El hechizo desaparece con el lavado

planchitaY bue, tenía que pasar… para seguir con el tema del pelo, y para ir cortándola.

¿No les pasa que van a la peluquería y salen hechas unas diosas, se miran en cuanta vidriera, espejo o reflejo encuentran por allí? ¿No se ligan un montón de piropos?

Sí, cortarse el pelo o ir a la peluquería puede ser una experiencia gratificante, veamos:

  • Te hacen unos masajitos en el cuero  cabelludo deliciosos, que te relajan un montón
  • Te enterás de los chismes de la farándula, a través de revistas que en tu perra vida se te ocurren comprar
  • Te dan cafecito o capuchino gratarola
  • Tenés aire acondicionado y música funcional
  • El/la peluquero/a trata de entender lo que querés poniéndote tanta o más atención que si se tratara de la fórmula para desarmar una ojiva nuclear.
  • Te ponen productos carísimos, que aunque los compres nunca dan el mismo resultado.
  • Usan 2 secadores y como mil cepillos distintos demostrando una destreza que uno desearía alcanzar algún día.

La magia dura 1 o 2  días… hasta que se comete el sacrilegio de lavarse el pelo una misma.

Lo digo y lo afirmo: yo los observo detenidamente, trato de repetir paso por paso… pero no hay caso, mi vida es una historia de fracaso tras fracaso capilar.

Desde el lavado: que demora más de lo habitual, que hace un montón de espuma,  que repiten la maniobra como tres veces, que avanzan  y retroceden como en una estrategia estudiada.

El secado: siguiendo cada gesto, con pinzas idénticas, idéntico cepillo, similares maniobras de enrollado. Utilizando algunos de los productos (todos salen carísimos) como el acabado perfecto (liss control + de L’Oreal) o el  Estimulante de rizos (de  Tigi)

Inútil…  el producto terminado nunca emula al de la peluquería.

Ayer Carla Bruni, hoy Mafalda…  qué vida triste la de la mujer.

Decires de aquí y de allí

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un comentario!! yeah :-) → “El hechizo desaparece con el lavado”

  1. […] novias, esposas, madres, abuelas, amigas, hermanas;  profundas, superficiales; secretarias o presidentes. La esencia de la mujer sigue siendo la misma: crear, contener, nutrir. […]

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