaja en el orden del saber (3) , a menos que se sostenga la hipótesis de un saber fragmentado por clases, es decir, un saber propio de la clase dominante y otro propio de las clases populares. No es nuestra intención desmerecer los saberes particulares de los diversos contextos sociales, por el contrario, creemos que el saber debe circular libremente y retroalimentarse con las visiones que se tienen del mismo; sin embargo, debemos aclarar que no es algo que se transmite de “arriba hacia abajo” o de “abajo hacia arriba”, se construye en forma espiralada con los aportes de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad. Existe una desventaja cuando el saber se detenta y los recursos escasos vuelven injusta su distribución.

El sistema de distribución de los servicios educativos de nivel inicial resalta las diferencias, ya que la oferta es menor en los contextos que más lo requieren.

Cuidado !!! el asunto tampoco se reduce a la extensión de la oferta educativa. Desde la reforma se propicia una educación para la vida, la formación de ni los críticos y creativos, pero la urgencia se presenta en el área de recursos. Un niño que no se alimenta, que no está abrigado en invierno o no duerme bien porque tiene que trabajar para mantener a su familia, es un niño en inferioridad de condiciones: tiene hambre, frío, está cansado y tiene otros intereses durante las clases. La igualdad de oportunidades contemplada en el derecho a la educación debe tener en cuenta estos aspectos para que no se transforme en otro decálogo de buenas intenciones sin sustento real. Deben ponerse en marcha, necesariamente, políticas sociales complementarias que tengan en cuenta los factores que se ponen en juego a la hora de educar y educarse.

Educar, en educación formal, no debería reducirse a “dar a todos los mismos contenidos” -viejo mito que surge del concepto que generando situaciones institucionales idénticas, se promueve la igualdad de posibilidades- sino dar a todos las mismas oportunidades de realizarse como personas (físicas, emocionales, mentales, sociales y espirituales) a partir de sus necesidades concretas. Esto implica ofrecer diversas estrategias para acercar a los niños respuestas a sus inquietudes, sin estereotipos, discriminaciones o menoscabos. Recordemos que los niños, por lo general, tienden a actuar conforme a como son percibidos; ya es tiempo que dejemos de lado las “etiquetas”: el/la estudioso/a, el/la vago/a, el/la tonto/a, etc.

Para jugar el juego de la escuela no es necesario perder la identidad y convertirse en una cosa observable y medible. Ni uniformar diferencias disfrazándolas de igualdades (el guardapolvo blanco, el sistemático “dejar pasar” de grado a pesar de las dificultades que experimentan algunos niños y niñas) , ni “fabricarlas” o afirmarlas desde acciones y palabras discriminatorias (“educación para ricos”, “educación para pobres”, etc. , cuando se debería hablar de educación para el ser humano ) . Como dijo una vez un pensador español, la cuestión básica no es ser o no ser, sino creer o no creer … nosotros creemos que es posible respetar “diferencias” de pensamiento, sentimiento, necesidades; nosotros creemos que es posible la complementación antes que la competencia entre los seres humanos.

Otro de los temas que merece una reflexión es el del conocimiento/asistencialismo. No negaremos que en la escuela la función asistencial se ha convertido en primordial en muchas realidades sociales. Un alto grado de padres mandan a sus hijos al colegio porque es allí donde van a recibir la comida del día. Hemos conocido casos de directores de escuelas primarias que optaron por ofrecer la merienda al inicio de las tareas escolares: “si el chico tiene hambre no se puede concentrar”. La función asistencial de la escuela no se reduce al tema alimenticio -si bien es prioritario en muchos casos- también al afectivo, sanitario, de prevención, de contención familiar. Los maestros, celadores, ordenanzas, directores deben cumplir funciones de asistentes sociales, psicólogos, psicopedagogos … además de las funciones que le fueron asignadas desde su puesto de trabajo. Los trabajadores de la educación se han transformado en malabaristas e incluso en versiones argentinas de superman y mujer maravilla. Pero, los deseos, los anhelos, las frustraciones forman parte de nuestras vidas porque somos seres humanos, y es normal que así sea ya que nos desenvolvemos en un entorno real y no en una tira cómica.

La escuela debe cumplir funciones administrativas, asistenciales (porque no está ajena al contexto social), pero por sobre todo, debe estructurar la tarea sobre el eje de su función especifica, esto es, la pedagógico-didáctica. Por eso insistimos en la necesidad de políticas sociales complementarias de la labor de los trabajadores de la educación.

Debemos apartar aquellos análisis tecnocráticos, es imposible excluir del diagnóstico -muy a pesar de algunos- las condiciones económicas, sociales y políticas de la educación y cómo se expresan éstas en los mecanismos escolares. Es erróneo concebir la reforma desde fuera de la escuela y basarla en ciertos dispositivos -como pueden ser : la planificación por proyecto, nuevos contenidos, modificación de la estructura del sistema educativo, etc- de gran interés educativo pero sin poder para solucionar por sí mismos problemas de otra magnitud como los que estamos reseñando.

La educación como proceso permanente

“Noble cosa es, aun en un anciano, el aprender” Sófocles

Ahora bien, el universo educativo se expande, ya no se reduce a “lo escolar” (sistema formal) se abre a nuevas opciones igualmente valiosas: educación a distancia, instituciones que brindan educación no formal, MCS, TICs, Web 2.0… La educación permanente presenta una idea abarcativa y globalizante.

La propia palabra permanente hace referencia a un proceso que debe durar toda la vida e incluye todas las modalidades de enseñanza y todos los niveles educativos.

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1. Aquí algunos ejemplos: Kant : “el estudio trabajoso y la reflexión penosa, aunque una mujer fuese lejos en ello, borran los méritos de su sexo (…) La mujer , por tanto, no debe aprender ninguna geografía, del principio de razón suficiente o de las mónadas sólo sabrá lo indispensable para entender el chiste en las poesías humorísticas (…) Montesquieu: “No se concibe que Dios, un ser tan sapientísimo, haya puesto un alma en un cuerpo tan negro, y un alma buena, es aun más inconcebible en un cuerpo semejante (…) Es imposible suponer que tales seres sean hombres, porque si lo supusiéramos, deberíamos creer que nosotros no somos cristianos.” Voltaire: “todo está perdido cuando el pueblo se mezcla en la discusión” “instruir al criado y al zapatero es perder el tiempo”

3. Saber conocer, saber hacer, saber ser. Siempre que nos referimos a saber involucramos estos tres aspectos en el concepto.

Decires de aquí y de allí

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