¡Que bueno esto de la cultura!

Debo confesarles que este silencio se debió un poco a mis múltiples actividades, otro tanto a mi cambio de estado (mi corazón encontró al fin el amor!) y también al desaliento que me embargó la relación que observo entre la gente y la cultura.
Es decir, mi ausencia se debió a una mezcla de responsabilidades, alegrías y tristezas.
Las responsabilidades nos hablan de que ya somos adultos, mientras que las alegrías del amor nos dan la fuerza para disfrutar de las pequeñas cosas.
El desaliento viene de la observación directa y sinceramente no podía creer que tantas personas estuvieran prendadas de los programas para imbéciles que hay en la televisión o que las obras de cuarta llevaran tanta cantidad de gente. Me preguntaba para qué seguir esforzándome en continuar con un espacio de cultura que poco importaba en el mar de mediocridad en el que nos encontramos hundidos.
Sin embargo hubo algo que me hizo cambiar de opinión, hubo algo que logró entusiasmarme de tal manera que le encontré la vuelta a la actualización de TuRemanso… me dieron ganas!
Ese algo fue el haber participado de “Una noche en el Museo”, organizado por la secretaría de cultura del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cosa que sucedió el 6 de octubre de 2007 entre las 19 y las 2 de la mañana del 7 de octubre.
No era la primera vez de la propuesta, en rigor era la 4ta edición, pero siempre por un motivo u otro no tuvimos oportunidad de participar.

Sábado en la noche, otra vez?
Finalmente este sábado nos imprimimos los vales de transporte y nos dirigimos en busca de cultura argentina. La verdad es que me sentí reconfortada al ver tanta cantidad de gente en las calles en busca del mismo objetivo: parejas, amigos, familias; adultos, adolescentes, niños enredados en una especie de vorágine cultural que los escupía en cuanto museo estuviera dentro del circuito (en total 102): exposiciones permanentes y transitorias, danza, música, performances, lecturas, talleres, proyecciones… una verdadera fiesta!
Conforme avanzaba la noche se observaban filas larguisimas para ingresar a los museos de la ciudad…. sí, leyó bien: filas de 2 cuadras para ingresar a un museo.
No, no regalaban nada, no había ningún caño aceitado, ningún humorista de cuarta, ninguna cámara de televisión, ninguna conductora botoxeada… simplemente: cultura libre y gratuita.
La verdad es que me pareció genial, especialmente el despliegue de transporte público a disposición de los interesados, ya que 5 de las líneas de colectivos porteños y una gran cantidad de combis transportaban gratuitamente a los que así lo desearan -previa muestra de un vale que uno podía imprimirse desde Internet o mostrando el folleto que se retiraba de los museos-.
Gracias por haber podido vivir esta experiencia!! Los animo a no perdérsela el año entrante.
Página oficial de La noche de los Museos

Decires de aquí y de allí

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